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60 años del Teatro Los Fundadores: una historia que celebra el arte y la vida

Por: Quehacer Cultural

Fecha de publicación: 29/10/2025

Telón de boca del Maestro Luciano Jaramillo.

La idea se planteó en 1958 cuando la junta directiva de la Beneficencia de Manizales quería invertir sus reservas en una obra rentable. El alcalde de la ciudad, don Pedro Uribe Mejía, apoyó la propuesta y el señor Fabio Henao Londoño, gerente de la Lotería de Manizales, propuso construir un teatro que sirviera también para proyectar películas en una época cuando la televisión todavía no les había hecho daño a las salas de cine.

El lote seleccionado estaba ubicado en la Plaza de Los Fundadores, pertenecía al municipio y había sido un botadero de basuras; allí funcionaba una casucha “de mala muerte” conocida con el nombre de “Club Caranga” y medía 60 metros de largo por 30 de ancho. El alcalde y la administración municipal querían “sanear” este espacio para convertir el parque de Los Fundadores en un verdadero mirador de la ciudad. El proyecto fue realizado por los siguientes profesionales de Manizales: Hernando Arango González, Germán Arango Londoño, Jorge Arango Uribe, Gonzalo Botero Jaramillo, Alfonso Carvajal Escobar, Hernando Carvajal Escobar, Enrique Gómez Gómez, Hernando Gómez Gaviria, Jaime Gómez Hoyos, Jorge Gutiérrez Duque, Roberto Vélez Sáenz y Agustín Villegas Botero. La dirección, administración y construcción de la obra estuvo a cargo del doctor Agustín Villegas Botero; los cálculos estructurales se confiaron al italiano Doménico Parma y la construcción de la obra negra a Fausto Galante; el interventor fue el ingeniero Alberto Montes Sáenz.

¿Por qué un teatro? Porque era un edificio símbolo de la modernización de Manizales, pues representaba los ideales del progreso material y seguramente para reafirmar lo del “meridiano cultural”.

El proyecto de los arquitectos era bastante ambicioso: la idea fundamental era la construcción de un espacio escenográfico para 1.200 espectadores en platea y palco, destinado a todo tipo de representaciones escénicas, pero también para proyectar películas, porque el cine podía ayudar a financiar los otros eventos culturales.

La tramoya debía responder a las más modernas características técnicas: escenarios fijos y móviles, amplios camerinos y un excelente sistema de iluminación. El teatro contaría con la sala de conferencias más moderna de la ciudad, amplios vestíbulos, salas de espera, espacios para exposiciones, oficinas, cafeterías y demás servicios para el público.

No se escatimaron recursos para la construcción del edificio símbolo de la modernización: desde las tecnologías constructivas más avanzadas en América Latina, hasta el diseño e instalación de los mejores sistemas ambientales del teatro.

La obra blanca fue dirigida por el arquitecto Agustín Villegas. Se escogieron los mejores acabados: la fachada se enchapó en piedra bogotana, los pisos fueron terminados en mármol travertino y para enchapes interiores y puertas se utilizó madera de cedro.

La parte mecánica de la tramoya y los mecanismos para accionar el escenario giratorio, el elevador del piano y el ascensor del foso de la orquesta fueron responsabilidad del ingeniero mecánico alemán Wolfang Hannamann; este ingeniero contrató el diseño de la acústica a la casa Phillips de Holanda. En cuanto a las instalaciones eléctricas y la consola de iluminación fueron diseñadas por el belga Paul Parent. La ventilación se contrató con la firma Larco Constructores, de Medellín.

La decoración

El teatro se embelleció con varias obras de arte del Maestro Guillermo Botero, sobresale La Bailarina y el mural sobre la fundación de Manizales. La talla se realizó en madera de cedro caoba traída desde el Golfo de Urabá. Sobre este mural escribió el artista:

“Don Fermín López, Don Manuel Grisales etc. […] Gente, gente […] patricios ya idos, perdidos en el tiempo. 1849 […] mujeres, niños, enseres, animales todos formando un solo grupo, apiñados y férreamente unidos forman en el mural el volumen de una montaña, expresando el empuje del hombre frente al obstáculo. Una gran línea curva dibuja un toro como descripción de potencia, de fuerza bruta, con su andar agachado en busca de las alturas. Ellos, los hombres y su grupo alcanzan por fin su sitio de conveniencia y sin hacer preguntas toman posesión de la tierra […] y oran […]”.

Actualmente se exhibe un telón de boca sobre la historia de Manizales del artista Luis Guillermo  Vallejo.

El telón del Maestro Luciano Jaramillo

Capítulo aparte merece el telón de boca, inexplicablemente archivado, creación del insigne artista manizaleño Luciano Jaramillo. Sobre esta extraordinaria obra, patrimonio de la ciudad, escribió el 20 de julio de 2022 para Quehacer Cultural el Maestro Octavio Hernández:

En silencio, Guillermo Botero ensamblaba en las paredes sus magníficas tallas sobre la colonización de Manizales mientras que Luciano Jaramillo, trepado en un andamio, como un Miguel Ángel rejuvenecido, pintaba el telón de boca para el escenario central.

En mi memoria quedó grabada aquella visión como si estuvieran construyendo una nueva Capilla Sixtina o la fastuosa Ópera de París. Febril entusiasmo y admirable acoplamiento de un grupo de profesionales guiados por una causa noble y común a ellos.

Ese Luciano Jaramillo, encaramado en ese andamio, era el mismo que había representado a Colombia en la Bienal de Sao Paolo (1963), había expuesto con Antonio Roda y Augusto Rivera, en 1964, y quien, a pesar de su juventud, había colgado sus obras en galerías de Estados Unidos, otros países suramericanos y Colombia.

El telón, con una superficie de 162 metros cuadrados de lienzo pintado en tonos ocres, se descubrió al público asistente a la ceremonia inaugural del Teatro Los Fundadores el 22 de octubre de 1965, acto en el que el Maestro Jorge Zalamea leyó, de viva voz, El Sueño de las Escalinatas.

La temática del telón de boca es una soberbia alegoría del teatro griego. No es un simple telón. La obra de Luciano Jaramillo pintada para Los Fundadores, como vimos arriba, hace parte integral de la obra arquitectónica y se gestó al mismo tiempo que el resto de la estructura. No fue comprada a última hora, ni mandada a traer para decorar un espacio. Se trata, si se quiere, de un elemento estético relacional e irremplazable.

Los caldenses, en general, sienten que este magnífico lienzo hace parte de su patrimonio cultural y por eso tienen las siguientes preguntas para que los encargados del Teatro Los Fundadores las respondan: ¿cuál es su estado de conservación?, ¿hay que restaurarlo?, ¿quién estaría en capacidad profesional y técnica para acometer semejante compromiso y quién sufragaría los costos?

La inauguración

El nombre de “Teatro de Los Fundadores de Manizales” fue propuesto por el doctor Fermín González y acogido por unanimidad; abrió sus puertas el 22 de octubre de 1965; la inauguración duró varios días y el público pudo disfrutar de los siguientes actos: concierto a cargo de la Orquesta de Cámara del Conservatorio de Música de la Universidad de Caldas; presentación del Ballet de Cali; concierto de la Orquesta de Cámara de Estocolmo; concierto de la Banda del Conservatorio de Manizales; recital a cargo del maestro Jorge Zalamea; coral Tomás Luis de Victoria; y Danzas de Colombia de Delia Zapata Olivella y Leonor González Mina.

El domingo 31 de octubre, el Teatro inició su programación de cine con el estreno de la espectacular película “Cleopatra”, que estuvo en cartelera durante tres semanas, con lleno completo todos los días y el precio de $10 pesos la boleta.

Por último, el Teatro de Los Fundadores vivió una nueva etapa con el Festival Latinoamericano de Teatro Universitario. Este evento nació en octubre de 1968 cuando el doctor Ernesto Gutiérrez Arango era rector de la Universidad de Caldas. El Festival nació en el ambiente de la revolución cultural de ese año; en el mes de mayo Francia se paralizó cuando en el Barrio Latino de París se alzaron las barricadas bajo la dirección de los estudiantes universitarios que pedían una nueva sociedad.

Este fue el contexto para el Festival de Teatro que se realizó entre los días 4 y 12 de octubre de 1968. El Teatro Los fundadores fue protagonista, llegaron grupos universitarios de ocho países y se contó con la presencia del chileno Pablo Neruda y del Premio Nobel Miguel Ángel Asturias, de Guatemala.

Este emblemático escenario ha sido punto de encuentro para las artes, las historias y la música. Por su escenario han pasado grandes nombres de la literatura como Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa.

Hoy, el Teatro Los Fundadores continúa siendo epicentro de festivales, sueños y memorias colectivas.

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