Por: Edwin Laverde *
Fecha de publicación: 26/08/2025
Exposición Adriana Sofía Gaviria Botero. Alianza Francesa Manizales.
Más allá de la mera representación, esta obra nos invita a una profunda reflexión sobre la visibilidad, la vulnerabilidad y la dignidad humanas en el espacio público. La fotografía, como un medio poderoso, tiene la capacidad de influir en la percepción pública y moldear narrativas. En esta era de la “postfotografía”, donde la toma de imágenes se ha vuelto un hecho radicalmente cotidiano y las imágenes son efímeras, la representación honesta y precisa se convierte en una prioridad ineludible.
La figura del habitante de calle, a menudo, es objeto de estigmas y estereotipos negativos, percibida socialmente como un “bulto sospechoso” o un individuo problemático, descontextualizado y fragmentado.
La presencia del plástico transparente en la imagen es simbólica: un material que, si bien permite ver, también subraya la fragilidad y la precariedad de la existencia en la calle, y cómo, a pesar de la visibilidad física, estas personas a menudo permanecen “invisibles” para una sociedad que desvía la mirada.
Con su capacidad de observación fotográfica, inquieta por todo lo que la rodea, Adriana Sofia, se encuentra de frente con esta escena (en la que a priori no se nos permite identificar al sujeto) logra su encuadre con un marco natural, esquivando caer en la “pornografía de la pobreza” y permite hacer visibles y comprensibles estos fenómenos sociales que a menudo se dan por naturalizados y, por tanto, resultan imperceptibles en sus implicaciones.
Esta exposición busca ser un espacio de interacción y diálogo colectivo. Adriana Sofia al presentar estas imágenes singulares, nos contextualiza con las múltiples perspectivas que tenemos sobre la fotografía y la exclusión social, invitándonos como espectadores a ir más allá de la superficie…(sí, de esa superficie “plástica” que se multiplica y sigue hasta nuestro pies) fomentando una visión crítica sobre cómo percibimos a quienes viven en los márgenes y cómo nuestras propias vidas, en la era de la imagen digital, están entrelazadas con la visibilidad y el olvido.
Esta obra no solo es un testimonio visual, sino una pregunta abierta a nuestra conciencia colectiva. Nos interpela sobre nuestra responsabilidad social y el poder de la fotografía para impulsar el cambio y el desarrollo social, promoviendo la empatía, la cohesión y la liberación de las personas. Es una invitación a mirar de nuevo, a ver la humanidad que persiste bajo el velo de lo visible y a recordar que ninguna persona debería ser invisible en nuestras ciudades.
* Fotógrafo y naturalista.
Fotografía tomada del Facebook de la Alianza Francesa.