Por: Verónica Osorio
Fecha de publicación: 03/08/2020
Afonso Cruz es lo que podríamos llamar un hombre polifacético, es ilustrador, escritor, fotógrafo y músico. No nació en una familia de artistas sin embargo él está inmerso en este mundo desde que estaba pequeño. Este portugués de 48 años que nunca pensó en escribir pero que la escritura le llegó en un momento en el que su país pasaba por una difícil situación, asegura que “nunca es tarde para empezar y que las ventajas de ser un escritor maduro es que eres más cauteloso y tienes una mirada con mucha más experiencia acerca de lo que quieres escribir”.
Nació en Figueira de Foz, un pueblo cerca al mar y realizó sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Lisboa y en el Instituto Superior de Artes Plásticas de Madeira. Ha publicado más de treinta libros, que abarcan ficción, no ficción, teatro, ensayo, álbumes ilustrados y poesía. Ha recibido varios premios por sus libros, los cuales han sido publicados en veinte idiomas y participó de la décima primera edición de la Feria del Libro de Manizales, autor propuesto por ser considerado como uno de los escritores más prominentes de la literatura portuguesa.
Su obra tiene un estilo en el que el dolor se sublima y los estereotipos no tienen cabida. Sus historias muchas veces, como el mismo lo dice, nos ponen frente a una matrioshka y nos exigen escudriñar entre tramas y delgados hilos que misteriosamente se tejen entre sí. Su primer acercamiento a las artes fue a través del dibujo y como todos sus oficios, llegó a su vida sin que él lo buscara. Afonso asegura que no se nace siendo dibujante o escritor, pero que si se nace con ciertas características que luego nos llevan a inclinarnos en algún oficio, y es ahí donde afirma que “se trata de pasión y no de talento.”
Además de escritor y director de películas animadas, Afonso hace parte de la banda The Soaked Lamb, una agrupación portuguesa con fuertes influencias del blues y el jazz de antes de la II Guerra Mundial, “nadie creyó que yo fuera bueno para la música pero lo logré con mucho trabajo, es una parte muy importante de mi vida para mi resistencia y mi salud mental. La música siempre abre algo para todos, porque te hace danzar, te hace mover el cuerpo y eso no lo logras con un poema”, asegura el artista.
Afonso Cruz es un viajero incansable. Ha recorrido más de 60 países y usado sus viajes para explorar ritmos musicales y descubrir otras culturales, travesías que le han servido para alimentar sus diferentes oficios. Sin embargo, afirma que el hecho de viajar no garantiza que será una aventura sino es lo que estás buscando, “es la motivación lo que hace que el viaje se vuelva una aventura y que serás más rico al regreso, porque un viaje siempre empieza siendo uno más pobre, pues en el momento en que salimos no tenemos nada y ese primer paso es un empobrecimiento, luego regresaremos más ricos”.
Fue Premio de Literatura de la Unión Europea 2012 por su libro La muñeca de Kokoschka, que fue publicada en el año 2010 y también obtuvo el Premio Autores como Mejor Libro de ficción Narrativa otorgado por la SPA en 2014, por Dónde están los paraguas.
Con respecto a su forma de escribir y los temas que aborda en sus libros, el autor explica que cuando escribe no lo hace pensando para quién será publicado, una preocupación que sí lo es en mayor medida para las editoriales y libreros, pero para él es una idea y afirma que hace lo mejor que puede pero no piensa en un público específico, “simplemente mis ideas fluyen, y si hablo de algo muy complejo que puede alejar al público infantil, no dejo de decirlo por eso, respeto mis verdades interiores.”
Finalmente afirma que existe una gran diferencia entre no pensar en los lectores y escribir sin pensar en los lectores, agrega que cuando escribe quiere que lo lean y quiere ser comprendido, pero no cambia sus ideas por el gusto de los lectores, “no lo hago porque eso es casi una prostitución cuando cambias la esencia para agradar a las masas.”
Algunos de sus libros son:
– Los libros que devoraron a mi padre
– La Muñeca de Kokoschka
– La contradicción humana
– Un pintor debajo de un fregadero
– Jesucristo bebía cerveza
– Dónde están los paraguas