Por: Rubén Darío Zuluaga Gómez*
Fecha de publicación: 09/06/2025
Crítica teatral.
Docente director: Sergio Arenas Guzmán.
Adaptación: Alexa Vinasco.
Iluminación: Carlos Giraldo.
Es un montaje correspondiente al primer semestre académico de la Licenciatura en Artes Escénicas de la Universidad de Caldas del 2025. Adaptación de la Obra “La Siempreviva “ de Miguel Torres del grupo “El Local” de Bogotá, autor literario, guionista y Creador Escénico, premiado y muy reconocido Maestro del teatro colombiano.
La obra empieza con pesquisas y requisas militares, donde se seleccionan los espectadores que van a entrar a la función por un distintivo que les han pegado en el pecho y se vive toda la atmosfera de una operación militar, la rigidez, seriedad y órdenes a secas que se cumplen a punta de gritos que atemorizan y van introduciendo a los espectadores a un lugar tal vez de interrogatorio o de representación.
Historia conmocionante del acontecer colombiano, de un suceso ocurrido hace 40 años (6 de noviembre 1985) y que, como tantos otros, están por resolverse en los estrados judiciales. Temas álgidos que concitan la mirada histórica, volver sobre heridas abiertas, que suman deudos y desaparecidos, asuntos complejos donde hay responsabilidades compartidas; todos aportan su grano de arena al caos.
Es un teatro político, con alta dosis documental, comprometido, que cuenta varias historias paralelas, entre ellas, toda la información noticiosa de la época: La Toma del Palacio de Justicia por el M19 y también todo el intríngulis anecdótico de una casa de inquilinato de Bogotá (enredos de prestamistas, infidelidades y amores desventurados), además, desde donde se sufre toda la tragedia de una estudiante de derecho, quien va el último día por razones laborales a la Cafetería del Palacio y es involucrada como sospechosa de pertenecer al plan guerrillero y luego desaparecida con otros sobrevivientes del Holocausto.
Es una buena dosis de teatro realista que plasma aspectos de la vida nacional y que trae de vuelta al teatro La Tragedia, tan importante en la escena, en épocas en que pareciera que la “cultura del entretenimiento” ganara terreno y el espectador quisiera consumir productos con la etiqueta light. “Aquel Noviembre” es un teatro experimental, que conviene hacerse en la Universidad Pública, ¡sacude la escena Local! Arranca una lágrima y nos recuerda el paraíso en qué vivimos (la mierda del país del sagrado corazón).

Paralelo a la toma del Palacio de Justicia, estuvo la erupción del Volcán nevado del Ruiz, dos cataclismos que fueron concomitantes y demostraron la incapacidad del estado para generar soluciones en uno y otro sentido. La obra muestra en imágenes muy contundentes estas dos circunstancias apocalípticas que se cruzan, se ciernen sobre gente vulnerable y compiten en su capacidad destructiva (el gobierno brilla por su ausencia o se oscurece por su acción).
Es una presentación de estreno, que tiene grandes virtudes (hay muchas cosas aún por probar), pero hace gala de una gran recursividad y una excelente atmosfera narrativa: es creíble, logra conmover a los espectadores y arrancar una que otra lágrima, por el drama familiar de los involucrados y por las estrategias militares (prefieren matar 9 inocentes a que un culpable quede vivo).
El teatro universitario, derivado de la investigación, puede darse el lujo de volver a los orígenes del teatro colombiano, revisitar a los maestros y mostrar los grandes logros del pasado, de Puestas en Escena que aprovecharon el libreto que da la realidad e hicieron metáfora de los oscuros tiempos que corren.
Este es un tipo de teatro que atrapa de entrada a los espectadores porque están hablando del eterno conflicto de un país y el elenco está comprometido desde el gesto, la palabra, hay sinceridad, comunican la tristeza, el dolor de la tragedia y la muerte. El eterno duelo de un país y de una clase dirigente indolente (la historia se repite y los padres de la patria boba se reeligen).
Buen trabajo con grupos de jóvenes que pueden aprender del teatro cosas esenciales para la vida, para la sensibilidad y entender que es necesario pensar la realidad en el acto creativo. En su mejor versión, el teatro interpreta un mundo complejo, caótico, que lo comprende al distanciarse, al extrañarlo y ponerlo en perspectiva. Se crean otras realidades, otros sentidos derivados del mundo conocido, se busca desentrañar el misterio. Frente al espectador aparece la actriz, el actor dionisíaco y se revela el milagro frente a los ojos. En la poesía está la esperanza, por eso el arte es fundamentalmente poético, lenguajes analógicos donde escena y espectadores crecen.
*Crítico Teatral.