Por: Rubén Darío Zuluaga Gómez*
Fecha de publicación: 04/09/2024
56 Festival Internacional de Manizales- 2024
Crítica teatral
Con Base en “Macario”, cuento de Juan Rulfo, “Teatro Portátil” desarrolla una propuesta entrañable, bonita, que explora poéticamente un personaje mítico creado por el autor desde hace muchos años y que ha rondado por la cabeza de los teatreros de Manizales tiempo ha. La pregunta es: ¿es un cuento, es un monólogo, es un sueño? Rulfo tiene esa característica en su literatura, que los personajes parecen hablar dentro de uno, que es un grito interior que fluye hacia afuera y que el mundo que los recrea es muy teatral, muy vívido. Sus personajes representan el drama de la humanidad.
Macario es la historia de un hombre que vive en un submundo y que por sus palabras reconocemos el contexto. Vive con Felipa, una joven que lo cuida y con quien goza de las delicias del cuerpo erótico. Su madrina es la proveedora y tiene un vecindario con el que no se la lleva muy bien, que lo agrede y a quien él también aplica sus desafueros. El cuento es narrado en dos ritmos distintos; en el primero es representado el personaje y en el segundo tiene unas connotaciones distintas, pues es el actor quien lo muestra en un tiempo posterior al primero y que nos permite ver desde la literatura, desde la memoria o desde un futuro del lector-espectador. Macario no se queda estancado en el presente de la narración, sino que evoluciona a través del teatro, se proyecta al futuro intentando actualizar su verdad estética.
Jairo Gómez es un veterano actor de oficio, ilustrado, poeta y hombre de gran sensibilidad, para quien el personaje es interiorizado con mucha sinceridad, es un guerrero de mil batallas que bien puede entrar en la piel de Macario y ser su portavoz: sus miedos, su dolor y sus placeres condenatorios. Los intérpretes experimentados tienen la gracia de haber superado muchas vanidades, tienen la tranquilidad de la narración y la autoridad para llamar la atención sobre aspectos esenciales de la vida humana.

Javier Humberto Arias, es un actor, ahora director, hombre de teatro que sabe estar donde lo requiere la creación. Pensador y hombre de gran sensibilidad, dirige con suma sapiencia la contenida y explosiva gestualidad del comediante. Actor y director hacen una dupla que permite un acto para la apreciación: se unen la intuición y los lenguajes depurados, la férrea voluntad y la expresión de formas donde la naturaleza juega consigo misma. El resultado es una pieza dibujada con pinceles delicados, despacio, dándole tiempo al tiempo, dejando que la madeja tome forma, cree símbolos, genere emociones y el teatro cumpla con la función milenaria de reunirnos alrededor del fuego.
* Crítico Teatral
Fotos Andrés Valencia.