Volver

CAFETO o el Arte de ser niñ@s

Por: Javier Humberto Arias O.*

Fecha de publicación: 27/10/2025

Obra teatral “CAFETO”. De la Corporación Hablando por los Niñ@s. Dirección David Carmona Patiño.

Fue Jairo Aníbal Niño, Moniquirá, Boyacá (1941-2010), poeta, dramaturgo y autor de literatura infantil, quien formuló la siguiente expresión: “Y usted, ¿qué piensa ser cuando sea un niño?”. Permítanme recordar tan bella pregunta que resulta muy apropiada para compartir la sensación que cualquier espectador niñ@ o adulto, creo que experimentó con solo llegar a la sala y ver al centro-fondo del escenario, el Gran Libro y sus páginas de hermosas letras y viñetas coloridas, que son el Pórtico de la Casa, taller de Fantasía, la escenografía de papel que al rasgarse, permitió la salida de los personajes y sus mundos de imaginación, creatividad, ternura y magia de la obra “CAFETO”, estrenada la noche del viernes 24 de octubre en la sala Los Chicos del Jardín, dirigida por David Carmona Patiño y las actuaciones de Luz Nancy Rodríguez Sánchez y Luis Sánchez Londoño.

Esta nueva creación del Teatro, es un excelente ejemplo de la capacidad y crecimiento de los artistas Teatrales locales y otorgará aún más resonancias en los escenarios del país. Lo que evidencia su grado de evolución en cuanto al Profesionalismo Artístico y la Calidad de sus trabajos.

Al escribir estas notas, no lo hago actuando como crítico especializado, que no lo soy, sino como un espectador, componente fundamental de ese sí, el Arte Teatral, mi pasión, práctica y vocación existencial, que espero poder disfrutar hasta mi última gota vital.

Inicio compartiendo el afortunado acierto de David Carmona, al hacer la versión del cuento Pinocho, del escritor y periodista Italiano Carlo Collodi, Florencia (1826-1890), escrita en 1881 y que constituye un hito de la narrativa infantil en occidente, con versiones teatrales y cinematográficas realizadas por muchos artistas en el mundo. El nombre CAFETO, de esta versión, ya dice el nivel de identidad y contexto de Pinocho en nuestra cultura local cafetera. El viejo Carpintero Geppeto, es ahora don José, un viejo tallador, pero de un tronco mágico del caturra o borbón, arbustos de nuestras fincas cafeteras caldenses; de ese tronco, el viejo y humilde carpintero, talla en madera a Cafeto, nuestro niño, correspondiente a Pinocho. Y su Pepe Grillo, conserva ese sello de conciencia que acompaña y marca el horizonte a Pinocho, el muñeco que cobra vida humana. En esta versión, Pedro- Grillo es quien le señala lo correcto e incorrecto, su voz interior. También se muestra ese Comefuego del cuento original, ahora convertido en Mago -Tinto, el símbolo de la autoridad severa pero justa, que, con el artificio de la magia crea los contrastes entre la realidad y las apariencias. Y desde luego, esa figura hermosa del Hada Azul, en el original de Collodi, puesta en escena con gracia y virtuosismo como Hada Narradora, a la usanza de una Chapolera o matrona, con todo el sabor, identidad y raigambre de nosotros como región cafetera y su memoria cultural, que se deja entrever durante toda la obra a través de los actos del habla de sus personajes, expresados en dichos, canciones, bailes tan cercanos a nuestras cotidianidades que nos generan asombro, la limpieza y literalidad del mundo fantástico de esos “locos bajitos”, que desinstalan las lógicas lineales del mundo de los adultos, logrando siempre arrancar una tierna sonrisa y el buen absurdo del humor infantil que “acariña” los actos cotidianos.

Esta versión lleva a cabo el arco dramático del cuento original, sin alterar los hechos fundamentales de la trama, como que Geppeto representa el amor paternal y el deseo de constituir su nicho afectivo familiar con un hijo para educar y enseñarle los valores de la vida en armonía, integrándolo al mundo institucional de la escuela, ideales que se enfrentan a la realidad con sus riesgos e incertidumbres, lo que hace que el niño Cafeto viva los dilemas entre obedecer y desobedecer, ser aplicado o travieso, ajustarse a la verdad o mentir. En el fondo, es la mirada profunda desde el existencialismo a la respuesta que todo ser humano enfrenta al arrobamiento de vivir en los valores de la cultura y su transgresión.

Pues bien, los recursos escénicos de la obra Cafeto han sido creados y puestos en escena con laboriosidad y cuidado en todos los detalles que sumados componen la pieza con la armonía y belleza narrativa que abre puertas a la fantasía (la máscara, los vestuarios, la música, maquillajes, usos del lenguaje de idiosincrasia sutil y elaborada en líneas y diálogos sin exageraciones, etc.).

Veamos algunos aspectos claves que constituyen a Cafeto, como auténtica obra del Teatro Infantil de excelente elaboración: Desde el principio, por ejemplo, Don José, interpretado con la justeza narrativa y tonalidad expresiva del actor Luis Sánchez Londoño, permite el viaje del espectador hacia la sensibilidad del mundo de la infancia y la nostalgia del adulto que no renuncia a seguir en busca de los caminos del afecto. Y aparece la solidez narrativa e interpretativa de la actriz Luz Nancy Rodríguez Sánchez, quien crea el mundo fantástico de lo posible e imposible como Hada Azul que da vida humana al muñeco de madera, el niño inocente y travieso, obediente pero enfrentado a las tentaciones de romper las reglas, pues tiene un cuestionamiento, una pregunta que sospecha de lo establecido, quizás la evidencia acerca de lo que cada uno de nosotros llevamos en el corazón como niños.

En Cafeto, se siente el ritmo como un suave y agradable juego que transcurre a la manera de un regalo de la imaginación que no se detiene, dado fundamentalmente por la técnica del arte de manipulación del muñeco o títere de mesa, en el que se hace la Transferencia de acción del personaje creado por el actor de carne y hueso al muñeco o títere y viceversa, todo delante del público. Enfatizando la alegoría profunda de la presencia desnuda de la verdad ante la mentira, esta si, disfrazada en argucias y apariencias de trucos que asombran. Esta técnica de personaje extendido, es desarrollada por los dos actores de la obra con suficiencia y sencillez; expresión del tono poético de sus movimientos, gestualidades y manejo vocal y corporal, sin extravagancias para comprometer la participación del público.

Y el gran acierto pedagógico de la obra es convertir el juego y los recursos del teatro como mediadores hacia la imaginación creativa y el pensamiento crítico de cualquier ser humano, en este caso, el público de cada función. Como lo explican Luz Nancy, quien además es psicóloga y su esposo Luis, un jubilado de la Policía Nacional, la obra está pensada para desarrollarla con público infantil, adolescentes y sus cuidadores y por esto, dicen, “nos apoyamos en varias técnicas, personajes, títeres, entre otras manifestaciones artísticas”.

Agregaría, finalmente, que estos dos artistas y esposos con la obra Cafeto y sus personajes llenos de humanidad y esperanza, de la mano de su director Escénico David Carmona Patiño, nos recobran ese ánimo, en un mundo y país, que debe hacer resistencia a extraviar el arte del buen vivir, expresado en los actos amorosos y de perdón de los juegos infantiles. Cafeto, es la obra teatral con la que cada espectador, niño, joven o adulto, vive una experiencia de imaginación en la que nos reconocemos desde unas sensibilidades y mundos compartidos hacia un buen vivir.

Manizales, octubre 26 de 2025.

* Director de teatro, dramaturgo, actor.