Por: Martín Rodas *
Fecha de publicación: 13/10/2025
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Les voy a contar una historia muy antigua, que sucedió en las regiones desérticas de lo que hoy es Irán. Hace miles de años, cuando las civilizaciones adoraban multitud de dioses, surgió una persona que proclamó la sumisión a un solo dios, ese fue Zaratustra, en Persia, quien como el primer monoteísta de la historia pregonó el culto a Aura Mazda, el único dios verdadero.
Luego en Egipto, el faraón Akenatón, posiblemente retomando las enseñanzas de Zaratustra, también decidió que solo había un dios, Atón, quien era una derivación menor del gran dios Amón. Atón era un dios que representaba al sol en el cenit. Akenatón ordenó construir una ciudad dedicada a este dios, Heliópolis, y durante los ochenta años que duró su reinado solo se adoró a Atón, prohibiendo que los otros dioses egipcios fueran siquiera mencionados. El mandato de Akenatón terminó abruptamente cuando los sacerdotes y adoradores de los otros dioses se rebelaron y lo derrocaron, destruyendo sus templos y efigies, tratando de borrar toda huella de su reinado. Es por esto que su hijo, que realmente se llamaba Tutankatón, luego se llamó Tutankamón, para no entrar en conflicto con quienes habían retomado el politeísmo en Egipto.
Esta tradición monoteísta no terminó ahí, y fue retomada por una cultura que había convivido con los egipcios durante muchos años y que fue dirigida en el éxodo por un ser, Moisés, que según descubrimientos recientes era egipcio, pero que se involucró con los judíos y pregonaba el monoteísmo. El pueblo judío estaba conformado por tribus, y una de ellas, que seguía las enseñanzas de Moisés, alababa a un dios menor, Jehová. Este dios era uno de los tantos que adoraban los judíos en sus tribus, los cuales eran denominados Elohim, que quiere decir dioses. En este politeísmo primitivo judío, la tribu que asumió el monoteísmo con Jehová, fue la que asumió los dictámenes de este dios, el más cruel de todos. No es preciso ahondar mucho, pues sus designios de invasiones, muerte y destrucción se mencionan claramente en el Antiguo Testamento.
De esta saga es importante decir que los judíos no podían mencionar el nombre de Jehová, hoy tampoco, pues era prohibido, y en su reemplazo utilizaban la palabra “Señor”, expresión de respeto que hemos heredado para referirnos a alguien. Esta expresión, Señor, tiene su origen precisamente en el dios Atón que habíamos mencionado, el cual fue retomado por los judíos con el nombre de Adón, que derivó en Adonaí y se convirtió en el Adonis venusino en Roma, que quiere decir “el Señor”.
Este recuento pretende mostrar los intrincados caminos y direcciones que toman los sucesos históricos para desembocar en nuestra actual cultura, los cuales influyen en lo social, lo político y lo económico. Podemos hacer una elipsis desde aquellos antiguos tiempos hasta hoy para ver que las cosas no han cambiado. Los comportamientos de pueblos como el de Israel tienen orígenes religiosos que se basan en prácticas milenarias. Ese apetito de avasallar, invadir y apropiarse de tierras a como dé lugar no es de ahora, por eso he realizado el análisis anterior.
El gobierno de Israel acaba de cometer un genocidio en Gaza, Palestina, y ha masacrado a miles de niños, niñas, mujeres, hombres y ancianos sin misericordia, en un acto desproporcionado de venganza contra un grupo minoritario de rebeldes que hace dos años cometió un acto reprochable, pero frente al cual no tenía por qué ser exterminada una población que no tenía velas en el asunto. Se pregunta uno por qué tanta sevicia de un pueblo que sufrió el exterminio nazi, pues lo que ellos han hecho en Gaza, convirtiéndola en campo de exterminio, es un delito de lesa humanidad, de las mismas características que los nazis hicieron con ellos.
Lo hecho en Palestina por el gobierno judío es una muestra de que el fascismo tiene profundas raíces históricas, y que se fundamenta en motivos religiosos o de pureza étnica para lograr sus intenciones expansionistas, coloniales y de apropiación de los recursos de otros países, pues eso es lo que ha pretendido Israel con Gaza durante muchos años.
Y ahora esa pretendida paz con los palestinos no ha sido propiciada por Trumph, ha sido el fruto de la resistencia y el clamor mundial rechazando la barbarie. El Presidente de Estados Unidos no puede, arrogantemente, apropiarse de esta lucha, pues él mismo está promoviendo la guerra en otros lugares del mundo, ejemplo presente lo que está realizando en el Caribe para provocar una invasión a Venezuela y otros países con la excusa del narcotráfico. Está pasando lo mismo que con el falso positivo en Irak, cuando el gobierno de Estados Unidos acusó al régimen de Saddam Hussein de producir armas químicas, cuando la historia reciente demostró que esto era falso y que la verdadera intención de Bush y su séquito era apropiarse del petróleo e instalar en Irak un sistema de multimillonarios contratos que como siempre, beneficiaran los intereses capitalistas e imperialistas de los gringos.
No hay muchas diferencias entre Hitler, Trumph, Netanyahu… y para cerrar esta columna, otro funesto personaje latinoamericano que sigue sus pasos al pie de la letra, Bukele, el de los campos de concentración en El Salvador, quien hace poco prohibió el uso del lenguaje con equidad de género en El Salvador, al mejor estilo fascista y machista, pues estos sistemas totalitarios coartan todas las libertades para establecer parámetros únicos de comportamiento en todas las esferas de la sociedad. La diversidad es un peligro para ellos, pues es mejor dirigir borregos, pastorear rebaños de ovejas (leer a Nietzsche), como lo hacen estas religiones monoteístas, porque los demás, que se oponen a estos sistemas homogenizadores, ya sea otros dioses o seres humanos, son demonios y lobos que deben ser destruidos.
* Poeta, anacronista y pintor; editor de «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».