ILC galardonada con el Effie de Oro en la categoría Éxito Sostenido y el Gran Effie en los Effie Awards Colombia 2026

La Industria Licorera de Caldas (ILC) fue galardonada con el Effie de Oro en la categoría Éxito Sostenido y el Gran Effie en los Effie Awards Colombia 2026, premios que reúnen a lo mejor de la industria del mercadeo y la publicidad nacional, reconociendo las campañas que alcanzan los resultados más relevantes para las marcas a través de
ideas, estrategias y campañas innovadoras y efectivas.

La empresa caldense hizo parte de los 226 finalistas de la vigésima edición de estos premios, y con el caso “Aguardiente Amarillo de Manzanares, y de Colombia”, desarrollada junto a la agencia manizaleña CJ Martins, alcanzaron el Effie de Oro por las estrategias que han permitido un éxito sostenido de la marca durante los últimos 3
años.

Además, se llevaron el Gran Effie, máximo galardón del festival y que desde el 2006 solo lo han recibido 10 marcas y agencias creativas en el país. Este galardón es conocido como “el oro de los oros”, reconocimiento por el que solo compiten los casos que reciben oro en cada categoría, convirtiéndose en la marca y el equipo con el caso más efectivo de marketing y la publicidad en 2026 en Colombia.

“Estos premios representan una exitosa historia de posicionamiento en la que Aguardiente Amarillo de Manzanares logró que 5 de cada 10 colombianos conociera y consumiera el producto, vendiendo más 24 millones de unidades en 2025 frente a 2.9 millones en 2022, y pasando de 7,7% al 21,2% en participación del mercado. De esta manera Aguardiente Amarillo se convierte en la única marca de Caldas que ha ganado este reconocimiento”, anotó Diego Angelillis Quiceno, gerente general de la Industria Licorera de Caldas.

El directivo resaltó la importancia de estos reconocimientos por dos años consecutivos, ya que en 2025 la ILC alcanzó el Effie de Plata en la categoría David y Goliat por el caso “Aguardiente vs. Guaro, la pelea del siglo”. “Este primer Oro y Gran Effie en la historia del marketing y la publicidad de Caldas, ratifican el enfoque estratégico y efectivo del trabajo realizado conjuntamente entre los equipos de la Industria Licorera de Caldas con su marca Aguardiente Amarillo de Manzanares, y la agencia CJ Martins, empresas orgullosamente caldenses que con sus
ideas y esfuerzo, alcanzan el máximo título como representantes del marketing y la creatividad publicitaria más efectiva de Colombia”, expresó Angelillis Quiceno.

Programa ambiental de la ILC que ayuda a restaurar corales fue premiado como uno de los mejores del país
La Industria Licorera de Caldas (ILC) fue reconocida en la reciente edición 16 del Premio BIBO 2026, uno de los galardones ambientales más importantes de Colombia, con el primer lugar en la categoría Bioeconomía para el desarrollo de los territorios, por su iniciativa “Arena que transforma”, programa que convierte los envases de sus
productos en arena de vidrio para su uso en infraestructura sostenible y restauración de ecosistemas marinos en el archipiélago de San Andrés.

Este galardón organizado por el periódico El Espectador contó con la participación de 103 proyectos de todo el país y su objetivo es reconocer iniciativas ambientales innovadoras que generen impactos positivos en los ecosistemas. “Recibir este premio es un hito para la empresa y un motivo de enorme orgullo que reconoce el trabajo de muchos años en materia de sostenibilidad. Tiene un significado muy especial porque este proyecto nació al buscar una respuesta innovadora a la pregunta de cómo podríamos darles una segunda vida a nuestras botellas de vidrio”, expresó Diego Angelillis Quiceno, gerente general de la ILC.

Universidad Intergeneracional segundo lugar en los SilverEco & Ageing Well International Awards 2026

La Universidad Intergeneracional de la Universidad de Caldas obtuvo el segundo lugar en la votación del público de los SilverEco & Ageing Well International Awards 2026, realizados en Cannes, Francia. La institución fue la única universidad colombiana nominada y participó en la categoría Education, Research & Ageing Awareness.

Darío Arenas, vicerrector de Proyección Universitaria y líder de la iniciativa, representó a la Universidad de Caldas durante el encuentro y presentó ante el jurado internacional el modelo que la institución desarrolla desde Manizales.

La Universidad de Caldas llegó a Cannes como la única universidad colombiana nominada en esta edición. SilverEco seleccionó a U. InterGen: Intergenerational Learning for Active Ageing en la categoría Education, Research & Ageing Awareness, enfocada en iniciativas relacionadas con educación, investigación y sensibilización frente al envejecimiento.

“Es el resultado del trabajo de nuestros participantes, profesores, estudiantes y de todo el equipo que ha hecho posible Universidad Intergeneracional. Me correspondió representarlos y contar ante un jurado internacional lo que hemos construido. Este segundo lugar nos compromete a seguir fortaleciendo el proyecto y demuestra que una experiencia construida desde Manizales puede participar en las conversaciones que hoy se están dando en el mundo sobre longevidad y educación”, señaló Darío Arenas.

Los ganadores de los SilverEco & Ageing Well International Awards fueron anunciados durante la SilverNight, ceremonia que llegó en 2026 a su edición número 18 y se realizó en el Grand Auditorium del Palais des Festivals de Cannes.

La participación de la Universidad de Caldas permitió que una experiencia desarrollada desde Manizales compartiera escenario con iniciativas internacionales que trabajan frente a los cambios demográficos y las nuevas necesidades asociadas con vidas más largas.

¿Qué es la Universidad Intergeneracional?

La Universidad Intergeneracional nació en la Universidad de Caldas en 2025 como una iniciativa que promueve el aprendizaje a lo largo de la vida, el intercambio de saberes y el encuentro entre generaciones.

Su propuesta combina formación académica, actividades de ocio cultural activo y acompañamiento psicosocial. También desarrolla procesos dirigidos a cuidadores y busca fortalecer la autonomía, las habilidades socioemocionales, la participación y las redes de apoyo de las personas mayores.

Los cursos tienen una duración de 48 horas, cuentan con certificación de la Universidad de Caldas y se ofrecen de manera gratuita en modalidades presencial y virtual. La iniciativa ha desarrollado programas relacionados con arte, tecnología, historia, naturaleza, salud, idiomas, cultura, producción, negocios y otros campos del conocimiento.

Durante su primer año, Universidad Intergeneracional desarrolló cuatro cohortes académicas gratuitas, ofreció más de 60 cursos, acumuló alrededor de 3.000 horas de formación y certificó a más de 2.000 personas mayores. La Universidad de Caldas reportó estos resultados en junio de 2026 como parte de su primer informe de memoria social.

SilverEco destacó precisamente ese alcance al presentar la candidatura colombiana. La organización definió U. InterGen como un modelo universitario orientado al envejecimiento saludable y resaltó su trabajo en aprendizaje intergeneracional, inclusión social, participación de las personas mayores y acciones frente al edadismo. También señaló a la Universidad de Caldas como la universidad colombiana que educa al mayor número de personas mayores mediante este modelo.

De Manizales a Cannes

La participación en SilverEco llevó a un escenario internacional una experiencia que la Universidad de Caldas construyó alrededor de un cambio demográfico que plantea nuevos retos para las instituciones educativas: qué papel puede cumplir una universidad durante una vida cada vez más larga.

Para Darío Arenas, la presencia en Cannes también permitió contrastar el trabajo desarrollado en Manizales con experiencias de otros países y abrir posibilidades de intercambio para el crecimiento del programa.

“La educación no termina en una edad determinada. Tenemos personas que quieren seguir aprendiendo, participando y compartiendo lo que saben. Universidad Intergeneracional abrió las puertas para que eso ocurriera dentro de nuestra Universidad. Llegar hasta Cannes nos permitió mostrar lo que hemos aprendido y también regresar con nuevas preguntas y experiencias para seguir construyendo”, agregó Arenas.

El segundo lugar obtenido en la votación del público también recogió el respaldo recibido durante las semanas previas al encuentro, cuando participantes, familias, comunidad universitaria y ciudadanos acompañaron la campaña de votación.

La Universidad de Caldas continuará el desarrollo de Universidad Intergeneracional y buscará fortalecer su oferta, ampliar su alcance y mantener los intercambios generados durante su participación en Cannes.

El sismo nos hace mirar el centro histórico de Manizales de otra manera

Conocer mejor nuestro patrimonio es la condición para protegerlo y soñarlo hacia el futuro.

“El centro no solamente se mira, el centro también se vive. Cada uno de nosotros tiene una relación distinta con este lugar. Para algunos comienza temprano con el comercio, el trabajo, el café, para otros está en la plaza, en los parques, en una iglesia, en una esquina o en una conversación”. Así inició su intervención la directora de la Asociación Cívica Centro Histórico de Manizales, María Alejandra González, durante el Primer Encuentro Patrimonio Arquitectónico y su Futuro realizado el pasado 15 de septiembre bajo la organización de la asociación, la Fundación Patrimonio Pasado Presente y Futuro, Hoyos Editores y la Sociedad de Mejoras Públicas.

El Centro Histórico de Manizales es un monumento nacional de Colombia, reconocido oficialmente por medio del decreto N° 2178 del 2 de diciembre de 1996. Este grupo arquitectónico republicano es considerado uno de los conjuntos más extensos y homogéneos del país en cuanto a su valor histórico y artístico. Dado su vital importancia, especialmente en el contexto de la reconstrucción pos-sismo del 10 de agosto de 2026, que afectó varias edificaciones de nuestro centro patrimonial, compartimos a continuación los fragmentos más relevantes de la presentación de María Alejandra. Así continuó su exposición:

Hay quienes lo viven a diario y hay quienes vienen ocasionalmente. Pero todos tenemos una memoria del centro, y esa memoria también hace parte de nuestro patrimonio. El centro cambia durante el día, el centro cambia ritmos, cambia personas, cambia sus actividades, es comercio, es trabajo, es encuentro, es cultura, es todo eso y eso lo hace cada vez más complejo.

Por eso cuando hablamos de patrimonio, no hablamos únicamente de las fachadas, de las iglesias, de las casas, de los edificios, Y el 10 de agosto ocurrió algo que cambió, a lo mejor por unos minutos, nuestra manera de sentir el centro. Después de ese movimiento vino el silencio, y después de ese silencio ocurrió algo muy particular, y es que comenzamos a mirar, y a mirar hacia arriba. Miramos las fachadas, miramos las cubiertas, miramos las cornisas, las paredes, la grieta, nos convertimos en expertos de si se tiene que tumbar o no, de por qué sí, de por qué no, y empezamos a mirar esos edificios por los que habíamos pasado cientos de veces, pero que quizás nunca habíamos observado realmente. Y cuando miramos con atención, se comienza a preguntar por qué apareció aquí una grieta y aquí no, por qué algunos edificios parecen haber respondido de una manera y no de otra ¿qué hay detrás de esa diferencia? Y el sismo nos hizo precisamente detenernos, nos hizo mirar y nos hizo preguntar.

El Centro Histórico es el lugar que reúne las partes más originales de nuestra ciudad, construidas en tiempos que quizás ya sean irrepetibles. Y el centro hizo pensar que de alguna manera también es un libro, un libro que nos habla de las ideas, un libro que nos habla de los sueños y de las decisiones de quienes nos precedieron, porque ellos también, al igual que nosotros, tuvieron sus desafíos, incendios, sismos, que les hicieron enfrentar su propia realidad, resolver esos problemas y desde allí imaginar cómo querían ese futuro para ese centro histórico y para la ciudad. Entonces, cuando caminamos por el centro, estamos caminando sobre esas decisiones.

Y de ahí está el paso que queremos proponerles hoy, de ese sentir, de esa excusa, de esa oportunidad que nos trajo quizás el sismo, de volver a mirarlo, de mirarlo con más sentido, con sentido del lugar. Porque una de las primeras preguntas que apareció después del sismo fue precisamente esta, ¿por qué unos edificios accionaron de una manera y otros de otra? Y con esto lo que queremos es, en primer lugar, no responder con una falsa certeza, porque esto lo dejamos a espacios un poco quizás más técnicos, pero sí desde la sociedad civil organizada, aprender a leer lo que el sismo nos está mostrando. Y para hacerlo como asociación cívica, desde ese momento posterior al sismo, empezamos a recoger información, a hacer recorridos por el centro, por las calles, por algunos de los inmuebles, por donde se permitía transitar, hablar con los propietarios, y a observar.

Y aquí entra un dato, un dato que, hago la salvedad, no va a reemplazar las evaluaciones técnicas, oficiales e internacionales que a nivel institucional deban hacerse sobre estos inmuebles, pero sí al menos en el universo de la Asociación Cívica Centro Histórico logramos identificar que 64 inmuebles de los que pudimos recorrer, y quizás observar y hablar con sus propietarios durante esa primera semana, 48 de ellos presentaban afectaciones menores y hay algunos, puntuales casos, en los que requieren mayor verificación y seguimiento. Y por eso quiero insistir en que es apenas un balance ciudadano preliminar, construido a partir de esta información disponible que les cuento, pero que nos permite quizás dar pistas y dar insumos sobre adonde debemos seguir mirando. Y este balance nos devuelve a la pregunta inicial, no todos los edificios responden de la misma manera frente a un fenómeno como el que aconteció el 10 de agosto.

Manizales ha tenido que reconstruirse muchas veces y esas reconstrucciones también han hecho parte de la historia. Y por eso un edificio patrimonial no solamente conserva una imagen del pasado, también conserva conocimiento.

Como les decía ahora, un inmueble o un conjunto de inmuebles o un sector patrimonial es un archivo, es un libro. Y por ese libro nosotros caminamos todo el tiempo. Sus materiales, sus técnicas constructivas, sus soluciones constructivas o no tan buenas soluciones constructivas, sus transformaciones, toda esa información y al final una edificación también es un archivo.

Y cuando termina la emergencia, digamos la etapa reactiva, existencial, aparecen nuevas preguntas para nosotros cruciales desde las sociedades civiles organizadas. ¿Quién inspecciona? ¿Quién evalúa? ¿Quién determina el riesgo? ¿Quién define la intervención? ¿Quién autoriza? ¿Quién acompaña o quiénes acompañan la recuperación? Y estas preguntas no las hacemos para buscar responsables, las planteamos porque es necesario una ruta clara, el sismo nos sacudió física y emocionalmente. Y después de eso, ¿cómo va a ser ese proceso de reconstrucción que ha caracterizado a la ciudad al enfrentarse a este tipo de fenómenos? Porque recuperar no puede significar simplemente reparar lo que se dañó y volver al punto anterior.  Sería como tener un lapso de tiempo de pérdida de memoria que un sismo nos hizo vivir de otra forma, tomar otras decisiones y querer volver a como estaba antes. Y por eso para nosotros es importante preguntarnos qué aprendimos, qué funcionó, qué debemos conocer mejor, qué debemos cuidar e incluso qué nos podemos permitir olvidar,

Y entonces aparece por ello la pregunta, y después de lo que vimos, ¿qué centro histórico queremos? Queremos un centro para trabajar, para habitar, para disfrutar, para vivir, para recorrer, para sentarse, para permanecer. Día y noche, literalmente, día y noche.

Porque para tener el patrimonio, no significa congelarlo, inmunizarlo, significa permitir que tenga, que siga teniendo vida. Y es probable que para nosotros esa sea la tesis fundamental. Y para ello necesitamos conocer estos edificios, conocer sus materiales, sus historias, lo tangible y lo intangible, la tecnología y la técnica, las transformaciones que ha tenido, sus problemas, posibilidades, desafíos y retos.

Y algo que para nosotros ha sido fundamental es asumir compromisos, todos y todas. Porque hay algo que parece muy sencillo, pero que a veces olvidamos, y es que no podemos proteger aquello que no conocemos. Por esto, comenzamos hablando de sentir, porque primero tenemos que reconocer esa relación que tenemos con el centro histórico. Porque después de reconocer esta relación, este vínculo, estas redes que tenemos con la historia que albergan estas edificaciones patrimoniales, pues necesitamos pensarlo, hacernos preguntas, para quizás no quedarnos en lo romántico del patrimonio, que es muy bello, pero que quedarnos ahí nos limitaría el futuro en vida. Conocerlo, entenderlo, proponerlo y finalmente necesitamos soñarlo. Soñarlo no como una forma de escapar de la realidad, sino como una manera de decidir qué futuro queremos construir.

Un centro que conserve su memoria, un centro que cuide su patrimonio, que aprenda de lo que ha vivido y que, como les decía ahora, sea un lugar para trabajar, para habitar, para disfrutar, para vivir. Porque el patrimonio no es solamente aquello que terminamos heredando, sino que también es lo que comenzamos a decidir para dejarles a quienes vienen detrás. En ese sentido, el sismo nos hizo mirar el centro de otra manera y por eso queríamos aprovechar la oportunidad de que las personas están mirando el centro de otra manera y descubrir y hacernos preguntas de todo tipo. Y al preguntarnos, descubriremos incluso cuánto más necesitamos conocer, cuánto todavía desconocemos de esas edificaciones y del lugar como tal. Porque el Centro Histórico, el conjunto de colores de arquitectura patrimonial está en un centro que es institucional, que es comercial, que es financiero, que es comunitario, que es dinámico, que es educativo, que tiene una interdependencia en sus multidimensiones y que hay que poner a jugar el patrimonio alrededor de eso y no contra eso.

Participaron en el Primer Encuentro Patrimonio Arquitectónico y su futuro: De izquierda a derecha: Jorge Alberto Jaramillo, abogado y fundador de la Asociación Cívica Centro Histórico de Manizales; María Alejandra González, trabajadora social y directora de la asociación; historiadora y director de Hoyos Editores; María Eugenia Beltrán, arquitecta y Presidenta y de Academia Quindiana de Historia; Fernando Macías, historiador y restaurador;  Franklin Muñoz Giraldo, presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Participó además Jorge Enrique Martínez, arquitecto y director de la restauración de la Juan XXIII, quien no aparece en la foto.

 

 

La vida entre sismos

 Desde mis tres o cuatro años de edad, tengo fijas algunas imágenes de eventos y situaciones, corroboradas por mi madre, como estar en un patio interior de tierra de una vieja casona de bahareque y ver a varios adultos corriendo de un lado para otro, igualmente ver a mi madre descender presurosamente por unas escalas de madera y llegar desesperadamente hasta el lugar donde me encontraba y  cargarme, cubriéndome completamente la cabeza y rezar implorando para que cesara el movimiento de la tierra y el golpeteo de las cosas a su alrededor.

La verdad, yo en medio del rifirrafe, alcanzaba a ver con agrado la manera en que se movían unos vetustos materos adornados de bellos geranios y helechos crespos y una lámpara con un pequeño techo metálico de color verde, que colgaba de una varilla y estaba amarrada a una guadua en una vieja pared de esterilla, la que también se movía y chirriaba, se oía un sonido grave como ronquido de moribundos y luego una especie de revoltijo de chatarras.

Pero lo más histriónico y chistoso fue presenciar el momento en que una de las señoras que vivían en aquella casa, se arrodillaba en el patio de tierra a unos dos metros de distancia del punto donde yo estaba parado con ojos de infantil asombro. Esta mujer, de unos cuarenta años de edad, de tez morena, lucía una cabellera blanca y trenzada que le llegaba hasta la cintura, vestía una falda larga como de un satín morado con estampas de flores de azalea. En una especie de soliloquio, gritaba al cielo unas frases apocalípticas que invitaban a las demás personas que se encontraban allí a arrepentirse de sus pecados y odios, pues eran, según ella, los signos inequívocos del fin del mundo y en el que seríamos todos juzgados como pecadores e impíos. A mi corta edad no entendía sus rezos y premoniciones, quizás sin saberlo, solo podía disfrutar de su divertida representación.

Al cabo de mucho tiempo, cuando recordé a mi madre esas imágenes de los primeros años de mi vida, ella me contó que se trató del terremoto sucedido en el año de 1962 y el cual se sintió fuertemente en Manizales y en toda Colombia.

Este evento, nos contaba frecuentemente mi madre, ocurrió el día 30 de julio a eso de las 3 de la tarde y dejó un saldo de dos muertos en la ciudad. Uno de ellos, el reconocido hombre de la música Guillermo González Ospina, autor de la letra del pasodoble Feria de Manizales, como consecuencia del golpe que recibió en su cabeza al caerle uno de los guijarros de pared o revoque desprendido de uno de los edificios, al salir corriendo despavorido en busca de refugio. En este terremoto resultó severamente afectada la Catedral de Manizales. Curiosamente se cuenta que el compositor González Ospina, días antes, en una tertulia que llevaban a cabo en un café llamado Tropicana, había presentido su muerte, pues había sentido premonitoriamente el terremoto en el que seguramente él moriría, como así ocurrió. El otro muerto fue un hombre que falleció de un infarto ocasionado por el pánico. Contaba mi madre que en la región fueron cerca de cincuenta muertos el saldo trágico de dicho terremoto y la destrucción de varias edificaciones, especialmente en las ciudades vecinas de Pereira y Armenia, ambas aún municipios del Departamento de Caldas.

Curiosamente, la víspera del terremoto del pasado diez de agosto del presente año, también, esa noche de domingo, comencé a experimentar una extraña sensación de presentimiento de algo tenebroso y devastador. Solo yo era capaz de guardar en el silencio ese estado de conmoción, pues comunicarlo a alguien no constituiría más que las exageraciones de un hombre sexagenario, que regresaba con las imágenes fijadas en la memoria prodigiosa de hace más de sesenta años, cuando el pavoroso terremoto de 1962 significó para sus ojos de inocencia infantil, solo un revoltijo de chatarras con las que se anunciaba el fin de los tiempos y muy distante de la que, se dice, sintió Simón Bolívar en el año 1812 en el terremoto que destruyó a Venezuela, ocasionando unos diez mil muertos, recién consolidada su independencia de la corona española y ante lo cual, con el desespero del hombre con vocación del espejismo de poder humano exclamó: “Si la naturaleza se opone, lucharé contra ella y haré que me obedezca”. Obviamente, mi presentimiento fue la del terremoto y nada más. Era una atmósfera pesada, un aire calenturiento, sofocante, una especie de movimiento incesante en el mundo infinitamente pequeño, ese mundo invisible a los ojos, pero presente en los poros de la piel, el aire que se respira, en las imágenes que rondan el pensamiento. De hecho, durante la noche desperté varias veces con la sensación de ver caer el mundo. Como siempre, pensé que era otra de las percepciones Kafkianas de estos tiempos, que crean la ficción de sentirse un escarabajo para iniciar otra jornada plena de cotidianidad o, en su defecto irracional, el caer en el abuso cada vez más frecuente de muchos impostores, al arroparse de iconografías religiosas, para hacerse notar como elegidos, tan de moda en estos tiempos que corren.

Y, efectivamente, a las siete y treinta y cuatro minutos de la mañana, ese Diez de agosto de 2026, comenzó otra especie del fin del mundo, un estremecimiento del suelo terráqueo, que nos tuvo en la realidad del caos e incertidumbre durante un minuto y medio, dejando a su paso la destrucción material y de vidas en campos y ciudades de Colombia. Por supuesto, al ir pasando esos segundos largos de terror y sostenidos por las ganas de vivir ante el fracaso, comencé a experimentar una especie de soledad compartida entre los llantos y el pánico de hombres, mujeres, niños y mascotas. Era otro terremoto que nos recordaba de nuevo, la fragilidad de la vida.

También en esos instantes, uno siente reducir el mundo a un metro cuadrado en el que todo parece derrumbarse indefectiblemente hasta quedar la absoluta oscuridad y el ruido telúrico, escabroso del inframundo. Después de minuto y medio fatídico, la ciudad ya era otra. Su paisaje urbano y natural lleno de optimismo y frescura, se fue llenando del polvo gris huracanado que revoloteaba con desenfreno y parecía perseguir las sirenas de ambulancias y ruidos de motores de autos en estado de aceleración, escapándose de los edificios que perdían su poder ingenieril ante la fuerza de la gravedad y lloraban con sus grietas de paredes y roturas de vigas y columnas, hasta derrumbarse junto a los sueños de sus habitantes que perecieron entre los escombros. Los otros, afortunadamente, en gran mayoría, pudieron sobrevivir Y claro, esos ojos aterrados de pobladores que con su mirada al cielo imploraban otra oportunidad para levantarse con vida y optimismo ante esta nueva prueba del poder de las fuerzas naturales frente a la fragilidad de los íconos humanos del poder y la vanidad.

Pero como ha sido la historia de nuestra bella ciudad, comenzó a despertarse, al mismo tiempo, ese gran testimonio cívico típico Manizaleño de humanismo que, con la solidaridad, también hace despertar la fortaleza y fraternidad ante el dolor de la tragedia. En ese contingente de optimismo, resiliencia e identidad con todo un pasado de una cultura edificante de valores vitales, todas y todos los habitantes debemos asumir que es nuestra hermosa Manizales, el centro del propósito colectivo de una nueva puesta en escena de sus hijos e hijas que juntos renacemos y crecemos, esa práctica poética cotidiana que un gran amigo suele  llamar “Las micro poéticas” vitales en medio de la dificultad, sin miramientos doctrinarios de ningún tipo, ni ideologías religiosas o políticas. Es el afecto aglutinante y sentimiento de compromiso ciudadano a la que nos convoca Manizales, una vez más, como reza uno de los hermosos versos de nuestro himno: “Manizales beso tu nombre que significa Juventud”.

 Manizales, agosto 19 de 2026

* Mg en Educación y Cultura. Actor, director de teatro. Integrante Teatro Portátil

 

 

Confa Caldas reconfigura su oferta cultural para responder al cambio demográfico

La Caja de Compensación Familiar de Caldas ha sido un pilar esencial en la promoción y apoyo al arte y la cultura a lo largo de su existencia. En los 27 municipios del departamento, durante el año 2025, se destinaron cerca de dos mil millones de pesos a iniciativas culturales. Durante este periodo, se logró brindar atención a 252 mil personas que participaron en diversas actividades ofrecidas por la caja, tales como talleres, cine, danza, teatro, música, entre otros.

Estas programaciones itinerantes no solo enriquecen la vida cultural de la región, sino que también impulsan la economía circular local. “Damos prioridad a los artistas locales. Esto nos ha permitido formalizar numerosos proveedores dentro de la industria cultural con inversiones tan significativas como la mencionada”, señaló Hernando Bernal Marín, gerente de Servicios Sociales de Confa.

En respuesta a los cambios demográficos globales y regionales, la caja está adaptando su programación, enfocándose en atender con mayor compromiso a la población adulta mayor. Un ejemplo claro son las proyecciones de cine infantil los fines de semana, que anteriormente llenaban las salas con niños, pero que ahora solo alcanzan una ocupación promedio del 50 %. “Lo que necesitamos es ofrecer mayor cobertura con la misma inversión para democratizar los recursos y optimizarlos. Al analizar nuestro portafolio, identificamos que la afluencia infantil en las proyecciones de cine ha disminuido considerablemente, por lo cual estamos reorientándolas hacia el público adulto”, explicó Bernal Marín.

Además, Confa extiende su programación cultural a las empresas afiliadas mediante la organización de eventos especiales como el Día de la Secretaria, el Día del Trabajador Afiliado, el Día de la Madre, Bienvenida a la Navidad, el Día del Padre y celebraciones de Amor y Amistad.

Por otro lado, la Caja siempre ha demostrado una visión innovadora en el ámbito bibliotecario. Ha evolucionado de ofrecer bibliotecas físicas hacia un modelo móvil y virtual que busca acercarse más a sus usuarios. “Ya no hablamos de aquella biblioteca tradicional a la que uno tenía que ir. Ahora contamos con una plataforma de Biblioteca Digital donde se puede acceder a una amplia gama de contenidos, desde lecturas recreativas, pedagógicas y de uso de tiempo libre, hasta material científico, un servicio adaptado a diferentes segmentos poblacionales. Entre ambas modalidades, la digital y la móvil, hemos atendido cerca de 250 mil usuarios registrados”, concluyó Bernal Marín.

 

Industria Licorera de Caldas invita a la Ruta del Origen

Como parte de su estrategia de relacionamiento y posicionamiento, la Industria Licorera de Caldas (ILC) presentó oficialmente “La Ruta del Origen”, una iniciativa que permite a consumidores y visitantes acceder a una experiencia guiada dentro de sus instalaciones para conocer de primera mano los procesos de producción y elaboración de sus licores.

De esta manera la empresa busca fortalecer el vínculo con el público, invitándolos a descubrir el recorrido completo que transforma materias primas como el agua manantial de su reserva natural y la madera de Roble Blanco Colombiano, en productos de alta calidad reconocidos a nivel nacional e internacional.

“La tradición, el sabor y la historia de los mejores licores de Colombia ahora se viven desde adentro. Con La Ruta del Origen abrimos las puertas de nuestra planta de producción para que cualquier persona conozca de primera mano los procesos de elaboración de nuestros licores más emblemáticos como el Aguardiente Amarillo de Manzanares y el Ron Viejo de Caldas”, anotó Diego Angelillis Quiceno, gerente general de la ILC.

Por muchos años, en la ILC se realizaron recorridos por sus instalaciones con diferentes grupos de interés como empresarios, comercializadores, estudiantes, entre otros, pero ahora se convierte en la primera licorera del país en permitir el acceso al público.

Para vivir esta experiencia, las personas interesadas debían recolectar cinco tapas de productos de la ILC e intercambiarlas por un tiquete dorado, y así poder conocer la historia de la empresa en sus más de 120 años de existencia y descubrir los secretos detrás de sus licores, que en 2025 alcanzaron un récord de 51.4 millones de unidades vendidas.

“La Ruta del Origen es una apuesta por la cercanía y la confianza. Queremos que nuestros consumidores conozcan de primera mano cómo trabajamos, cuáles son nuestros estándares de calidad e innovación y el compromiso que existe detrás de cada botella. Abrir nuestras puertas es reafirmar nuestra solidez, transparencia y orgullo como la industria licorera de Colombia”, anotó Angelillis Quiceno.

El primer recorrido de fidelización se realizó con un grupo de 30 personas, que tuvo como parada inicial la planta de producción de la ILC, la cual cumple con los más altos estándares tecnológicos y de inocuidad para la elaboración de bebidas.

Juliana Sánchez Zuluaga, una de las asistentes a la experiencia, comentó: ““Los manizaleños y caldenses no nos alcanzamos a imaginar todo lo que hay detrás de una botella. Es como un mundo mágico, es la mejor manera que lo puedo describir. Es el mejor ron del mundo y como colombianos nos tenemos que sentir muy orgullosos”.

Luego se dirigieron a la reserva natural de la empresa de 256 hectáreas de extensión con 68 manantiales y en la que habitan 231 especies de aves, 141 de plantas y 8 de mamíferos, entre ellas l mirlo acuático y la rana chocolate, especies bioindicadoras de pureza del agua.

La Ruta del Origen finalizó en una de las bodegas de añejamiento, un espacio mágico que alberga miles de barriles en los que el alcohol tafia se convierte en Ron Viejo de Caldas, siguiendo la fórmula de su creador Ramón Badía.

“Las expectativas se superaron por completo porque desde afuera no se alcanza a ver lo que hay acá adentro. El bosque, el agua, los barriles, todo. Después de esta experiencia, todo es diferente porque aprendimos mucho”, aseguró Daniel Isaza, otro de los visitantes.

Esta iniciativa, que fortalece el posicionamiento de la empresa como referente en innovación dentro del sector licorero y dinamiza el turismo industrial en la región, tendrá nuevos recorridos en abril y mayo que serán anunciados a través de los canales oficiales de la ILC.

Un pasado que se convierte en presente

El 20 de marzo de 2026, en el marco de la conmemoración por los 100 años del incendio de la antigua Catedral de Manizales, la Arquidiócesis de Manizales junto con Hoyos Editores, presentó un documento histórico en una revista. Este incluyó “La Oración del incendio” de Aquilino Villegas, una pieza que retrata con detalle el dolor y la desesperación vividos durante aquel trágico acontecimiento. También  dos entrevistas realizadas en París al arquitecto Julien Porti, el 11 de marzo y el 15 de abril de 1928. Porti, autor del proyecto de la nueva y actual catedral y en su momento Jefe de los Monumentos Históricos de la capital francesa, compartió su visión sobre la construcción moderna. En el documento también se recogen valiosos dibujos y detalles de los planos elaborados por el arquitecto.

En el evento conmemorativo, María Alejandra González, directora de la Asociación Cívica Centro Histórico de Manizales, compartió las siguientes palabras:

“Desde la Asociación Cívica Centro Histórico de Manizales queremos agradecer su presencia en este espacio que, más que un lanzamiento es una invitación a la memoria, a la lectura del pasado y a la conversación con nuestra historia.

“El documento que hoy nos convoca tiene algo profundamente sugestivo. Además de ser un texto técnico y de naturaleza periodística, es también una ventana en el tiempo. A medida que uno lo recorre, es inevitable imaginar al arquitecto Julien Polti, señalando cada elemento, describiendo cada material, cada decisión constructiva, cada intención arquitectónica, casi como si estuviéramos asistiendo al nacimiento de una de las obras más significativas de la ciudad, sino la más.

“Leerlo hoy es también un ejercicio pedagógico. es como si pudiéramos caminar la catedral con esas palabras en la mano, deteniéndose en cada detalle entendiendo cómo está hecha y cómo fue pensada. y en ese ejercicio, el texto deja de ser pasado para convertirse en presente.

“Además de una capacidad de lectura de contexto, cuando con acierto, el arquitecto Polti, “estimó que ese paisaje grandioso exigía siluetas esbeltas y elegantes, capaces de hacer valer la gracia de la arquitectura frente a las formas rudas e imponentes de la naturaleza… un suelo en Perpetuo movimiento”, también gozó de la sensibilidad para imaginar y diseñar la apropiación del espacio al decir: “Por lo demás, cuando se desea el recogimiento, las puertas pueden cerrarse fácilmente vedando la entrada, pero facilitando la salida. Es deseable que la iglesia permanezca así durante las ceremonias o la predicación. Esta se realiza desde lo alto de un púlpito adosado a uno de los grandes pilares, cubierto por un tornavoz de amplio vuelo; el púlpito está situado de tal manera que la voz alcanza hasta el último Rincón de este vasto edificio y queda frente a la tribuna destinada al Seminario”.

“Es sin duda un traslado en el tiempo. un momento para ver cómo en medio de una ciudad que se reconstruía tras la adversidad, se gestaba una apuesta Monumental. Una obra que tanto respondía al clamor religioso, así como encarnaba una ambición cultural artística y urbana. Una expresión de confianza colectiva de visión y de identidad.

“Resulta incluso paradójico que esta conversación con la historia surja a partir de un hecho tan doloroso como los incendios que marcaron a Manizales. Y, sin embargo, es precisamente en esa atención donde emerge la fuerza de la ciudad: en su capacidad de rehacerse, proyectarse y de apostarle a lo extraordinario.

“Hoy, al traer este texto al español no solo lo hacemos más accesible  a la catedral, la devolvemos a la ciudad, a sus habitantes y a sus lugares. Lo ponemos en circulación para que la catedral como expresión artística cultural y espiritual, siga siendo leída, interpretada y apropiada.

“Agradecemos a quienes hicieron posible este ejercicio, al Palacio Arzobispal en cabeza de monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, al padre Rigoberto Rivera y al padre Jairo Carmona, a la sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, a la Sociedad Colombiana de Arquitectos regional Caldas, a Hoyos Editores y por supuesto, a nuestros asociados por apoyar esta iniciativa.

“Esperamos disfruten su lectura”.


	

Esperanza Uribe, el polo a tierra de Sady González

Esperanzo Uribe Correa fue más que la esposa de Sady González, pionero del fotoperiodismo en Colombia, fue artífice como gestora, administradora y organizadora de un archivo invaluable que sin su dedicación y esfuerzo quizá no existiría.

Sady González capturó con su lente los acontecimientos políticos y sociales más significativos de Colombia durante las décadas de 1930, 1940 y 1950, con especial relevancia las icónicas fotografías del 9 de abril de 1948, que le valieron el reconocimiento de fotógrafo de El Bogotazo.

Actualmente, la exposición “Sady, recuerdos de una realidad”, se presenta en el Centro Cultural Banco de la República de Manizales. En su inauguración, Guillermo González Uribe, escritor y periodista e hijo del matrimonio, destacó con cálidas palabras el papel crucial que su madre desempeñó en la preservación y consolidación de este legado histórico.

También lo hizo en su momento el crítico de arte Eduardo Serrano. “Esperanza fue pionera en la organización de archivos fotográficos en Colombia. Gracias a su trabjo tenemos hoy el testimonio gráfico de un pedazo de la historia del país. Esperanza fue el polo a tierra de Sady pues, al poco tiempo de estar juntos, aprendió el proceso de preparar los químicos para el revelado de los rollos y la ampliación de las imágenes sobre el papel emulsionado, el fijado de las imágenes sobre el papel verificado. Mientras Sady tomaba fotos aquí y allá, Esperanza era la gerente todera de Fotos Sady”.

Este patrimonio cultural, que resalta momentos esenciales de la historia colombiana, lo difunde Guillermo con exposiciones itinerantes por el país, libros, artículos periodísticos y charlas que mantienen viva esta memoria colectiva. Estas fueron las palabras con las que se refirió al trabajo de Esperanza Uribe Correa, su mamá, en la formación del archivo:

¿Por qué hablo del archivo de Sady y Esperanza, y no solamente del fotógrafo? Es un archivo que nació del amor. Mientras espera el tren en la estación de Barbosa, Antioquia, con dos amigas, Esperanza siente que algo extraño pasa. Revisa a su alrededor, ve a un hombre apuesto que lleva un maletín blanco. La observa cada momento. Cuando ella responde su mirada, él se tapa la cara con el periódico que aparenta leer. El tren está abierto. Al subirse, Esperanza ve que el hombre con el que se ha estado cruzando miradas con cierta picardía, le hace señas para mostrarle un asiento libre que hay a su lado. A partir de ese momento estuvieron juntos casi cuarenta décadas, hasta la muerte de Sady González. Un amor a primera vista, apasionado, no exento de momentos difíciles.

El feliz encuentro de Sady y Esperanza ocurrió en la tarde del domingo 7 de diciembre de 1941, hace ya ochenta y cinco años. Por aquel entonces Sady se desempeñaba como fotógrafo y filmador, recorriendo pueblos y lugares de Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y otras regiones del país. Iba haciendo un impresionante registro personal y creativo de imágenes de los pueblos y personas por donde pasaba. Una especie de archivo etnográfico realizado de manera intuitiva, guardado sin una clasificación diagramática. En aquella época no existían las cámaras digitales ni los celulares, así que las fotos se hacían con cámaras analógicas cargadas con rollos de película negativo, desde los cuales se revelaban las imágenes en un cuarto oscuro y se pasaban a papel fotográfico.

Después del primer encuentro vendría el comienzo del romance a través de cartas, telegramas, llamadas telefónicas y visitas. Es una correspondencia apasionante sobre la que estoy trabajando. Una de las cartas dice “Jardín, 21 de febrero de 1942. Mi buena y amada Esperanza. No es posible trazar en este papel la suprema mácula que experimenta mi alma con la cruel separación de ti, adorable mujer. De ti que has transformado mi vida con la magia divina de la belleza rara y que se ha apoderado de mi corazón y de todos mis pensamientos con esa infinita nobleza que emana de tu alma blanca. La gran alegría que experimenté en estas horas fugaces que pasé a tu lado me hizo comprender la dicha sublime que Dios tiene reservada para los seres que se aman eternamente…”

A los dos días Esperanza le responde. “Febrero 23 de 1942. Nunca imaginé que te fueras a adueñar tan pronto de todos mis pensamientos. Debes saber que tu recuerdo no me desampara un solo momento y que está ya ligado a mi vida. Nuestras buenas amigas se han portado muy bien y me han acompañado en estas largas y perezosas noches, pero no creas que con sus palabras y risas han conseguido capturar siquiera por un momento tu recuerdo. Me he concentrado en estas noches a pensarte, a seguirte en espíritu a todas partes y he conseguido con esto no sentir  celos, ya que tengo plena confianza en ti y una gran envidia de las personas que pueden verte y estar contigo. Ya te vas dando cuenta de lo bien que he cumplido la promesa formal que te hice un día de mantener tu recuerdo con constancia y con cariño. Cuando veas esta, piensa que yo estoy a tu lado en espíritu. Te quiero muchísimo y te agradezco”.

El amor sigue creciendo mientras crece también la oposición de las hermanas de Esperanza al romance, pues Mercedes, su mamá, murió un año atrás y Manuel, su padre, está enfermo. Tienen que cerrar el almacén que tenían y Esperanza mantiene ahora la familia. Las hermanas no trabajan, la oposición lo único que logra es que el matrimonio se apresure y Esperanza se casa en el 29 de agosto de 1942, solo ocho meses después de conocerse. Se establecen en Bogotá en 1943, fundan Foto Sady, no hay una fecha exacta de cuando se fundó, pero los dos primeros registros que encontré en el archivo son de una salida del presidente Alfonso López Pumarejo hacia Estados Unidos por el aeropuerto de Techo, fechada el 1 de octubre de 1943.

Sady había sido ciclista, boxeador, una persona polifacética, con don de gentes, que recorrió el país capturando valiosas imágenes durante más de 50 años. En el fondo fue un ser despierto y creativo, un tanto idealista, que encontró en la fotografía el medio de expresarse y en su esposa la verdad de un amor que le estimuló para consolidar su oficio, su arte.

Esperanza había acumulado conocimiento en el manejo de cifras, inventarios y archivos, conocimiento que aplicó para dar forma a lo que es hoy, hasta donde sabemos, el más completo y mejor archivo fotográfico de la historia política, social, cultural y deportiva del país desde mediados del siglo pasado. Supervisaba empleados, llevaba las cuentas, ampliaba las fotografías y las enviaba a los periódicos, a los clientes, cobraba y a partir de los papelitos que Sady escribía, ella guardaba los negativos en sobres y los iba clasificando, ordenándolos con fechas exactas del evento, dónde, el motivo y cuántos negativos había. Además, criaba siete hijos.

La pareja de Sady y Esperanza conformaba un éxito visionario que dio vida a la primera agencia fotográfica que repartía materiales a los diversos medios de comunicación, en momentos en que no tenían ese recurso. Aparte de los documentos periodísticos, la labor de Sady recogía fotografías de reuniones políticas, empresariales y familiares.

CC Banco de la República Manizales. Exposición

Museo de Arte de Caldas avanza hacia la meta de contar con sede propia.

El Alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, decidió destinar el primer piso de la Concentración Juan XXIII como la nueva sede del Museo de Arte de Caldas. En este espacio se construirá una sala de exposiciones que cumplirá con todos los estándares de museología y museografía así como el almacenamiento de las 330 obras que conforman su colección permanente. Además dispondrá de áreas para talleres, exhibiciones y otros servicios artísticos fundamentales para enriquecer la oferta cultural de la ciudad.

El anuncio fue realizado durante la Asamblea de Aportantes celebrada el pasado 25 de febrero. En los últimos años, el Museo de Arte de Caldas ha estado funcionando en un espacio prestado por Infimanizales, ubicado dentro del Centro Cultural y de Convenciones Teatro Los Fundadores.

Las directivas del museo, una institución emblemática tanto para la ciudad como para el departamento, fundada hace 25 años, confían en que esta decisión del Alcalde finalmente brinde una sede propia que permita fortalecer y desarrollar al mismo tiempo que el museo, el sector cultural de la ciudad. Cabe mencionar que anteriormente se habían visto frustrados tres proyectos para conseguir un espacio definitivo: componente del plan de Renovación Urbana de la Comuna San José, antiguo edificio de la Alcaldía de Manizales en el Parque Alfonso López y edificio del Liceo Isabel La Católica.

La Concentración Escolar Juan XXIII, donde se ubicará la nueva sede, es un edificio histórico situado en una zona estratégica desde el punto de vista urbano, confluencia entre el Centro Histórico de Manizales y la Avenida Santander. Construido entre 1912 y 1915, este inmueble, patrimonio nacional, es reconocido por ser la edificación en bahareque más grande de América Latina. Aunque ha estado abandonado por más de una década, su restauración continúa con recursos aportados por la Alcaldía de Manizales y el Ministerio de Cultura.

Exposiciones 2026

En el encuentro se presentaron las exposiciones programadas por el Museo de Arte de Caldas para este año, una programación que promete ser un recorrido relevante y variado por el arte nacional.

FEBRERO. “Colección Iconográfica de la Colección Permanente”. Esta muestra reúne una selección de 16 artistas y sus obras, como homenaje al curador Alberto Moreno Armella, fallecido el año anterior. Sobre esta exposición, Moreno escribió: “Fue necesario un análisis detallado basado en criterios claros y bien definidos de calidad y trayectoria, asegurando la representatividad de las distintas tendencias, estilos y enfoques que componen el panorama plástico actual. Un seguimiento minucioso a la trayectoria de estos artistas permitió conformar el grupo y sus obras. La tarea de discernir entre ellos queda en manos del público, quien desde una perspectiva fresca y abierta puede llegar a comprender, apreciar y disfrutar sus propuestas”.

MAYO. “Escuchar de otra manera”. Una exposición que combina imágenes, sonidos y textos con pinturas y telares provenientes del archivo testimonial de la Comisión de la Verdad. Este proyecto ha sido curado por el excomisionado Alejandro Castillejo Cuellar y reflexiona profundamente sobre el conflicto armado en Colombia desde las voces de las víctimas.

JUNIO. Exhibición de las obras de Valentina Castro, artista originaria de Manizales, egresada de la Universidad de Caldas. Esta fue la última muestra curada por el arquitecto Alberto Moreno y con ella se pretende reflejar el compromiso del museo con el legado intelectual y artístico del maestro.

AGOSTO. Muestra Gustavo Sorzano, nacido en Bucaramanga. Arquitecto, diseñador gráfico, publicista y artista. Innovador en arte conceptual e iniciativas de creación social.

OCTUBRE. Exposición de los Premios Nacionales del Salón BAT.

La agenda culminará con una exposición del fotógrafo Federico Ríos, originario de Manizales, Comunicador Social por la Universidad de Manizales. Reconocido como uno de los fotógrafos más destacados en Colombia y América Latina, Ríos ha dedicado más de una década a documentar el conflicto armado en Colombia para el New York Times. Su trabajo ha sido galardonado en múltiples ocasiones, consolidándolo como una figura clave en el fotoperiodismo contemporáneo.

 

2025, año único para la ILC

El 2025, el mejor año de la historia de la Industria Licorera de Caldas: la empresa
rompió todos sus récords.

La Industria Licorera de Caldas es la empresa que todos los caldenses llevan en el corazón y ha sido motivo de orgullo y alegría en sus más de 120 años de existencia; sin embargo, el 2025 fue un año único y extraordinario para la compañía.

El gobernador de Caldas, Henry Gutiérrez Ángel, dio a conocer que en 2025 se alcanzaronlos mejores resultados en toda la historia de la compañía, rompiendo récords en ventas de unidades, ingresos, producción, exportaciones, utilidades y muchos otros indicadores.

Estas cifras se traducen en bienestar y progreso para todos los habitantes del departamento. “Es un extraordinario logro de la Junta directiva de la empresa, del equipo directivo liderado por el gerente, Diego Angelillis Quiceno, y -por supuesto- de cada uno de los colaboradores que día a día hacen más grande a la Licorera de Caldas. Para nosotros es un orgullo tener  esta empresa que tanto significa y le entrega al departamento”, dijo el mandatario de los
caldenses.

Tras la aprobación de los estados financieros de 2025 de la ILC, se destacan los siguientes resultados:

• $499 mil 478 millones en ingresos operacionales, un incremento del 31% frente al cierre de 2024.
• $103 mil 604 millones en utilidad operacional, un aumento del 32% con respecto al año anterior.
• $85 mil 132 millones en utilidad neta, cifra histórica para la ILC y un 30% más que en 2024.
• Transferencias para el departamento de Caldas por $51 mil 079 millones, para inversión en salud, educación y bienestar.
• Se registraron importantes indicadores de rentabilidad como un margen operacional del 21% y un margen EBITDA del 22%, que demuestran la capacidad de generación de riqueza que tiene la ILC y sobre todo las posibilidades de apalancamiento financiero.
• Disminución de la deuda financiera, pasando de cerca de $60 mil millones al inicio de la

actual administración a cerca de $30 mil millones en el momento.
También se destacan otros logros como:
• Producción histórica de la ILC con un total de 52.052.598 de unidades reducidas y de 65.147.948 de unidades comerciales, cifras nunca antes alcanzadas.
• Exportaciones por más de 2,5 millones de unidades reducidas, la cifra más alta de su historia y un crecimiento de más del 39,8% frente a 2024.

El 2025 quedará marcado en la historia de Caldas y de su Industria Licorera, y servirá de impulso para afrontar los retos futuros con miras a consolidarla como la empresa de licores preferida en el país y en importantes mercados del mundo

Los tiempos del tren y el cine

En ese tiempo, yo tenía unos siete años de edad.

El lado suroriental del barrio, estaba bordeado por las líneas del ferrocarril, en un tramo de unos dos o tres kilómetros. La ruta del tren provenía de Chinchiná y entraba por las veredas de Villamaría, llamadas Ríoclaro y Llanitos. El tren ya cerca al barrio Aranjuez, hacía una parada para surtir de agua a la Locomotora desde un gran tanque metálico. Por esos días, El Tren de Caldas, ya estaba en sus estertores.

De madrugada, se escuchaba el pito de la locomotora y se veía la columna del humo que salía por la chimenea, un humo endemoniado y negruzco que dejaba su estela en el azul del cielo y se confundía en las alturas con las nubes blancas, dando la sensación por unos instantes de una tela gris que cubría el radiante día. El paso del tren fue una experiencia que duró poco tiempo. Varias veces en la mañana, con mi hermano y otros amiguitos de la “Manzana”, pegábamos el oído a los rieles fríos de hierro, para sentir el estruendo que a lo lejos anunciaba el pronto pasar de la locomotora y su tira de vagones de pasajeros.

Y efectivamente, cuando se empezaba a sentir un ruido como de golpes y cosas pesadas en movimiento, entonces, era seguro que, al cabo de uno o dos minutos, se veía aparecer del lado occidental la imponente máquina de color negro y entonces, se observaba un cono de humo caliente elevándose al cielo. Primero pasaba la Locomotora y luego seguían varios vagones de carga de color rojizo, generalmente repletos de bultos, hierros y al final muchos racimos de plátano, banano, hortalizas, frutas y demás productos agrícolas de la región. Finalmente aparecían los tres o cuatro vagones de pasajeros, estos viajeros eran en su mayoría campesinos procedentes de las veredas de los vecinos municipios de Chinchiná y Villamaría.

Los vagones eran muy pintorescos, tenían ventanas de marcos de madera de color verde militar y paredes de color amarillo, el techo de un rojizo como el de las tejas de barro. Llevaban impreso las marcas de “Cisneros” y Ferrocarriles Nacionales de Colombia, en otros aparecía Ferrocarril de Caldas.

Entre los fierros que servían de acoples de los vagones se veían siempre a dos o tres hombres, con sus uniformes grises, que servían de guardias y cargadores. A veces nos pegábamos del tren en su parte trasera y viajábamos unos dos o tres kilómetros, antes de que los guardias nos sorprendieran. En una de esas pegadas, al tirarme a la carrilera, pisé los residuos candentes de carbón en brasa que la caldera de la locomotora iba tirando entre los rieles y se me quemaron los pies. Varios de los niños más grandes me llevaron cargado a la casa, entre el ardor y la inflamación de unas ampollas que crecían ante mis ojos llorosos y el pánico de quienes me auxiliaban.

Entonces, mi madre con toda premura, junto a las otras señoras vecinas, me aplicaron sobre las ampollas un sin número de remedios caseros, entre los que no faltaron los baños con ramas de Altamisa, café molido sobre las quemaduras y telarañas que arrancaban de los rincones de las casas con todo el convencimiento curativo y acto seguido, envolvían mis pies con estas frágiles telas arácnidas.

Mi madre una vez superada la emergencia, hizo pública la amenaza de la fuetera o castigo que me iba a dar por haberme expuesto a estos peligros. Entonces, pasaron varios días y yo no hacía otra cosa que mostrarle las quemaduras y entonces ella, con sus remedios y amor de madre, fue olvidando este asunto que su niño, el menor de sus siete hijos, había cometido.

Aún hoy,  no logro explicarme, a la luz de la medicina con sus tratamientos de antibióticos y penicilinas, la fortuna que tuve de no haber contraído cualquier tipo de infección, pero esos menjurjes caseros me aliviaron al cabo de unas cuantas unturas y curaciones con yodosilato y sobre todo  la fe, con la que mi madre me hacía las lavativas de los pies: aguasal hervida y luego rezaba el Rosario con nosotros, todos los días a eso de las seis de la tarde, también a la consagración de las familias a las misas cotidianas, por las que había que pagar una cuota o “Estipendio” de unos dos o tres pesos anuales, al cura párroco del barrio. Creo que esos rituales entre lo sacro, la ciencia y lo profano provocaban juntos una fuerza sanadora incontenible.

Coincidió luego, se decía por aquellos días, que a algún loco le dio por convencer a algún otro más loco, para que viniera directamente desde el mismo Hollywood hasta Manizales, una pequeña aldea perdida en los Andes suramericanos, para filmar una escena de una película llamada Los Aventureros, utilizando la Estación del Tren como uno de los escenarios escogidos. Efectivamente, la película comenzó su rodaje, creo en el año 1966, pero solo fue estrenada en el año 1969 y en sus imágenes promocionales figuraba como director el nombre de Lewis Gilbert.

Entonces, en el Barrio se regó el chisme, entre las señoras que me habían ayudado con sus remedios caseros y rogativas, que varios de los niños que frecuentábamos hacer la pilatuna de pegarnos al tren, habíamos quedado “en cinta”, pero especialmente el momento en que se me quemaron los pies. Y que seguramente, seríamos actores famosos cuando la película se pudiera ver en los teatros del mundo. Mi decepción fue grande; años después siendo ya todo un adolescente al ver la película en el Teatro Olimpia, en función de matiné. A propósito, este era un hermoso Teatro de Ópera de arquitectura clásica italiana, inaugurado en 1930 y demolido en 1978, sin que existiera en ese entonces un atisbo de conciencia patrimonial ni en las autoridades y mucho menos en el resto de la población.

Volviendo a la película, la expectativa era ver la escena en la que supuestamente aparecería yo, como todo un héroe saltando del tren. Pero se me fue desvaneciendo este espejismo cuando asomó en la pantalla la secuencia filmada en la Estación férrea de Manizales. Con gran atención, en la pantalla del Teatro Olimpia en función de matiné, apareció la imagen del tren, que yo conocía muy bien. Se ve subiendo una de las cuestas montañosas, si… esa imagen hermosa de las montañas forma parte de mis emociones profundas, pues es la memoria de caminitos, bosques y manantiales, y el ruido de pájaros, y las guaridas y huellas de los mamíferos andinos, y el mundo multicolor de mariposas y el aire pletórico de vida, plenitud y arraigo, de ese hermoso lugar de una infancia rodeada de imaginación y sueños, que ves y vives, como realidad que brota a cada instante, ante tus sentidos, poblada de seres con sus asombros y magias existenciales..

La escena principal filmada en la Estación de Manizales tiene esta secuencia:  El tren viene muy cargado de armas y equipamientos militares, con sus soldados vigilantes y apuntando con sus armas por las ventanas. Una segunda toma, es el momento en el que la locomotora pasa el túnel, y se muestra en primer plano la Estación del Ferrocarril de Manizales. El Tren pasa el túnel, en medio de las nubes de vapor de la locomotora. Inmediatamente se muestran las escenas del arduo combate. La Locomotora avanza en medio de explosiones de granadas y abaleos de ambos lados. Caballos con sus jinetes armados corren por la estación en medio de los fuegos en una confusión que deja muertos de uno y otro piquete de combatientes, con imágenes dantescas de caballos muertos en el piso y cuerpos heridos y moribundos de soldados de los dos bandos y unos victoriosos aventureros a caballo, estilo vaqueros de las películas del viejo oeste norteamericano. Todo era la auténtica escena de asalto, en la que se veía a dos piquetes militares enfrentados ferozmente, pero el piquete de militares que estaba en la Estación, era apoyado por un grupo de tres aventureros, que dirigían el ataque al tren produciendo el estruendo de las balas o abaleo con la resistencia del piquete de soldados, hasta hacer descarrilar o chocar el aparato en medio de las llamas. Se trataba de un hecho ocurrido en una República ficticia de Suramérica, llamada Corteguay. Todo ocurrió debido a que uno de los personajes, Dax Senos, tenía una venganza desde niño, al haber presenciado el asesinato de su madre y hermana, a manos de soldados del gobierno de Corteguay, y había regresado a vengarse.

El protagonista, era el actor Ernest Borninne, quien hacía de guapo de la película y finalmente se salía con las suyas sin despeinarse y se daba por terminado el asalto al tren de las fuerzas gubernamentales por parte de las fuerzas de resistencia. Este actor era muy famoso por esos días en el cine y en la reciente Televisión colombiana aún en blanco y negro, en una serie llamada Viaje al Fondo del Mar, que dominicalmente podíamos ver, cuando nos invitaba a su casa algún amiguito de la cuadra del barrio, pues tener la TV en los hogares era todo un privilegio. Nunca vi aparecer  en la película la imagen que me rondaba en las noches antes de dormir , mi gran salto desde el último vagón del tren a la carrilera y entonces, ser recibido como héroe por parte de todos los habitantes del barrio,  en medio de la pólvora y los fuegos artificiales que irrumpían en el amanecer de un cielo completamente despejado, como pude fantasearlo durante varios días en aquellos bellos años infantiles, pero sí me quedó la imagen de poder estar actuando de guapo alguna vez en mi vida.

La experiencia del tren duró poco tiempo. De un día para otro la carrilera quedó en silencio, los rieles y vía del ferrocarril se fueron oxidando y otros desaparecían en las noches, convirtiendo las líneas férreas en un lugar mueco, desolado y peligroso, que fue tomando el nombre de” la carrilera”, donde los habitantes empezaron a dejar basuras y excrementos humanos y de otros animales. Después mi madre nos contaba que el abandono del tren se debía a que habían levantado los rieles por culpa de las élites, cuyos políticos habían dado las órdenes. Y eso me parecía verdad, no porque a esa edad entendiera los meandros del poder y la política, sino porque con asombro noté que cuando mi madre me llevaba al mercado de la galería, podía ver los mismos rieles oxidados y las traviesas colgadas, exhibidos en las chatarrerías por unos hombres morenos y fornidos cuyos ojos de trasnocho mi memoria fotográfica de niño reconocía sin dudar al instante. El asunto era que, en varios trayectos de la vía férrea al quedar abandonados, eran asaltados por inescrupulosos que arrancaban los fierros oxidados y las finas traviesas de las maderas de las selvas chocoanas y eran vendidos en las galerías de las poblaciones por donde pasaba el tren.

Foto tomada de Internet.

Esta crónica hace parte de las “memorias de una ciudad que nos ha visto  crecer… vivir… soñar…”, del autor.

* Director de teatro, dramaturgo, actor.

 

         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El MUC se despliega al mundo como una montaña viva

Desde el 19 de diciembre está abierto al público el Museo de la Universidad de Caldas (MUC), con su nueva sala de exposición permanente situada en el Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona, un proyecto cultural y académico que pone en diálogo las cinco colecciones que custodia la Universidad de Caldas, a través de un guion renovado y dispositivos museográficos interactivos para todas las edades. Estará abierto de martes a domingo con entrada gratuita.

El Museo de la Universidad de Caldas (MUC) se despliega al mundo como una montaña viva. Un espacio público, plural y abierto que ofrece una invitación: todos y todas podemos contribuir a la reconstrucción del pasado y creación del futuro, porque la historia, como la montaña, nos muestra que todo se forma por capas y que nada está rotundamente concluido.

Después de 26 años conocido como el Centro de Museos, el MUC cambia de ubicación su exposición permanente —del Campus Palogrande al Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona—, y actualiza su guion curatorial y museográfico: en el que pone en una misma conversación rocas, libros, remos, fósiles y vasijas, entre muchos otros objetos y especímenes que hoy conforman esta muestra.

“El nuevo guion propone una forma distinta de relacionarnos con el Museo y con las piezas que lo habitan. Ya no se trata de recorrer salas separadas, sino de poner en diálogo los objetos dentro de una misma narrativa, en una exhibición de cerca de 800 metros cuadrados que invita a sentirse parte del relato.”, dice Laura Valeria Buriticá, directora del MUC.  Esta nueva exposición logra conectar cinco colecciones —todas muy diferentes entre sí— mediante un ascenso simbólico por estratos físicos y culturales que remiten al origen de la Tierra y de quienes la habitan.

Esta renovación es el resultado de varias razones. En primer lugar, el MUC ahora custodia las 20 toneladas de hallazgos producto de la excavación preventiva realizada por la Concesión Pacífico Tres, como parte de la construcción de la vía Manizales–La Pintada. Esto implica una ampliación del espacio destinado a los depósitos y a la reserva de esta entrega, que ahora tendrá lugar en su antigua sede del Campus Palogrande.

La segunda razón responde a la intención de ofrecer un museo más abierto a la ciudad y a la región, sin la noción de que hace parte de un ecosistema universitario al que solo accede una comunidad específica. Y, por último, la necesidad de actualizar un guion museográfico y curatorial que lograra articular, en una misma narrativa —y no como salas de exposición individuales—, las colecciones del Museo, lo cual posibilita un MUC más accesible, interactivo y expansivo.

Ahora son 865,2 m²  en donde tiene lugar la exposición Relieves de un paisaje en movimiento: una conversación abierta entre las colecciones del Museo de la Universidad de Caldas. En ella podrán encontrar más de 500 piezas representativas de las colecciones, así como experiencias de mediación sensorial y sonora que buscan acercar el conocimiento a la comunidad.

Un territorio de preguntas que nace de la montaña

El MUC es un museo universitario con un enfoque regional y un impacto nacional, esto es posible gracias a la dimensión e importancia de sus colecciones. Su misión es custodiar, salvaguardar e investigar el patrimonio cultural, así como poner en movimiento y en común la memoria que nos sostiene como comunidad.

“Este es un museo que, por definición, tiene como base la investigación. Contamos con grupos y semilleros de investigación que han explorado este y otros territorios y que, precisamente, nutren nuestras colecciones. Es un museo abierto y gratuito, para personas de todas las edades, que combina y articula cinco colecciones muy distintas, pero que, puestas en diálogo, cuentan una historia de nuestro volcán, de nuestras montañas y también de nuestras comunidades”, expresa Darío Arenas Villegas, vicerrector de Proyección Universitaria de la Universidad de Caldas.

Hoy, el Museo tiene bajo su custodia cinco colecciones de gran relevancia, no solo para el ámbito académico, sino también para el encuentro ciudadano con el patrimonio cultural.

La más amplia es la colección de Arqueología, que reúne más de once mil piezas que dan cuenta de las sociedades prehispánicas del territorio. Esta colección se verá fortalecida con la llegada de nuevas piezas arqueológicas provenientes de la entrega de la Concesión Pacífico Tres.

La colección de Etnografía está conformada por más de cuatrocientos objetos y artefactos provenientes del Amazonas, el Caribe y la región Andina. En ellos se reconocen los saberes y las expresiones culturales de diversas comunidades, desde el sur del país hasta la Sierra Nevada de Santa Marta.

La colección de Historia Natural —reconocida a nivel nacional por su acervo de mariposas, aves e insectos— reúne más de veinte mil ejemplares que reflejan la enorme biodiversidad de la región y del país.

La colección de Geología y Paleontología, integrada por 850 rocas, 800 minerales y más de 500 fósiles, fundamentales para comprender la estructura, composición y evolución de la Tierra.

La colección de Arte está compuesta, en su mayoría, por carteles, fotografías y afiches de artistas latinoamericanos, así como por obras pictóricas.

Finalmente, se encuentran las bibliotecas personales y otros objetos, que pertenecen a la Universidad de Caldas. Este acervo alberga una importante cantidad de material bibliográfico y de archivo proveniente de donaciones de figuras destacadas del ámbito cultural y académico caldense, como Emilio Robledo, Victoriano Vélez, Jaime Mejía Duque, Maruja Vieira y Blanca Isaza, entre otros.

Del nacimiento al fulgor de la montaña 

De acuerdo con Laura Buriticá, directora del Museo: «la experiencia se construye a través de un hilo conductor inspirado en la montaña: un recorrido que comienza en su interior, en su nacimiento, y asciende hasta la cima, un lugar de mayor visibilidad donde se despliega el pensamiento, las miradas y las emociones. Allí aparecen también los conflictos, los encuentros y las fracturas que hacen parte de la historia, no como algo negativo en sí mismo, sino como momentos de quiebre que abren nuevas formas de ver y de sentir».

El MUC también propone experiencias de mediación sonora y sensorial que invitan a una forma distinta de acercarse al conocimiento. A través de dispositivos diseñados para escuchar las rocas, fósiles y otros materiales de las colecciones, el Museo amplía las maneras de percibir y comprender el patrimonio que resguarda. Estas experiencias parten de una premisa clara: lo que guardan las colecciones no es un secreto, sino un patrimonio común, un derecho de todas las personas a conocer, escuchar y hacerse preguntas..

Entre las piezas representativas de la exposición se encuentra el fósil de un gliptodonte, un enorme mamífero acorazado que habitó el territorio hace miles de años, caracterizado por su pesado caparazón y su cola con estructuras de defensa. Este ejemplar, hallado en la región de Villavieja (Huila), en el desierto de la Tatacoa, por un grupo de estudiantes, mide 1,55 metros de longitud desde el cráneo hasta el extremo de la cola.

La muestra también incluye algunas fotografías hacen parte de Verde, el fotolibro y proyecto documental de Federico Ríos. Estas imágenes fueron tomadas durante el proceso de paz en el espacio territorial de reincorporación y muestran objetos cotidianos utilizados por excombatientes, las cuales dan como resultado la exposición de capas menos visibles del paisaje, la memoria y la historia reciente del país.

La inversión para la apertura del MUC fue aportada por la Universidad de Caldas y la Concesión Pacífico Tres, y consistió en la obra civil, el traslado de piezas, la adecuación del nuevo espacio y el equipo de trabajo, entre otros.

Abierto de martes a domingo. Entrada por el barrio Palermo.

 

“Pensar en las personas mayores es pensar en el futuro, no solo de los seres humanos sino también en el futuro del territorio”. Darío Arenas

El Vicerrector de Proyección Universitaria,  Darío Arenas Villegas, presidió la ceremonia de graduación de la segunda cohorte del proyecto Universidad Intergeneracional de la Universidad de Caldas, paradigma en Colombia por ser uno de los más relevantes por su cobertura, calidad y cantidad de cursos, creación de redes de afecto y alianzas institucionales entre las universidades del país.

Se graduaron 750 personas, triplicando los 290 graduados de la primera cohorte. En enero de 2026 se abren las inscripciones para 1.500 aspirantes a 50 cursos. “Desde este proyecto creemos que el aporte de la Universidad de Caldas a Manizales y a Caldas es empezar a construir territorios basados en el cuidado, basados en el aprendizaje y basados en la solidaridad”.

Estas fueron las palabas de Arenas Villegas, líder de la Universidad Intergeneracional de la Universidad de Caldas:

Quiero saludarlos de manera muy especial a nombre de nuestra institución, también saludar a las familias, a los amigos, a la red de apoyo que nos acompaña porque estos son logros, que, sin lugar a dudas, no se alcanzan de manera solitaria y si se celebran desde un colectivo y acompañados tienen mucho más significado. Espero que de verdad sea un día de celebración para ustedes porque lo es para nosotros.

A mí me alegra mucho que, después de cuatro meses de haber continuado este proceso y este programa, se nos esté volviendo paisaje, y no lo digo en el sentido objetivo negativo que usualmente usa esta frase, sino que lo digo en el sentido de que empieza a ser parte de nuestra vida, empieza a ser parte de nuestra cotidianidad y lo empezamos a sentir como propio.

El hecho de que una universidad como esta, después de 82 años, empiece a volver cotidiano que estudien, que se formen, que habiten y que se gradúen personas mayores en la universidad nos alegra sobremanera porque también lo hemos empezado a volver paisaje para nuestros estudiantes, nuestros empleados, nuestros docentes y todo el personal que compone la Universidad de Caldas. Verlas y verlos a todos ustedes todos los días aquí, yendo al salón de clase, asistiendo a las diferentes actividades, estando y compartiendo en las cafeterías a mí y a muchos de nosotros se nos ha vuelto normal. Este remolino de relaciones que hemos venido tejiendo, porque aquí hay muchos empleados de la universidad, pensionados, ex-docentes, padres de docentes o estudiantes, nos empieza a liberar de verdad el alma y el corazón.

También se nos está volviendo paisaje trabajar con aliados. Los primeros son las personas que desde adentro de la institución han dicho sí a este programa y han brindado todo su apoyo. Los docentes que han levantado la mano para adecuar sus contenidos y pedagogías; el personal administrativo maravilloso que nos ha acompañado desde el inicio, todas las personas que, desde lo administrativo, desde lo psicosocial, desde la sistematización, hacen posible este programa. Pero también aliados como Procaldas, el CEDER, la Fundación Luker y otros que nos han acompañado. Esto nos ha permitido potenciar mensajes que han estado aquí desde hace muchas décadas y sobre todo potenciar y dar visibilidad a conocimientos adquiridos con décadas de investigación y de trabajo de campo.

Hoy, estimados y estimadas estudiantes, la Universidad de Caldas se reafirma como la principal institución de educación del país en la formación de personas mayores. Y hoy nos ratificamos también como la principal universidad del país en promover la educación intergeneracional y eso nos llena de muchísimo orgullo, porque lo que fue un sueño de hace unos meses, hoy lo estamos logrando.

Vamos a graduar a casi 750 personas, triplicando los graduados de la primera cohorte, donde graduamos cerca de 290. Vamos a estar certificando a personas en 22 cursos y de 23 grupos, lo cual nos va a permitir terminar el año con más de mil personas formadas y certificadas. Es un crecimiento maratónico, pero que ha sido también muy orgánico, la confianza de ustedes nos ha permitido pensar en grande.

Este fue el año de la primera comunidad intergeneracional de estudiantes de la Universidad Intergeneracional. Estuvimos compartiendo con otros sus saberes, pero también trayendo muchas ideas y muchos conocimientos. Y un dato que no es menor, tenemos estudiantes de casi el 85% de los barrios de Manizales. Esto es muy importante porque nos permite ver que estamos efectivamente llegando casi a todas las capas socioeconómicas. Tenemos estudiantes de ocho veredas y de ocho municipios. El curso virtual de inteligencia artificial nos ha permitido formar personas de Neira, de Pereira de Cali, de Bogotá, de Ibagué y de otras ciudades. Esto es para que dimensionemos el sueño y el programa en el cual estamos embarcados.

Tenemos dos retos, uno, como vinculamos a más hombres a estos programas de formación. En las dos cohortes, aproximadamente el 75% de los estudiantes han sido mujeres y el 25% hombres. Así que aquí nos va a tocar hacer un esfuerzo, o por ser más atractivos o por mirar qué es lo que les interesa a los hombres para que haya más acogida por parte de ellos. Y también llegar, ojalá, a los estratos económicos 1 y 2. Es donde realmente tenemos todavía un reto, pero es un reto que vamos a asumir con todo el compromiso para el año 2026.

También este año marca la construcción de una red de alianzas y una red de trabajos importantes. Caldas Hub Intergen con la creación de un plan intergeneracional que tiene metas muy ambiciosas, con el sistema universitario del adulto mayor de Guadalajara, el Centro de Personas Mayores de la Universidad de la Nación Argentina, con la Fundación Saldarriaga Concha, con el CEDER, con la Cruzada Social y todo el ecosistema social de la ciudad.

Y, además, ya que empiezo a hacer estos anuncios, vamos a tener para el próximo año un documental de la Universidad Intergeneracional. Es decir, en una película vamos a ver cuál es el desarrollo y cuáles han sido los impactos. Esto gracias a un grupo de estudiantes de Diseño Visual que levantaron la mano y dijeron queremos dejar en imágenes y queremos inmortalizar esta experiencia para la posteridad.

Estas lecciones aprendidas, pero también los retos que tenemos, se pondrán en diálogo con otras instituciones del país y del mundo. Yo quiero aquí aclarar algo que preveíamos, pero que realmente se ha convertido en algo que nos mueve el corazón, pero que también seguramente está transformando la vida de muchos de ustedes y es que la universidad intergeneracional se está convirtiendo en un programa que crea y consolida amistades reales Es un espacio donde ustedes pueden encontrarse con otros, donde pueden integrarse, donde pueden compartir, donde pueden consolidar su red de apoyos, creo que es de lo más valioso que nosotros les podemos dejar a ustedes, pero también a la región y al territorio. En la universidad hay una profesora que ha estudiado esto toda la vida, se llama Diana Hoyos, del departamento de Filosofía, y nos dice, a través de sus investigaciones, que la amistad es también un espacio donde se cultivan muchas virtudes, donde se cultiva la escucha, donde se cultiva la paciencia, donde se cultiva la generosidad, donde se cultiva la honestidad, donde podemos encontrarnos también con emociones como la frustración, pero aprendemos a identificarlas y a manejarlas, pero además, es un espacio donde no solo llegamos con nuestras virtudes y nuestros valores, sino que en medio de la amistad construimos nuevas virtudes, como la solidaridad, como el cuidado y como el apoyo recíproco.

Pero también la amistad es un espacio donde precisamente se forjan relaciones recíprocas, donde vemos al otro como otro yo, y no simplemente como alguien que me es útil para lograr algo más, sino alguien valioso en sí mismo, y creo yo que este espacio se está convirtiendo en un creador y en un generador de amistades de este tipo que se convierte en una escuela educativa y moral. Pero eso también nos alegra porque hay evidencia científica de que las amistades fuertes y los vínculos positivos entregan más vida, menos enfermedad, mejor memoria, que puede reducir hasta un 40% la depresión y el deterioro cognitivo. Entonces, de verdad, crean que de aquí en adelante nos vamos a pensar mucho más en serio no solo en qué contenidos entregamos, qué metodologías usamos, sino también qué tipo de amistades puede posibilitar la universidad intergeneracional y que la amistad se convierta en parte de la realidad.

Mayor bienestar, menor soledad, menor aislamiento, mayor salud mental y mayor compromiso comunitario nos entrega la amistad. Y la amistad y la cercanía de ustedes con nuestro programa pues también nos llena la vida. Por eso cuando yo veo y escucho de ustedes ya están organizando la novena, cuando veo que están organizando la celebración de finalización del curso, cuando veo las fotos y los videos por fuera de las clases, cuando se acompañan en sus paseos, cuando organizan los recorridos para verse juntos y juntas, cuando después de la clase van y se toman un café, cuando organizan para venir a nuestros conciertos, cuando van a los cierres de expresión teatral, de títulos ancestrales, de caligrafía, de comunicación y marca, etcétera, etcétera de verdad que nos llena el alma.

Finalmente, estimados y estimadas estudiantes, estas relaciones y la amistad son también un lazo político que puede sostener la memoria, la confianza, la esperanza y que puede construir un territorio, instituciones sin lugar a dudas más justas y más equitativas. Y creemos que este es nuestro aporte desde la Universidad de Caldas a Manizales y a Caldas y es empezar a construir territorios basados en el cuidado, basados en el aprendizaje y basados en la solidaridad.

Para el próximo año esperamos tener más de cincuenta cursos, esperamos formar a más de mil quinientas personas, vamos a empezar con un programa denominado Escuela de Verano y vamos a construir cursos a la medida para personas que nos han solicitado aprendizajes muy específicos. Yo por eso los invito y les pido, ahora que estamos haciendo el listado de deseos a las deidades, que cuiden este programa, que lo abracen, que lo protejan, que sean embajadores y embajadoras de él, que nos traigan aliados, que cuando salgan las convocatorias inviten a las personas que ustedes saben pueden ser incluidas. Este programa va a seguir siendo abierto y gratuito.

Ya hemos demostrado que pensar en las personas mayores es pensar en el futuro no solo de los seres humanos sino también en el futuro del territorio. Yo debo confesar que el 2025 ha sido uno de los años más ricos, más bonitos de mi vida y en gran medida se debe a todos ustedes, por lo que nos han entregado, por lo que nos han dado, por lo que se han comprometido. Felicitaciones a todos y a todas, felicitaciones a las familias, gracias por confiar, gracias por creer y gracias por enseñarnos con su ejemplo día a día.

Un abrazo y felicitaciones.

 

La ILC primera que valida su condición de empresa carbono neutral.

La Industria Licorera de Caldas (ILC) se convirtió en la primera organización en Colombia certificada por Bureau Veritas en la nueva norma ISO 14068-1:2023, reconocimiento internacional que valida su condición de empresa carbono neutral.

Este importante logro, que también incluye a su portafolio completo de productos, significa que la ILC alcanzó un equilibrio entre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que generó y las que eliminó o compensó a través de diferentes medidas.

Su relevancia también se basa en que, según el Informe de Liderazgo Empresarial de Impacto realizado este año por EAFIT entre 100 de las empresas con mayores ingresos en el país, solo el 12% de las seleccionadas alcanzó la carbono neutralidad.

Diego Angelillis Quiceno, gerente general de la ILC, afirmó que esta certificación es un hito que representa un paso trascendental en el compromiso de la empresa con la gestión responsable del cambio climático, la descarbonización de sus operaciones y la consolidación de un modelo de sostenibilidad ambiental basado en la economía circular.

“Compensamos el 100% de las emisiones de CO2 directas correspondientes a la operación de la compañía, mediante compra de bonos de carbono. Adicionalmente, establecimos un Plan de Descarbonización Progresiva a 2050, para reducir de manera gradual las emisiones indirectas, con incorporación de energías 100% renovables y acciones con proveedores y cadena de suministro”, explicó Angelillis Quiceno.

De acuerdo con Bureau Veritas, las reducciones logradas por la ILC en 2024, “son acordes al plan de descarbonización establecido y las compensaciones realizadas mediante créditos de carbono válidos y trazables por la organización son suficientes frente al número de emisiones generadas en el periodo de la estimación, existiendo evidencia suficiente y apropiada que permite sustentar que sus compensaciones son reales y adecuadas”.

La entidad también destacó las iniciativas de economía circular de la Industria Licorera de Caldas que fortalecen la prevención y compensación de emisiones a través del aprovechamiento de materiales reciclados e inclusión social, ratificando su compromiso con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Con Mi Escritorio ILC, que convierte residuos de envases y empaques en mobiliario escolar para los niños de escuelas de Caldas, y otros programas como la transformación de envases en arena de vidrio en San Andrés, la ILC compensó 3.287 kilogramos de CO2 por valorización y sustitución de materiales”, concluyó Angelillis Quiceno.

De esta manera la ILC fortalece la confianza de sus consumidores, aliados, comunidades e inversionistas, al demostrar que sus acciones ambientales cuentan con la verificación independiente de una entidad internacional reconocida y con amplia trayectoria.

Café Buendía sabor aguardiente

Buencafé y su icónica marca Café Buendía revolucionaron el mercado de café liofilizado al anunciar el lanzamiento exclusivo de un producto único: Café Buendía sabor aguardiente, edición especial Aguardiente Amarillo de Manzanares.

Este nuevo sabor, 100% colombiano, nace de una poderosa alianza con la Industria Licorera de Caldas (ILC), uniendo a dos de las empresas más representativas y líderes en innovación en sus respectivas categorías.

El nuevo producto fue presentado oficialmente en el Congreso Nacional de Cafeteros de Colombia, marcando un hito en la colaboración empresarial colombiana.

“Esta alianza entre Buencafé y la Industria Licorera de Caldas refleja la fuerza que se logra cuando dos empresas líderes se unen para ofrecer a los colombianos lo mejor de sus productos,” afirmó Mauricio Trujillo Díaz, director general de Buencafé.

“Es una celebración de nuestros principios compartidos: a no tener fronteras en la innovación y ser pioneros en generar conversaciones, encuentros y acompañar nuestros mejores momentos para generar experiencias únicas”, aseguró Diego Angelillis Quiceno, gerente general de la Industria Licorera de Caldas.

El Café Buendía sabor aguardiente, edición especial Aguardiente Amarillo de Manzanares, representa la fusión perfecta entre dos mundos. Por un lado, el café simboliza la energía, el impulso y el trabajo indispensable para superar los retos; por otro, el Aguardiente Amarillo de Manzanares se asocia con la celebración y la libertad de disfrutar de los productos que más nos gustan.

“Buscamos seguir posicionando el café 100% colombiano como la gran bebida que nos convoca, nos reúne y nos define. A través de esta innovación, reafirmamos nuestro compromiso con la calidad y la búsqueda constante de nuevas formas de inspirar a nuestros consumidores”, comentó Trujillo Díaz.

Por su parte Angelillis Quiceno, agregó: “Con esta alianza, el Aguardiente Amarillo de Manzanares se sigue consolidando como referente en el país por su calidad y crecimiento histórico en el mercado, para satisfacer las necesidades de consumo de las diferentes generaciones, desde las más tradicionales hasta las actuales”.

Café Buendía sabor aguardiente, edición especial Aguardiente Amarillo de Manzanares pronto estará disponible en todos los puntos de venta del país por tiempo limitado.

Características destacadas del producto:
Sabor: Exclusivo sabor a aguardiente, edición especial Aguardiente Amarillo de Manzanares.
Origen: Café liofilizado 100% colombiano.

– Un encuentro dulce, vibrante y juguetón, casi travieso.
– Despierta el calor de las tardes y noches frías entre amigos, esas risas que se alargan y conversaciones que no necesitan permiso. Es el aroma de la complicidad.
– Cuerpo y notas: En boca, una nota cálida, familiar, y profundamente nuestra. Sabor a tierra, a reencuentro.
– Una experiencia suave y auténtica que no necesita estridencias. Invita a celebrar en el silencio de un sorbo, con ese gusto que todos reconocemos sin nombrarlo.
– Se siente un paso delicado y amable en el paladar, lo que lo hace profundamente balanceado.
– Es el sabor que nos conecta y nos une. Un café colombiano que se atreve a juntarse con nuestra historia. Es único.

100 años del Cuerpo de Bomberos de Manizales

En una emotiva y simbólica ceremonia encabezada por el Alcalde Jorge Eduardo Rojas, el Cuerpo de Bomberos de Manizales celebró 100 años de fundado,  en la cual se impuso el escudo de la ciudad a sus integrantes y se hicieron distinciones por 20, 30, 40 años de servicio ininterrumpido a la institución, símbolo de valentía, disciplina y compromiso con la protección de la vida en la ciudad.

El comandante del Cuerpo Oficial, teniente Jorge Iván Quintero Jaramillo, presentó un mensaje especial en el que destacó la evolución técnica y humana de la institución. Posteriormente, el alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo, subrayó la importancia de los bomberos en la historia de la ciudad, destacó su capacidad para enfrentar emergencias de todo tipo. El mandatario dijo: “aquí estamos celebrando los 100 años de nuestro Cuerpo Oficial que se ha preparado, que ha respondido, que ha atacado problemáticas de todo tipo.  Hoy un Cuerpo Oficial que está preparado, con buena maquinaria y elementos para asumir la responsabilidad de atender cualquier problema”.

La conmemoración concluyó con un mensaje de gratitud hacia los hombres y mujeres que, durante un siglo, han sido ejemplo de valentía, solidaridad y servicio. El Cuerpo Oficial de Bomberos de Manizales continúa escribiendo una historia marcada por la entrega y la vocación, manteniendo firme su misión principal, que seguirá siendo proteger la vida de los manizaleños.

Apertura de fronteras en el Valle del Cauca

La Gobernación del Valle del Cauca otorgó autorización por 10 años a la Industria Licorera de Caldas para comercializar el Aguardiente Amarillo de Manzanares en su territorio.

De esta manera la empresa caldense podrá competir sin restricciones en el tercer mercado más grande de aguardiente del país, casi 9 meses después del fallo de la Corte Constitucional que declaró la inconstitucionalidad del artículo 28 de la Ley 1816 de 2016 (Ley de Licores), eliminando así la facultad de los departamentos para restringir la entrada de aguardientes de otras regiones.

“Es una excelente noticia para la ILC, ya que de esta manera superamos las dificultades que se presentaron en estos meses desde que se conoció la sentencia de la Corte Constitucional y ahora los habitantes del Valle del Cauca también tendrán a su disposición el Aguardiente Amarillo de Manzanares, cuyo consumo contribuirá a generar más recursos para la salud y educación en el departamento”, manifestó Diego Angelillis Quiceno, gerente general de la Industria Licorera de Caldas.

De esta manera la ILC consolida su presencia en el 98% de Colombia con su producto estrella Aguardiente Amarillo de Manzanares, quedando pendiente solamente su ingreso al departamento de Putumayo.

Con la apertura de fronteras, las ventas de este aguardiente han presentado un extraordinario crecimiento en todo el país, al punto que a cierre de septiembre, se comercializaron 13,7 millones de unidades reducidas a 750 ml, un incremento del 83,3% frente a igual periodo de 2024.

“Tenemos una proyección inicial de comercializar unas 600 mil unidades de Aguardiente Amarillo de Manzanares en el Valle de aquí a final de año, lo que sin duda nos ayudará a consolidar el mejor año en ventas en la historia de la Industria Licorera de Caldas, en el que esperamos vender entre 45 a 48 millones de botellas, con unas utilidades récord de cerca de 75 mil millones”, anotó el directivo.

La Industria Licorera de Caldas ya cuenta con un distribuidor en el departamento del Valle con el cual comercializa las referencias de Ron Viejo de Caldas, por lo que se espera que pronto el Aguardiente Amarillo de Manzanares esté disponible en los principales canales.

Manizales, ciudad creativa de la gastronomía

. La UNESCO ha creado una red de Ciudades Creativas, que abarca siete áreas, y hoy, Manizales se une al selecto grupo bajo la categoría de Gastronomía. Somos la tercera ciudad en Colombia en recibir el reconocimiento, con Popayán (2005) y Buenaventura (2017).
. La Red de Ciudades Creativas de la Gastronomía de la UNESCO está conformada por más de 40 ciudades en todo el mundo, que se distinguen por su creatividad gastronómica y su compromiso con el desarrollo sostenible a través de la cocina.
. El reconocimiento es, sin lugar a dudas, un logro colectivo que resalta el esfuerzo conjunto de gremios, chefs, cocineros tradicionales, productores, restauranteros, agricultores, autoridades locales, instituciones educativas y la comunidad en general. La colaboración entre los diferentes actores del sector como Fenalco, la Revista Gourmet, Cotelco, la Alianza Francesa, las Oficinas de Internacionalización, la Galería y de la Noche, y las Secretarías de Planeación, TIC y Competitividad, y de Cultura y Civismo ha permitido crear una propuesta gastronómica única, que combina la tradición cafetera con la innovación y la sostenibilidad.

Es una noticia que llena de orgullo al país, Manizales ha sido oficialmente declarada Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO, reconocimiento que resalta el potencial gastronómico de la ciudad, su riqueza cultural y su capacidad para fusionar la tradición con la innovación. Este título se convierte en un hito más para la capital de Caldas, que ahora se une a un selecto grupo de ciudades del mundo comprometidas con la promoción de la gastronomía como un motor de desarrollo sostenible y cultural.

Al respecto, el secretario de Planeación, José Fernando Olarte, aseguró: “este reconocimiento es fruto del esfuerzo por ofrecer alternativas de desarrollo económico para ofrecer nuevos espacios y escenarios de crecimiento para los ciudadanos y visitantes y que hace que Manizales se siga reconociendo como un destino internacional de alta calidad, hoy en el sector de la gastronomía y como una de las ciudades de mejor calidad de vida en Latinoamérica“.

Un reconocimiento mundial

La UNESCO lanzó en 2004 la iniciativa de las Ciudades Creativas, una red global que reúne a ciudades que destacan por su creatividad en diversas áreas, tales como la música, el diseño, la literatura, las artes y la gastronomía. En este último campo Manizales ha logrado destacarse gracias a su vasta tradición culinaria vinculada al café, su biodiversidad, la calidad de sus productos y la innovación de sus chefs, quienes han logrado reinterpretar las tradiciones locales con propuestas contemporáneas.

El anuncio del reconocimiento, que llega en el marco de un año crucial para la ciudad, marca un antes y un después en el posicionamiento de Manizales como un destino gastronómico de clase mundial. Además, cabe resaltar que la capital de Caldas también ha sido destacada como la Mejor Ciudad para Vivir en Latinoamérica, según ONU-Hábitat Latam, consolidándose como un referente en términos gastronómicos y, como un modelo de calidad de vida, bienestar y sostenibilidad para sus habitantes y visitantes. Estos logros muestran progreso, en el compromiso de la ciudad con el desarrollo integral y el crecimiento en todos sus frentes.

Por su parte, la líder del programa de Industrias Creativas de la Secretaría de Cultura y Civismo de Manizales, Daniela Fernández Giraldo destacó: “desde la Alcaldía de Manizales continuamos trabajando por una ciudad que se proyecta ante el mundo”.

La gastronomía de Manizales: fusión entre tradición y vanguardia

Manizales es un lugar donde la gastronomía es una expresión de su identidad cultural, profundamente arraigada en su historia cafetera y en las prácticas agrícolas del Eje Cafetero. La ciudad se distingue por una oferta culinaria diversa, que abarca desde los platos tradicionales como el fiambre, los fríjoles y el pepino relleno, hasta propuestas innovadoras que hacen uso de ingredientes autóctonos de la región, como el café de origen, la papa criolla, las frutas tropicales y las hierbas nativas.

La gastronomía en Manizales ha evolucionado con una mirada creativa, lo que le ha permitido posicionarse como un centro gastronómico emergente en Colombia. Desde las rutas gastronómicas locales, como las ollas, hasta la participación de los chefs manizaleños en eventos internacionales. La ciudad ha trabajado incansablemente para llevar sus sabores al mundo.

Un logro para todos los manizaleños

El reconocimiento es, sin lugar a dudas, un logro colectivo que resalta el esfuerzo conjunto de gremios, chefs, cocineros tradicionales, productores, restauranteros, agricultores, autoridades locales, instituciones educativas y la comunidad en general. La colaboración entre los diferentes actores del sector como Fenalco, la Revista Gourmet, Cotelco, la Alianza Francesa, las Oficinas de Internacionalización, la Galería y de la Noche, y las Secretarías de Planeación, TIC y Competitividad, y de Cultura y Civismo ha permitido crear una propuesta gastronómica única, que combina la tradición cafetera con la innovación y la sostenibilidad.

“Manizales, somos Ciudad Creativa de la Gastronomía ante la UNESCO y esto no solo es un logro de la Alcaldía, sino un logro de Manizales y del país porque somos la tercera ciudad declarada, junto con Buenaventura y Popayán. Gracias chefs, cocineros, empresarios, cocineras tradicionales, emprendedores”, mencionó el chef manizaleño, Jorge Jiménez Londoño.

La gastronomía como motor de desarrollo sostenible

El nombramiento de Manizales como Ciudad Creativa de la Gastronomía es un honor y, una herramienta estratégica para promover el desarrollo económico y social a través de la gastronomía. La UNESCO destaca que las Ciudades Creativas tienen el potencial de generar empleo, fomentar la inclusión social y promover la sostenibilidad ambiental. En este sentido, Manizales se ha comprometido a fortalecer la producción local de alimentos, apoyar a los pequeños agricultores y promover prácticas sostenibles en toda la cadena de valor gastronómico.

Además, la ciudad impulsará programas de formación para jóvenes chefs y emprendedores, buscando que las nuevas generaciones lleven el legado gastronómico de Manizales hacia el futuro.

Un futuro lleno de oportunidades

El reconocimiento abre un nuevo horizonte para la ciudad, posicionándola a nivel internacional como un destino turístico y gastronómico. La gastronomía de Manizales será ahora un motor clave para la promoción del turismo y el desarrollo económico, atrayendo a turistas nacionales e internacionales interesados en experimentar la cocina local, los sabores autóctonos y las propuestas innovadoras que definen a nuestra ciudad.

Con la declaratoria, Manizales progresa en su compromiso con la cultura, la creatividad y la sostenibilidad, pilares que seguirán guiando su desarrollo en los próximos años.

La Alcaldía de Manizales agradece profundamente a la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC-Colombia) por su acompañamiento técnico durante el proceso que llevó a la ciudad a obtener la declaratoria como Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO.

El acompañamiento fue posible gracias a la IX Comisión Mixta de Cooperación Técnica, Científica, Cultural y Educativa entre la República de Colombia y la República del Ecuador (2024–2026), que promueve la colaboración bilateral y el fortalecimiento de capacidades locales.

El respaldo de la APC-Colombia fue fundamental para consolidar una red de cooperación que hoy se refleja en este logro histórico. Gracias también al trabajo conjunto con Portoviejo, Ecuador, y al asesoramiento del consultor de patrimonio cultural, Fabián Bedón, Manizales pudo enriquecer su visión y progresar en la construcción de un modelo gastronómico que reconoce, preserva y proyecta el talento de sus cocineras y cocineros ante el mundo.

* Con información de la Alcaldía de Manizales.

60 años del Teatro Los Fundadores: una historia que celebra el arte y la vida

Telón de boca del Maestro Luciano Jaramillo.

La idea se planteó en 1958 cuando la junta directiva de la Beneficencia de Manizales quería invertir sus reservas en una obra rentable. El alcalde de la ciudad, don Pedro Uribe Mejía, apoyó la propuesta y el señor Fabio Henao Londoño, gerente de la Lotería de Manizales, propuso construir un teatro que sirviera también para proyectar películas en una época cuando la televisión todavía no les había hecho daño a las salas de cine.

El lote seleccionado estaba ubicado en la Plaza de Los Fundadores, pertenecía al municipio y había sido un botadero de basuras; allí funcionaba una casucha “de mala muerte” conocida con el nombre de “Club Caranga” y medía 60 metros de largo por 30 de ancho. El alcalde y la administración municipal querían “sanear” este espacio para convertir el parque de Los Fundadores en un verdadero mirador de la ciudad. El proyecto fue realizado por los siguientes profesionales de Manizales: Hernando Arango González, Germán Arango Londoño, Jorge Arango Uribe, Gonzalo Botero Jaramillo, Alfonso Carvajal Escobar, Hernando Carvajal Escobar, Enrique Gómez Gómez, Hernando Gómez Gaviria, Jaime Gómez Hoyos, Jorge Gutiérrez Duque, Roberto Vélez Sáenz y Agustín Villegas Botero. La dirección, administración y construcción de la obra estuvo a cargo del doctor Agustín Villegas Botero; los cálculos estructurales se confiaron al italiano Doménico Parma y la construcción de la obra negra a Fausto Galante; el interventor fue el ingeniero Alberto Montes Sáenz.

¿Por qué un teatro? Porque era un edificio símbolo de la modernización de Manizales, pues representaba los ideales del progreso material y seguramente para reafirmar lo del “meridiano cultural”.

El proyecto de los arquitectos era bastante ambicioso: la idea fundamental era la construcción de un espacio escenográfico para 1.200 espectadores en platea y palco, destinado a todo tipo de representaciones escénicas, pero también para proyectar películas, porque el cine podía ayudar a financiar los otros eventos culturales.

La tramoya debía responder a las más modernas características técnicas: escenarios fijos y móviles, amplios camerinos y un excelente sistema de iluminación. El teatro contaría con la sala de conferencias más moderna de la ciudad, amplios vestíbulos, salas de espera, espacios para exposiciones, oficinas, cafeterías y demás servicios para el público.

No se escatimaron recursos para la construcción del edificio símbolo de la modernización: desde las tecnologías constructivas más avanzadas en América Latina, hasta el diseño e instalación de los mejores sistemas ambientales del teatro.

La obra blanca fue dirigida por el arquitecto Agustín Villegas. Se escogieron los mejores acabados: la fachada se enchapó en piedra bogotana, los pisos fueron terminados en mármol travertino y para enchapes interiores y puertas se utilizó madera de cedro.

La parte mecánica de la tramoya y los mecanismos para accionar el escenario giratorio, el elevador del piano y el ascensor del foso de la orquesta fueron responsabilidad del ingeniero mecánico alemán Wolfang Hannamann; este ingeniero contrató el diseño de la acústica a la casa Phillips de Holanda. En cuanto a las instalaciones eléctricas y la consola de iluminación fueron diseñadas por el belga Paul Parent. La ventilación se contrató con la firma Larco Constructores, de Medellín.

La decoración

El teatro se embelleció con varias obras de arte del Maestro Guillermo Botero, sobresale La Bailarina y el mural sobre la fundación de Manizales. La talla se realizó en madera de cedro caoba traída desde el Golfo de Urabá. Sobre este mural escribió el artista:

“Don Fermín López, Don Manuel Grisales etc. […] Gente, gente […] patricios ya idos, perdidos en el tiempo. 1849 […] mujeres, niños, enseres, animales todos formando un solo grupo, apiñados y férreamente unidos forman en el mural el volumen de una montaña, expresando el empuje del hombre frente al obstáculo. Una gran línea curva dibuja un toro como descripción de potencia, de fuerza bruta, con su andar agachado en busca de las alturas. Ellos, los hombres y su grupo alcanzan por fin su sitio de conveniencia y sin hacer preguntas toman posesión de la tierra […] y oran […]”.

Actualmente se exhibe un telón de boca sobre la historia de Manizales del artista Luis Guillermo  Vallejo.

El telón del Maestro Luciano Jaramillo

Capítulo aparte merece el telón de boca, inexplicablemente archivado, creación del insigne artista manizaleño Luciano Jaramillo. Sobre esta extraordinaria obra, patrimonio de la ciudad, escribió el 20 de julio de 2022 para Quehacer Cultural el Maestro Octavio Hernández:

En silencio, Guillermo Botero ensamblaba en las paredes sus magníficas tallas sobre la colonización de Manizales mientras que Luciano Jaramillo, trepado en un andamio, como un Miguel Ángel rejuvenecido, pintaba el telón de boca para el escenario central.

En mi memoria quedó grabada aquella visión como si estuvieran construyendo una nueva Capilla Sixtina o la fastuosa Ópera de París. Febril entusiasmo y admirable acoplamiento de un grupo de profesionales guiados por una causa noble y común a ellos.

Ese Luciano Jaramillo, encaramado en ese andamio, era el mismo que había representado a Colombia en la Bienal de Sao Paolo (1963), había expuesto con Antonio Roda y Augusto Rivera, en 1964, y quien, a pesar de su juventud, había colgado sus obras en galerías de Estados Unidos, otros países suramericanos y Colombia.

El telón, con una superficie de 162 metros cuadrados de lienzo pintado en tonos ocres, se descubrió al público asistente a la ceremonia inaugural del Teatro Los Fundadores el 22 de octubre de 1965, acto en el que el Maestro Jorge Zalamea leyó, de viva voz, El Sueño de las Escalinatas.

La temática del telón de boca es una soberbia alegoría del teatro griego. No es un simple telón. La obra de Luciano Jaramillo pintada para Los Fundadores, como vimos arriba, hace parte integral de la obra arquitectónica y se gestó al mismo tiempo que el resto de la estructura. No fue comprada a última hora, ni mandada a traer para decorar un espacio. Se trata, si se quiere, de un elemento estético relacional e irremplazable.

Los caldenses, en general, sienten que este magnífico lienzo hace parte de su patrimonio cultural y por eso tienen las siguientes preguntas para que los encargados del Teatro Los Fundadores las respondan: ¿cuál es su estado de conservación?, ¿hay que restaurarlo?, ¿quién estaría en capacidad profesional y técnica para acometer semejante compromiso y quién sufragaría los costos?

La inauguración

El nombre de “Teatro de Los Fundadores de Manizales” fue propuesto por el doctor Fermín González y acogido por unanimidad; abrió sus puertas el 22 de octubre de 1965; la inauguración duró varios días y el público pudo disfrutar de los siguientes actos: concierto a cargo de la Orquesta de Cámara del Conservatorio de Música de la Universidad de Caldas; presentación del Ballet de Cali; concierto de la Orquesta de Cámara de Estocolmo; concierto de la Banda del Conservatorio de Manizales; recital a cargo del maestro Jorge Zalamea; coral Tomás Luis de Victoria; y Danzas de Colombia de Delia Zapata Olivella y Leonor González Mina.

El domingo 31 de octubre, el Teatro inició su programación de cine con el estreno de la espectacular película “Cleopatra”, que estuvo en cartelera durante tres semanas, con lleno completo todos los días y el precio de $10 pesos la boleta.

Por último, el Teatro de Los Fundadores vivió una nueva etapa con el Festival Latinoamericano de Teatro Universitario. Este evento nació en octubre de 1968 cuando el doctor Ernesto Gutiérrez Arango era rector de la Universidad de Caldas. El Festival nació en el ambiente de la revolución cultural de ese año; en el mes de mayo Francia se paralizó cuando en el Barrio Latino de París se alzaron las barricadas bajo la dirección de los estudiantes universitarios que pedían una nueva sociedad.

Este fue el contexto para el Festival de Teatro que se realizó entre los días 4 y 12 de octubre de 1968. El Teatro Los fundadores fue protagonista, llegaron grupos universitarios de ocho países y se contó con la presencia del chileno Pablo Neruda y del Premio Nobel Miguel Ángel Asturias, de Guatemala.

Este emblemático escenario ha sido punto de encuentro para las artes, las historias y la música. Por su escenario han pasado grandes nombres de la literatura como Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa.

Hoy, el Teatro Los Fundadores continúa siendo epicentro de festivales, sueños y memorias colectivas.

Fuente;

  • Ríos Martínez, Germán (1995). Teatro Los Fundadores 30 años (Revista). Editorial Artes Gráficas Tizán, Manizales.
  • Escobar Ramírez, Wilson (2003). Crónica de una sabia locura. Editorial La Patria, Manizales.
  • Destino Caldas.