Festival Internacional de Teatro de Manizales, un eco de realidades

Vivimos tiempos difíciles, inmersos casi inconsistentes en el tejido donde vive la vida, pero cada día más víctimas de los caprichos del poder, de cada uno de sus límites, sus perversidades y las notables consecuencias de ambos paralelos, ansiosos en las efímeras soluciones. El arte, jamás ajeno, intenta dar respiro, un pequeño consuelo, sobrepasados por su tono, su lóbrego color, en los propósitos de lado y lado. El arte intenta defenderse en sí, sobrellevar la coherencia en el límite del abismo, de la guerra y las persecuciones, sus razones; así, el artista responde desde sus adentros con un pequeño registro emocional de todo cuanto nos afecta. No puede más.

Tiempos que, desde luego, proponen reflexiones, quizás no tan profundas como las de antaño, pues el letargo, fruto del enajenamiento, nos aísla cada vez más. Estamos solos frente a una pantalla, un rincón entre pinceles donde todo nos invade e invita al consumo sin sentido, enamorados de princesas y príncipes virtuales, ilusionados con el ciberparaíso, donde todo es posible en una felicidad que no se comparte, se alquila o se permuta, que se presenta bella en su individualismo, trágica porque no nos reconocemos y lloramos sin saber por qué, amenazados por un fantasma nutrido con arrogancia, avaricia y envuelto en un velo.

Las guerras en el mundo germinan más allá de las fronteras, dirigidas de manera siniestra desde escritorios y ordenadores. Los ciudadanos de a pie no nos damos cuenta; dormimos despiertos mirando al cielo, sin despabilar, prisioneros de este sistema de dramáticos acontecimientos registrados en las redes sociales, olvidando que en la guerra la primera víctima es la verdad.

El teatro es, y sin ninguna duda continuará siendo, un espacio para abrir los ojos, para recordar y sentir todo cuanto nos compromete en el paisaje humano colectivo, sintiendo en la intuición algo de verdad, de certeza. Si bien ese ritual del convivio ofrece múltiples lecturas desde cada universo emocional, las diversas teatralidades susurran una comunión, una ventana, una esperanza, un ofrecimiento creativo que susurra y, asimismo, advierte. Cuando, sentado en una butaca, acepto con mi presencia ese ofrecimiento, descubro una voz, un llamado, un mensaje atado a esa necesidad de escucharnos.

En esta versión del Festival Internacional de Teatro de Manizales reafirmamos que el teatro, desde sus bondades, estimula un despertar y nos ofrece atender esas voces, esos llamados que animan y proponen lecturas del entorno, de la condición misma de ser. Es alentador saber que aún no estamos solos, pese a las distancias.

Es indudable que el pasado terremoto del diez de agosto nos ha dejado una triste sensación de vacío, una nostalgia al lado izquierdo de nuestro pecho, y esa sacudida remueve otros cimientos: las memorias y los antiguos rituales sociales, espacios de abrazos metafísicos en esas citas culturales como el Festival Internacional de Teatro de Manizales.

Un desgano, un no sé qué, un no sé dónde nos asalta de vez en cuando, sobre todo cuando cruzamos las calles del centro de nuestra Manizales del alma. El festival de teatro, sin ninguna duda, es en cada función una oportunidad de alivio para nuestro espíritu colectivo. Nos hemos encontrado para ver teatro y regalarnos una sonrisa que nos dice: «Me alegra saberte bien». En su programación hemos podido encontrar propuestas estéticas y conceptuales diversas, que hacen referencia y, algunas de ellas, puntualizan con claridad en temas trascendentales de nuestro presente. Quizás una respuesta necesaria a todo el dolor que nos atraviesa; preguntas que vienen y van sobre el papel del arte escénico en estos trayectos contemporáneos.

La compañía española Una hora menos producciones, con su espectáculo Sahara. La barca del desierto, abrió el telón con una pieza que va más del teatro documental y narra, desde una cuidadosa poética, una historia de amor dramática y conmovedora, en un marco histórico y político trazado por sublimes emociones enmarcadas en el horror de la guerra. Se trata de una honesta exposición del dolor de un pueblo, su resistencia, una deuda con el pueblo saharaui tras el abandono del Gobierno español, no del pueblo ibérico, sino de su Gobierno.

La historia escénica se construye a través de un trabajo de investigación minucioso sobre realidades latentes del Sahara; recurre a los lenguajes audiovisuales contemporáneos, combinando además la animación de objetos mediante el recurso del personaje de la dromedaria y entregando al público, con belleza, un viaje emocional de la protagonista. La compañía reitera su compromiso de generar pensamiento en cada espectador, mover la butaca para dimensionar este tránsito y vencer el olvido.

La Congregación Teatro, compañía bogotana muy esperada por el público, con el estreno de la pieza Lo que no tiene nombre, reveló las poéticas de eso que tanto duele reconocer: la delgada línea entre la vida y la muerte, tan latente como un respiro que hasta nosotros mismos podemos detener. La obra, inspirada en el libro homónimo de la escritora Piedad Bonnett, quien da forma a su texto un año después del suicidio de su hijo, describe el acompañamiento en tan difícil proceso de la enfermedad mental del joven pintor y la angustia compartida por ambos. La obra es una mirada profunda, desde las teatralidades, a un tema difícil que aún es un tabú en nuestra sociedad. Nos cuesta reconocer el dolor, leer el silencio; el suicidio palpita en nuestros dedos tras la incomprensión, no podemos soportarlo. Quizás no basta el silencio.

La obra de la compañía La Congregación revela, en imágenes teatrales y con dispositivos escénicos poéticos, el dolor y su magnitud, el duelo tras la pérdida de un hijo, deja ver las heridas y nos invita a reflexionar sobre nuestro estado sensorial: cómo entendemos la vida y la muerte, cómo enfrentamos las enfermedades mentales, cómo nos acompañamos en difíciles procesos y por qué discriminamos, ligados al miedo. Desde la puesta en escena, a veces el recurso de la escalera deja de ser narrativo y se convierte en coreográfico, pero la pieza conmueve y deja en el espectador evocaciones en medio de interrogantes.

El espectáculo de la compañía Hotel Europa nos presenta la pieza de teatro documental Portugal no es un país pequeño. Con imprecisiones históricas y un abortamiento escénico débil, la propuesta pasa sin generar afecto por esa clara intención de alivianar la conciencia de los grandes navegantes europeos. Portugal es nostálgico desde su falta de memoria, pero poético en un dolor que se hereda de generación en generación. Un remordimiento camuflado, un velo de renuncia todo el tiempo. La pieza, políticamente estólida, se marchita en textos como: «Dios inventó la humanidad, Portugal el mestizaje». La obra encarna la saudade colonial con un ligero mea culpa, pero vale la pena verla para entender que todo cuanto el arte propone es un riesgo.

El Teatro Petra, en medio del sarcasmo y el humor negro, nos narra la historia de vida de dos mujeres solitarias, madre e hija, que no se soportan y envejecen casi de la misma manera en medio del tedio cotidiano, en asuntos inconclusos y reclamos inútiles, con esencia de vivas inmersas en coloridos tonos de desespero, un fraternal amor que las sostiene en sus pesadeces. La trama ofrece un asesinato por accidente, una sutil violencia en el absurdo de la pesadez del tiempo. Teatro Petra tiene una clara estética, una factura escénica que el público ya identifica, pero su discurso se mueve en el subtexto: la audaz metáfora del pabellón del odio en cada palabra. Fabio Rubiano, dramaturgo siempre irónico bajo las palabras.

De España llegó al escenario del auditorio de la Universidad Nacional la pieza Hoy no se estrena, de la compañía L’Om-Imprebís, emotiva en su simpleza escenográfica y virtuosismo actoral, en una dramaturgia que cautivó a los espectadores de principio a fin, revelando las bondades del teatro como esperanza, quizás desde sus ofrecimientos como espacio sanador y reconciliador en la vida cotidiana.

De República Dominicana, bella isla del Caribe, pudimos apreciar la puesta en escena El Gallo, que narra la vida del expresidente Joaquín Balaguer, interpretado por el gran actor Francis Cruz y dirigido por Fausto Rojas. En el recorrido dramático, la pieza nos cuenta esa relación del poder en facetas humanas, desde el Balaguer poeta, sus discursos, su papel en la dictadura de Trujillo, el chivo, la agonía y la muerte. Esta semblanza histórica latinoamericana nos invita a la reflexión sobre nuestro pasado reciente, el presente y el futuro, la voz del teatro que alienta.

Medida por medida (La culpa es tuya) es la pieza que, desde Argentina, comparte con nosotros, en audaz adaptación, el maestro Gabriel Chame Buendía. La parodia, con recursos de las nuevas teatralidades sumergidas en el clown, dialoga con los nuevos públicos con gran habilidad, reflejando técnica y compromiso en un elenco virtuoso. Una maravillosa velada donde el bicho del teatro despierta y sacude las butacas.

En la esencia de la representación, el público siempre cuenta: es el actor invisible, pero presente. El teatro latinoamericano asume su identidad desde su más amplio sentido, sentencia disipar el miedo a ser sí mismo. El Festival de Manizales es una celebración de los sentidos que nos invita a reponernos de las sacudidas, emociones fundamentales para nuestra memoria colectiva, para continuar caminando, transitando.

En esta versión 58 del Festival de Manizales y tras el terremoto, el bicho del teatro nos contagió de felicidad contenida, posible en la contemplación expectante de nuestro eco latinoamericano. Ya empezamos a sentir la roncha que deja la picadura de la indiferencia burocrática, aun cuando es claro el sarpullido de quienes en esta pequeña comarca desconocen la lucha de sus artistas. La historia del teatro manizaleño se escribe con la totalidad de sus protagonistas, no solo quienes la registran o exponen a medias, dejando por fuera a quienes les caen gordos por testarudos, políticamente incorrectos. Poco nos reconocemos entre nosotros, pero, aun así, avanzamos construyendo públicos diversos. Esa es nuestra tarea: el compromiso de estar presentes en cada celebración de vida desde el oficio escénico.

El Festival de Manizales es y será una fiesta de los sentidos, el espacio donde el dicho poético del teatro ha de mutar bajo todas nuestras realidades y es, sin ninguna duda, una celebración desde el gesto y el pensamiento constructivo. Larga vida al festival de casa, coherente y necesario para alivianar el alma tras todas las sacudidas.

* Dramaturgo – Teatro Torreón, Manizales.

 

 

 

 

Un canto a la soledad

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES

Un piano en el escenario y un virtuoso ejecutando música clásica son propicios para el ambiente romántico y refinado que caracteriza al personaje de la obra, un colombiano radicado hace años en Alemania, como cantante lírico con gran acogida internacional. El ambiente cultural, sus estudios y las oportunidades que ha sabido aprovechar lo han posicionado en el exigente mundo cultural europeo en el cual se siente realizado. La soledad lo llevó a buscar compañía con quien compartir ese idílico sitio en donde lo ha ubicado su fama.

Con una posición holgada, un cómodo apartamento y una vida social acorde a su posición, pensó que el amor de su vida, ese jovencito adorable y adorado quien era todo para él, sería su mejor compañía, pero el jovencito asombrado inicialmente por tanto halago a los días se cansó, no era su ambiente. Se fue de viaje a España adonde un familiar y no regresó.

Sin poder asimilar su ausencia recibe la inesperada visita de un amigo de barrio de Pereira, su ciudad natal y un jovencito, quienes pretenden ingresar desde Europa a los Estados Unidos en donde tienen familia. Los recibe muy complacido y más con la perspectiva del tímido menor a quien comienza a halagar. Las diferencias culturales y sociales afloran ya que aunque también fue como ellos, logró con sus estudios superarse. La música de piano acompaña su charla y así va contando lo que ha sido de su vida, lo cual los deslumbra.

La narración de esas historias las acompaña con su canto lirico estableciendo así un diálogo entre el teatro y el canto lírico, buscando desmitificar la ópera como algo solo para élites, alejándola de su solemnidad. Así que muchas de las preguntas de su  amigo las responde cantando, sin que se note fingimiento, sino más bien algo natural, pero embellecido por su voz.

Llegó el día de su presentación en concierto y los invitó muy complacido, para lo cual les ayudó a completar su vestimenta pues así lo exigía la actuación. Cada vez se sentían mas halagados con el artista tan famoso que tenían como compañero y además se había decidido a ayudarlos en la preparación de su aventura viajera, no solo económica sino también anímicamente y con claras instrucciones para evitar problemas con autoridades migratorias. Las ilusiones, las oportunidades y la soledad se entremezclan para estos seres con tantos anhelos de superación y con tanto talento a veces desperdiciado.

La obra Frágiles la ha traído a Manizales Manuel Orjuela, egresado en 1994 de la Escuela Nacional de Arte Dramático y con maestría en Creación Escénica de la Univalle en 2022, quien ha consolidado durante más de 20 años su carrera artística como director y dramaturgo con  casi 45 espectáculos realizados. Esta vez con su grupo La Compañía de Señor M. Los interpretes: Camilo Colmenares, Daniel Gómez, Mateo Galvis y con la creación y ejecución musical a cargo de Andrés Hurtado.

* Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.

Foto Festival Internacional de Teatro de Manizales.

Un viaje hacia nosotros

¿De dónde venimos? Es la pregunta que se nos plantea y su respuesta se puede considerar desde varios aspectos: históricos, geográficos, sociales, económicos, existenciales y otra serie de enfoques cada uno válido y generador de nuevas preguntas al estilo socrático. Siguiendo con esa introspección filosófica, las respuestas están constituidas por palabras que sirven para crear cosas, situaciones, mundos, etc.

Esos mundos como los reales están basados en palabras con las cuales creamos las novelas, los poemas, las obras teatrales, etc.,  constituyen la concreción de los pensamientos y por ende de las ideas que están antes que las cosas y los seres. Primero pensamos, luego concretamos y finalmente actuamos.

Con un fondo musical, una escenografía básica, una iluminación adecuada y una cadencia de voz que nos va interrogando y planteando al tiempo posibles respuestas, nos vamos adentrando en nosotros mismos pues las canciones, el parlamento y el ambiente nos cuestionan sobre el hecho de pensar en hacer y no simplemente en pensar, nos hace notar que hemos tenido tiempo y recursos para los demás pero hemos sido egoístas con nosotros mismos. Que hemos ido aplazando el goce en esta vida y no nos hemos dado cuenta que el tiempo corre en contra  nuestra y no a  favor. Nos falta menos por recorrer que lo ya recorrido.

Lo más lamentable es que cuando éramos felices o mejor teníamos momentos felices, no nos dábamos cuenta para haberlos disfrutado más, pero podemos reflexionar al respecto con el tiempo que nos queda, mucho o poco. Debemos reflexionar con Serrat:

De vez en cuando la vida/ Nos besa en la boca/ Y a colores se despliega como un atlas/  Nos pasea por las calles en volandas/ Y los sentidos en buenas manos.

Se hace de nuestra medida/ Toma nuestro paso/ Y saca un conejo de la vieja chistera/ Y   uno es feliz como un niño/ Cuando sale de la escuela.

De vez en cuando la vida/ Toma conmigo café/ Y está tan bonita que da gusto verla/ Se  suelta el pelo y me invita/ A salir con ella a escena.

En nuestro recorrido vital nos hemos enfrentado a múltiples situaciones y hemos sabido tomar las decisiones que creímos acertadas pero siempre hay que contar con la incertidumbre, pues algo puede escaparse de nuestras previsiones, pero como dicen respecto del azar: puede entenderse como la cara oculta del destino, esa misteriosa fuerza que teje los hilos de nuestra vida a través de lo imprevisto. Representa la sumatoria de todas las cosas que no llegaremos a conocer: las decisiones que nunca tomamos, los caminos que no recorrimos y los infinitos secretos del universo que escapan a nuestra comprensión. Aceptarla es abrazar la incertidumbre y reconocer que, aunque intentemos planificar cada paso, siempre habrá una parte de la realidad que permanecerá envuelta en el misterio.

Al respecto de esta inmersión en nosotros mismos el grupo nos ha indicado: El teatro es un lugar donde mirar a los ojos de la sociedad. Un espacio en el que preguntarnos sobre la vida. Un punto de encuentro. Un rincón donde construir juntos un momento de humanidad.  Otra gran lección que derivamos de este maravillosos coloquio es la indagación incesante por lo mejor, razón por la cual nos movemos tanto, pero a lo mejor no hemos buscado en nosotros mismos y es allí en donde debiéramos hacerlo. La serenidad que dan los años nos han ido enseñando esto y muchas otras cosas más.

L’Om Imprebís/ ¿De dónde venimos? /España.

Un espectáculo de Santiago Sánchez y Hassane Kouyaté/ Interpretado por Santiago Sánchez.

Música de Víctor Lucas/ Dirección de Hassane Kouyaté / Diseño de escenografía: Dino Ibáñez.

Diseño de vestuario: Gabriela Salaverri / Diseño de iluminación: Félix Garma /Coreografía: Mª José Soler.

Movimiento escénico y máscaras: Mar Navarro/ Fotografía: Jordi Pla/ Diseño gráfico: Minim Comunicación.

Prensa y comunicación: María Díaz / Dirección de producción: Camino Lapresta.

Ayudantía de producción: Marisa Noguera.

El título de la obra se inspira en el cuadro homónimo del pintor amazónico Rember Yahuarcani. A partir de este maravilloso estímulo, la dramaturgia se nutre de palabras sabias y de una rica herencia multicultural aportada por pensadores, poetas y creadores de la talla de Galeano, Mujica, Serrat, Cervantes, Pavlovsky, Hampaté Ba, Reggiani, Cousse, Calderón, Hierro, Chéjov, Tchaikovsky y Lorca. Sánchez evoca esta memoria colectiva valiéndose de un abanico de disciplinas tan ricas como el teatro de máscara, el mimo, el trabajo vocal, la interpretación y el lenguaje del cuerpo, acompañado magistralmente en escena por la música en directo del compositor Víctor Lucas.

“Queremos ofrecer este espectáculo como un regalo, compartiendo el camino recorrido y celebrando el encuentro vivo entre actores y espectadores”, concluye el propio Santiago Sánchez. El montaje es, en definitiva, una invitación abierta a detener la prisa cotidiana, suspender el tiempo y crear un espacio compartido de goce, asombro y placer. Un momento de comunión en el que escucharemos palabras de genios, de locos, de genios locos, de poetas y de escritores; palabras que quizá nunca habíamos oído —o tal vez sí, pero que hoy vamos a revivir juntos.

EL GRUPO

Con una trayectoria ininterrumpida de 43 años en las artes escénicas españolas, L’Om Imprebís, bajo la dirección de Santiago Sánchez, se presenta como una de las estructuras teatrales más consolidadas y prestigiosas de España. La clave de su excelencia radica en la estabilidad de un equipo humano, artístico y de gestión. Desde actores como Carles Castillo y Carles Montoliu -que superan las tres décadas de permanencia- a un consolidado equipo creativo con profesionales como el escenógrafo Dino Ibáñez o los iluminadores Rafael Mojas y Félix Garma que garantizan el sello inconfundible de la compañía.

¿De dónde venimos? Un espectáculo realizado en residencia artística con la Escuela Off Teatro.

Una coproducción de CITA (Centro Internacional de Teatro Actual) y L’OM IMPREBÍS.

Con la colaboración del INAEM Ministerio de Cultura, IVC Generalitat Valenciana y l’Ajuntament de València.

*  Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.

Foto 58 Festival Internacional de Teatro de Manizales.

 

La tenebrosa discriminación

El poder permanecer en la clandestinidad es el problema que siempre debe afrontar el migrante, tratar de pasar desapercibido, no mostrar el temor que le embarga y resistir a una gran cantidad de tentaciones, a la vez que aceptar cualquier trabajo por inhumano que parezca y someterse a horarios interminables por pagas miserables. Muchas veces ignora que esa explotación será su perdición pues cuando ya no sea necesario se convierte en indeseable con categoría de delincuente. No es una exageración, se puede comprobar a diario.

Este caso expuesto es emblemático de lo que está sucediendo en muchos lugares del mundo, obviamente en algunos con mayor rigor y maldad. Vemos a cuatro hombres provenientes de Colombia, Cuba, Haití y México, tirados en el piso de una celda de retención migratoria, han sido capturados en diferentes sitios y en ambiguas circunstancias. Como simple reacción empiezan a ejercer violencia entre ellos mismos, malos tratos, insultos, golpes, etc. no es más que un desahogo. Saben que resistir es lo único posible.

La soledad, la angustia ante lo desconocido, la incertidumbre del inmediato futuro, el recuerdo de lo que dejaron atrás y la ausencia de sus seres queridos son demasiado peso sicológico a soportar y así poco a poco irán decayendo. Superadas las rencillas iniciales empiezan a conocerse fragmentos de sus vidas, su mundo anterior, sus razones de abandono, sus expectativas, etc. todo lo que el ser humano es capaz de anhelar y luchar por ello, un mejor futuro para los suyos, una vejez más tranquila para sus padres, es decir ese algo que los impulsa a seguir a pesar del infortunio.

Los abusos de las autoridades son extremos, los horrores están a la orden del día, la violación de los derechos humanos es repugnante. El hambre, el frio, la desatención a los enfermos, les sirve a los dominantes para quebrar la voluntad de los dominados, en un carrusel sin fin. Poco a poco y en forma individual, por alguna razón comienzan a salir citados por sus guardianes, para hacer una llamada a un abogado, para ir a la enfermería, o cualquier otro pretexto, el que sale no regresa. ¿Quién sabe qué nuevo horror les esperaba?

La Fundación La Maldita Vanidad Teatro, referente del teatro colombiano, nos trajo su obra Sinécdoque. La parte por el todo, basada en la obra escrita por Jorge Hugo Marín, con los actores: Santiago Lozano, Danharry Colorado, Bito Quevedo y John Mora. Fueron su Director y Dramaturgo: Jorge Hugo Marín, su asistente de dirección: Andrés Estrada, Jefe técnico: Nataly Velasquez, Diseño escenográfico y lumínico: Nicolás Williamson y Diseño Sonoro a cargo de Sergio Cote.

Poder reflexionar sobre este vandalismo oficial, esa represión brutal y ese sometimiento a veces tan injusto, nos sobrecoge y nos hace valorar la situación que vivimos a pesar de nuestros propios avatares.

* Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.

Foto Festival Internacional de Teatro de Manizales.

Duelo de brujos

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES 2026.
GRUPO: JENGIBRE TEATRO.
Crítica teatral.
PAIS: MÉXICO
(O de como un día pierdes la creatividad).
“En el país fantástico de Entelequia, Sulán y Beltrán temen haber perdido la creatividad, el mayor de sus poderes. Un malentendido los lleva a enfrentarse en un duelo de ideas que requiere de la participación del público para poder continuar”.
Bella premisa argumental de la obra cuyo conflicto central es recuperar la creatividad y para ello se apoya en un publico de niños y jóvenes que aún no la han perdido y a quienes va dirigida la pieza. Entendida la juventud no como un asunto de cronología, sino del espíritu.
Nosotros, los viejos espectadores de teatro, siempre esperamos la obra que llene todas las expectativas y algunas de ellas se aproximan bastante, pero en este caso “El Duelo de Brujos” cumplió con sobrado exceso todo lo esperado. Desde el afiche promocional se advierten los colores, la temática mítica, y una propuesta prometedora y fascinante. La obra lo tiene todo, es preciosista en cada detalle, empezando porque el público ideal son los niños y los jóvenes. Y sin temor, de metáfora en metáfora, van de manera elemental y simple al concepto de la creatividad, imaginación y fantasía.
La temática es inspirada en las comedias de enredos del siglo de oro español, por eso aparece allí la actuación, la música en vivo, la danza, los títeres y las sombras. Es muy importante en la obra la interacción con el público, hacen preguntas y se dejan influir por sus respuestas. La obra es una confrontación directa a los miedos, juicios y expectativas que bloquean la capacidad de imaginar y crear en la medida en que crecemos y nos institucionalizamos a través de la educación y asimilación de la cultura.
En la concepción estética de Jengibre está la capacidad de escucha a los niños, comprendiendo el talante que tienen de poetas, filósofos y sabios; ellos se dejan influir por sus ideas, entendiendo que allí está la intuición pura, la ingenuidad y la originalidad, sin la premeditación y el cálculo perverso de los intereses contrarios a la sana convivencia humana. Por ello, el conflicto entre brujos es dirimido por las ideas y es la creatividad de los niños, representados por títeres, los que terminan generando la solución a los conflictos que ellos sufren, especialmente.
Seguro que la vida en la contemporaneidad es más compleja que eso, sin embargo, analógicamente sabemos que la perversión humana, la sombra, existe por doquier y son precisamente los niños y los jóvenes quienes la advierten, la señalan y ponchan con su ironía y desdén.
Compañera de butaca: Ojalá hubiera visto esta obra cuando estaba pequeña. Aún no es tarde. La magia siempre está ahí.
* Crítico teatral.
Foto Festival Internacional de Teatro de Manizales.

La alegre tristeza

En un ambiente pletórico de alegría contagiosa, luces y música, nos recibe Alirio Alicante para contarnos sus aventuras, desventuras, logros y frustraciones. Se trata de un luchador incansable, una persona que no se le quita a nada y que sabe afrontar las adversidades de una manera que no lo arrastren al desespero. Pero es que ahora a la hora de hacer el balance se da cuenta que su gran proyecto como músico exitoso que fue, se está yendo al traste y eso sí lo desmoraliza, pues aunque diga que es un plan a largo plazo, ya ha transcurrido tanto para su concreción que parece lejana como lo es cuando lo presentó a la disquera que no le ha podido definir sus derechos. La nostalgia siempre aflora y como él dice:

Debería decirle que nuestra música fue una revolución juvenil, pero hoy es apenas la añoranza de unos viejos que ya no sabemos si estamos vivos o muertos, pero que en diciembre todos nos convocan; un viejo llamado “Chuco chuco” agoniza y no de tristeza. Debería decirle que sí, que esa es la verdad, que ya estamos muertos y no tenemos epitafio…      

Es tal su capacidad de adaptación que hoy posa de agente funerario administrando el negocio de un amigo que le dio el chance de ganarse la vida de una manera no tan alegre como la que solía con su grupo musical Los Boys Ritmo Gold, pero al menos le garantiza la subsistencia mientras le definen en la disquera. Aquellos bellos y exitosos tiempos sabe no volverán, pero se prepara para disfrutar ¡todo lo que le permitió cosechar esa racha de éxito! eso dice. Seguir soñando no cuesta nada.

Esa alegría que desborda con su dejo de melancolía, pero que nos permite identificar esa época pletórica que nos retrotrae, nos conmueve y nos hace valorar el haberla disfrutado, pero también el haber encontrado nuestro propio ritmo y rumbo, por lo cual podemos seguir disfrutando aquello. Esa capacidad narrativa la explicita su director César Castaño:

En teatro, el monologo ha llegado a ser la prueba máxima de interpretación para un actor, el turno para tomarse el tablado por cuenta propia. Es equiparable al momento en que el violinista se levanta de su silla para apartarse de la orquesta y ejecutar un solo que recibirá el reconocimiento especifico del público. Es la combinación exacta entre la   elaboración por notas sobre el pentagrama y la virtud en la ejecución del instrumento. Para el monólogo, lo mismo: no habrá buena interpretación actoral si no hay una buena       escritura. Dicho de otro modo: el actor volará sobre la tarima únicamente si el escritor voló sobre el teclado.

La Compañía Teatro El Paso, de Pereira y su Director General César Castaño, Magister en Estética y Creación, de la Universidad Tecnológica de Pereira, nos trajeron al Festival Internacional de Teatro de Manizales su obra Los tumbaos, la cual fue magníficamente interpretada por el actor y director del grupo de teatro Actores en Escena, Leonardo Arias. María Camila Sanz Ceballos fue la productora, con la Dirección Musical y composición sonora de William Fernando Ortiz, diseño de vestuario a cargo de Marcela Martínez y Edición Sonora de Daniel Herrera.

* Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.

Foto Festival Internacional de Teatro de Manizales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uriela y sus hermanas

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES 2026.
Crítica Teatral.
GRUPO: EL GIRO COLECTIVO ARTISTICO Y ANDRÓMEDA 3.0 UNIVERSIDAD DE CALDAS.
PAIS: COLOMBIA.

Corresponde esta obra a la experiencia dos. Trilogía de las memorias es resultado del proyecto de investigación-creación “Partituras y coreografías experiencias” del departamento de Artes escénicas de la Universidad de Caldas. Uriela toma como punto de partida los personajes de la novela “Casa de furia” de Evelio Rosero, en la cual la historia transcurre durante un solo día en una imponente mansión de un exclusivo barrio de Bogotá. Allí, el influyente magistrado Nacho Caicedo y su esposa Alma Santacruz celebran su aniversario de bodas y última gran fiesta. Asiste un abigarrado desfile de familiares, amigos, sirvientes, políticos, sacerdotes y allegados —muchos de los cuales se han librado de pisar la cárcel gracias a la cuestionable influencia y corrupción del magistrado.

En la obra aparecen una serie de personajes medio caricatura, con tendencia a lo cómico, se empiezan a contar unas historias y todas van quedando esbozadas, es una familia de mujeres con nombres de ciudades donde han sido concebidas y con unas historias truculentas que van llevando la trama hasta un final tragicómico donde pasa lo inesperado. El desarrollo de los personajes tiene elementos del teatro Grotesco, lejos del naturalismo, son incómodos, contradictorios y sin líneas muy precisas en lo formal. Tragicomedia rocambolesca: doble moral, violencia, descomposición y una fiesta caótica.

Según su director Sergio Sierra, las partituras corporales funcionan aquí como dispositivos de construcción dramatúrgica capaces de liberar las memorias contenidas en los cuerpos. Las partituras develan de forma extracotidiana el recorrido de los personajes por la obra, así como las emociones que ciertos acontecimientos generan en ellos.

La obra esboza varias historias que se quedan enunciadas, ninguna se desarrolla plenamente y siempre en el curso de las acciones aparecen nuevos elementos que se diluyen rápidamente. Hay una especial e intensa caracterización, ellos no están interesados en la verdad escénica, sino en esconder sus genuinas intenciones y expresarse de manera peculiar. Ellos no actúan dentro de lógicas dramáticas clásicas, lo que si queda muy claro es que están actuando, que son dibujos de personajes, más símbolo que carne y que en cualquier momento se pueden desinflar.

En la dirección audiovisual está el profesor Daniel Ariza Gomez, quien orquesta las escenografías virtuales, animaciones audiovisuales, que se están proyectando todo el tiempo sobre el fondo del escenario. Se generan ambientes, atmósferas y esto ya le proporciona a la escena un campo visual agradable. La escena está nutrida con fragmentos cortos, sucesivos, rápidos, los intérpretes son muy jóvenes, ellas parecen niñas adolescentes y eso incrementa su ánimo perverso, su falsa identidad; son caprichosas y cada una va por su lado resistiéndose a la sincronicidad, están desarticuladas y la única que parece darles unidad es la madre, la que al final acaba con la fiesta matando la mitad de la familia y suicidándose ella.

La compañera de butaca: Oye, fascinantes personajes, pero, porque tan sueltos, si Alma no los acribilla en la mitad de la sala, no los reúne nunca. ¡¡¡Ah, perdón, es una tragedia cómica!!!

* Crítico teatral.

Foto de Claudia Patricia Leguizamón.

Lo que no tiene nombre

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES 2026
GRUPO: LA CONGREGACIÓN TEATRO. PAIS: COLOMBIA

Crítica teatral.

La obra es realizada con base en el libro de Piedad Bonet, poeta colombiana que narra el doloroso y lúcido proceso del duelo de la autora tras el suicidio de su hijo Daniel de 28 años, quien padecía problemas de salud mental. La Congregación a venido a Manizales con varios trabajos que reflejan temáticas complejas referidas a la naturaleza humana, la memoria histórica y la crudeza de la infancia.

Fiel a su estética, el grupo hace un ritual de cada obra, con rigor, con la entrega del creador autentico. Aquí explora el tema del suicidio referido a una famosa y premiada intelectual colombiana, en esta obra como en las anteriores vemos claro el compromiso con que asumen sus tareas y enfrentan los retos.

Esta creación de alguna manera se mete dentro de la poeta, explora su universo de mujer, de madre. Una actriz mayor asume el rol, verosímil acción, aunque se desplaza en varias actrices, y en ciertos momentos aparecen diálogos directos entre madre e hijo, el dolor que padece el joven pintor y la necesidad de conjurarlo buscando alternativas fatales.

La obra explora la imagen, la parte física, la música, los objetos y, claro, se ubica en la construcción poética, haciendo analogía de la palabra, dándole cuerpo a la tragedia y desde lo escénico creando la metáfora y entrando en sus laberintos y profundidad misteriosa.

Es fascinante la empatía humana que puede demostrar un grupo al trabajar sobre temas que son tabú socialmente y que el dolor esconde e impide reconocer directamente; ponerse en los zapatos del que vuela al infinito y plantar en la expectativa de la incertidumbre, hacer mímesis del dolor que siente un alma ajena, y correr el riesgo de vivir su desazón, su tristeza y pasar por todos los estados de un proceso transformador: morir para volver a vivir.

Hay una conexión completa con los interpretes, el público es enganchado, sobre todo por el caso de la escritora que es muy conocido, su libro muy recomendado y sobre el cual se ha generado ya todo un reconocimiento y respeto por la dureza y conmoción del hecho familiar.

La poesía está en la imagen, está en el texto, en los coros, y cada movimiento en escena identifica un rasgo, un símbolo de lo inexorable del destino, de una fuerza que nos sobrepasa y hay que asumir con profunda dignidad. La obra invita a la reflexión, a un estado de incomodidad, por la contundencia del hecho que se presenta, como otros que desgarran la consciencia humana, pero que son una fenomenología de la época.

Mi compañera de butaca: Vengo a despertar ahora, ¿El arte es para entretener? Alguna obras están pintadas con abismos…

* Crítico Teatral.

 

Sahara la barca del desierto

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES 2026
CRÍTICA TEATRAL
PAÍS: ESPAÑA

La obra es la narración de un hecho político de la República Árabe Saharaui Democrática RASD, ocupada por Marruecos con la complicidad de los Estados Unidos y parte de Europa. Es una denuncia de hechos sociales complejos e injustos. Aquí se narra la historia de una enfermera canaria que llega a El Aaiún en 1970 a trabajar y se enamora de Yahadih, un joven que lucha por la independencia del Sáhara Occidental.

La pieza inicia con la conversación de dos mujeres de manera muy formal y poco a poco empiezan a aparecer distintos recursos que vuelven interesante la escena. El documento narrado es trascendental, sin embargo, desde la perspectiva teatral, lo que cuenta es la verosimilitud de hechos representados, que deben enganchar y ser creíbles para el espectador.

Todo sucede en el desierto y hay aspectos de la relatoría de la mujer, de la puesta, que son verdaderamente directos, espeluznantes y macabros; se narran muertes enfatizadas en un realismo temerario, contrastando con otros momentos de verdadera poesía y delicadeza dramática. La obra marca tragedia sobre tragedia, es un poco lloricona y en cierto sentido quejumbrosa, con el detalle de un informe para una oficina de “Derechos Humanos”. Empero, cuando entra en ciertos recursos narrativos, en ciertos simbolismos como una bebe que siempre triunfa sobre la muerte o una Camella, que esqueletizada sobre el escenario, va asumiendo forma y convirtiéndose en una protagonista de alta factura y ternura. La bebe logra atravesar el desierto y superar infinitos desastres y el dromedario es una especie de espíritu salvador y viene a morir al final, cuando ya ni siquiera le importan los dátiles: de las partes más conmovedoras y emotivas del final de la obra.

Es de resaltar la parte visual y musical de Sahara, el juego de proyecciones sobre el escenario: la tienda, el desierto y cierta versatilidad en la propuesta plástica general. La obra es rica en recursos audiovisuales, en documentos noticiosos históricos con Franco en el poder, cortos de las películas de John Wayne , escenografías virtuales y otros efectos que aportan. La protagonista es una excelente vocalista y con un gran ritmo dramático, mucha capacidad para revestir de emotividad, ciertas situaciones de alta tensión y contenido conmocionante.

Es de anotar, que tal vez el cambio de espacio pudo haber creado problemas complejos para la proyección de la obra, pues el escenario de la Universidad Nacional pareció haber quedado pequeño para la propuesta del grupo español, pues por momentos se veían atosigados, y el aparataje escénico constreñido, sin embargo, la versatilidad del equipo supo sortear de muy buena manera todas las dificultades y la obra pudo apreciarse en toda su verdadera belleza, en su crudeza, en la búsqueda consciente de impactar, de movilizar opiniones alrededor de situaciones políticas que requieren ser visibilizadas y puestas sobre el tapete. Lo que pasa allí parece repetirse y la historia, en un eterno retorno, vuelve con sus militares y salvadores de turno.

Mi compañera de butaca intentando ubicarse históricamente y consternada con la muerte de la Camella atinó a decir: Apenas vengo a enterarme que la “Patria Milagro” ya existió una vez en España con Franco. ¡¡Ufff que nota!!

* Crítico Teatral

Compromiso oficial por el teatro local

Desde el mes de junio se hizo la presentación de la versión 58 del Festival Internacional de Teatro de Manizales con su creativo eslogan “Deja que te pique el bicho del teatro”  y desde entonces se requirió un titánico esfuerzo de todo el grupo organizador liderado por su director artístico Octavio Arbeláez Tobón y su eficiente gerente Mariangela Mendoza Figueroa, para lograr concretar el evento, venciendo esta vez todas las dificultades generadas por el terremoto de agosto. Es admirable esa tenacidad ante tanta adversidad.

La selección para la participación de los grupos locales y sus respectivas obras tuvo como resultado: Corporación hablando por los niños con su obra Cafeto; Teatro El Escondite, Yo no soy de aquí; El Giro colectivo Andrómeda 3.0 con Uriela y sus hermanas; Actores en Escena, El Fénix de la montaña; y Los Chicos del jardín con Calvario. Hemos indagado al respecto con sus directores para tener un mejor acercamiento a sus creaciones.

En los años de funcionamiento del grupo ¿ha sido significativo el aporte cultural oficial?

Corporación Hablando por los Niñ@s. Luz Nancy Rodríguez. A lo largo de nuestros 13 años de trayectoria, cumplidos el 13 de septiembre pasado, consideramos que nuestro aporte cultural ha sido significativo, no solo por las obras y estrategias teatrales que hemos creado, sino por las conversaciones, aprendizajes y transformaciones que hemos logrado generar en las comunidades.

Han sido 13 años de mucho aprendizaje y, sobre todo, de profunda gratitud hacia las instituciones, organizaciones, comunidades y públicos que nos han abierto sus puertas y han confiado en nuestro trabajo. Esta experiencia se ha enriquecido también con mi trayectoria de más de 23 años como psicóloga, lo que me ha permitido comprender el arte y el teatro como herramientas sensibles para acercarnos a diferentes realidades sociales y humanas.

Durante estos años hemos creado 19 estrategias teatrales para acompañar y sensibilizar a niños, niñas, adolescentes y sus familias. A través de alianzas con organizaciones y utilizando el teatro, la animación y muñecos de mesa, hemos llevado mensajes de protección y bienestar a diferentes comunidades.

Uno de los mayores logros ha sido nuestra estrategia de Escuelas Familiares a través de las obras de teatro porque entendemos que la transformación no puede quedarse únicamente en los niños, niñas y adolescentes. Por eso, buscamos involucrar también a madres, padres, docentes y demás adultos cuidadores. Cuando la información, la reflexión y las herramientas llegan a toda la familia y a quienes acompañan cotidianamente a nuestros niños, niñas y jóvenes, el impacto puede ser mucho más profundo y duradero.

Los Chicos del Jardín. David Carmona Patiño. Sí. Aunque han sido procesos que, en muchas ocasiones implican tiempos de espera y gestión prolongados, la relación con la institucionalidad ha representado un componente importante en la trayectoria de Los Chicos del Jardín. No ha sido el único factor que ha permitido la permanencia del grupo, pero sí ha resultado fundamental para generar y sostener unas condiciones mínimas de trabajo para sus integrantes, así como para dar continuidad a los procesos de creación, circulación, formación y gestión cultural que desarrolla la agrupación. Para este año y de la mano del FITM dimos apertura a la instalación “Memorias de una ciudad en escena” que da cuenta de una investigación sobre la historia del teatro en Manizales y que se encuentra ubicada en el salón pergamino del Hotel Escorial de Manizales hasta el 7 de octubre.

Actores en Escena. Leonardo Arias. Los aportes de carácter oficial tradicionalmente han sido inferiores a las expectativas que el sector requiere, no obstante hay que reconocer que se han logrado avances en cuanto a la asignación de recursos por parte del Estado. Esto hace parte de un proceso de presencia y permanencia de los grupos teatrales que han venido ayudando a fortalecer la vida cultural de la ciudad. La creación de la Secretaría de Cultura y Civismo así como la estampilla Procultura y los recursos LEP, han ayudado a dinamizar los aportes estatales y municipales. En cuanto a las asignaciones de carácter departamental están en deuda con el sector ya que su impacto en las organizaciones manizaleñas es muy reducido, casi inexistente.

El Grupo de Teatro El Escondite. Creado en 2018 y desde entonces ha desarrollado una proyección local, regional, nacional e internacional. Nuestra trayectoria ha estado acompañada por procesos de creación, circulación y participación en diferentes escenarios artísticos, comunitarios y educativos. Existen registros de esta trayectoria y de la circulación del grupo en diferentes ciudades y espacios, así como de su presencia en escenarios relacionados con el Festival Internacional de Teatro de Manizales.

Una parte importante de nuestro aporte está relacionada con la creación de obras que han buscado abordar la memoria como eje fundamental. Recuerdo y olvido, El ojo de la casa y ahora Yo no soy de aquí, conforman una línea de trabajo que hemos denominado “Trilogía del ausente, nunca más”. Son tres unipersonales que, desde diferentes lenguajes y perspectivas, ponen en escena la ausencia, la memoria, el dolor y la necesidad de recordar aquello que como sociedad no deberíamos permitir que desaparezca.

Por eso creemos que nuestro aporte no se limita al número de funciones realizadas. También está en la permanencia de un grupo, en la creación de repertorio, en la circulación de las obras, en la formación de públicos y en la existencia de una Sala que durante años ha mantenido abierta una puerta para las artes escénicas en Manizales.

El Giro Colectivo Artístico y Andrómeda 3.0. Sergio Sierra. Si ha sido importante el aporte cultural oficial y se ha dado a través de la financiación por parte de la Universidad de Caldas, aspecto que  ha sido fundamental para desarrollar los procesos de creación y su posterior divulgación en distintos escenarios locales, nacionales e internacionales.

La variedad de obras a presentar en este Festival Internacional de Teatro que arriba a su versión numero 58, nos suscitarán reflexiones que nos inducirán a valorar lo que hemos logrado y nos alentarán a continuar nuestro periplo vital.

* Germán Sarasty Moncada. Profesional en Filosofía y Letras. Universidad de Caldas.

 

“Cuarto de desahogo”

Pieza teatral: ¿Más allá del drama?

El marco convencional del teatro dispone un escenario o tablado al frente de un público y entre ambos la cuarta pared invisible, que hay que mantener bajo el ilusionismo y los recursos propios del drama o acción desarrollada por unos ejecutantes o actores que monologan, dialogan, saltan, cantan, danzan, etc., hasta el punto de culminar con un abrazador aplauso del público que desde unas butacas pareciera haber aterrizado de un viaje emocional, entre el llanto y la risa. ¿Y eso es ir a teatro?, se pregunta quien seguramente no ha tenido la oportunidad de vivir otras experiencias, como aquel avezado escritor colombiano que afirmó alguna vez que no iba a teatro, pues le fatigaba ver y oír a unos actores gritones tirarse la musicalidad y métrica de los versos blancos de Shakespeare. ¡Vaya!, con razón se dice que “la ignorancia más que una carencia es una llenura”.

Y esta especie de “desahogo”, me lo ha causado el asistir a una función de la obra “CUARTO DE DESAHOGO”, escenificada por el Grupo Teatral Tich de Manizales el pasado 3 de septiembre en la sede de Punto de Partida, del barrio Minitas de Manizales.

El texto dramático es de Diana Chery Ramírez, la dirección escénica de Piedad Jurado y las actuaciones de Leidy Yuliana Saraza Saraza (Ángela) y Elizabeth Castañeda González (Rebeca). Además, en la ficha técnica de la obra está Alejandro Silva en las luces y el sonido.

Y tal desahogo, porque esta pieza es breve, se lleva a cabo con el cuidado escénico de no trastocar la atención del espectador, pues desde el inicio sus actrices delinean cada detalle con la suavidad casi imperceptible de sus actos expresivos. Así que, desde un comienzo, se sucede la situación simple de dos mujeres: Las hermanas Ángela y Rebeca, atrapadas en los convencionalismos de una sociedad asfixiada en sus ritualidades frente al amor y los valores fundantes de una familia nuclear tradicional, a la que le deben un comportamiento digno de la escala de valores que rige para ellas como mujeres con relación a su libertad, afectividad y sexualidad, el aborto y la infidelidad principalmente.

Una de ellas, la joven Ángela, se refugia en el alcohol como fuente de desahogo emocional, para declarar su rebeldía y rechazo ante la infidelidad de su marido y la condena o encierro a la que es sometida por las apariencias. La otra, Rebeca, hermana mayor, es la típica mujer asustadiza que decide encerrarse en sí misma y es quien, paradójicamente, pretende encontrar las llaves que Ángela sabe guardar para escapar del cuarto de desahogo y al que renuncia, pues poco le significa en su condición de sometimiento.

Precisamente, he escrito “Texto dramático” y no obra, pues en dramaturgia se escribe para ser representado y solo existe como tal durante la presencialidad efímera de una función ante un público, lo que genera una estética de recepción siempre renovadora.  Y este ha sido el reto de las actrices que logran crear ante los ojos de los espectadores esa performancia corporal, temporal y espacial requeridos para su justa expresión, sin adornos o figuraciones, más allá de los que exige el momento de la ejecución o el mismo acto de la representación. Y ese es el aporte de estas manifestaciones intimistas del teatro en la actualidad.

Esta puesta en escena titulada “Cuarto de desahogo”, lleva a pensar en la propuesta contemporánea de un teatro liminal que irrumpe los modos tradicionales de piezas dramáticas y que nos hace preguntar: ¿Es eso teatro? El espectador siente que su recepción es trastocada bellamente por los actos poéticos y dramaturgia del actor llevados con limpieza y buen sentido, como es el caso de esta obra, y que nos sigue reconciliando con la fuente del teatro, expuesto por el dramaturgo Peter Brook: “Interpretar requiere mucho esfuerzo. Pero en cuanto lo consideremos como un juego, deja de ser trabajo. Una obra de teatro es juego”. Y a eso le apuestan estas dos jóvenes y talentosas mujeres de la escena manizaleña, en la obra “Cuarto de desahogo”.

Además, el Teatro, como arte de la presencialidad, es el exponente de las “Artes vivas”, que permitió a la literatura surgir como narrativa de los mundos rituales de la memoria de la humanidad, aunque algunos sigan pensando, como el referido escritor, que el Teatro es un subgénero de la literatura y de manera asombrosa digan “no voy a teatro”.

* Mg en Educación y Cultura. Actor, director de teatro. Integrante Teatro Portátil.

Manizales, septiembre 13 de 2026

El TICH no se detiene

El grupo de teatro TICH de Manizales, desalojó la sede que ocupó durante 20 años en una centenaria casona situada en el Barrio San José, construida por los sacerdotes jesuitas para fundar el colegio San Luis Gonzaga. Allí, el emblemático colectivo teatral de la ciudad desarrolló una intensa actividad cultural que resume así su directora Piedad Jurado: Salir de este espacio nos genera un sentimiento de pesar, pero agradecidos con la comunidad y Manizales que nos acompañó. Fueron muchas y enriquecedoras las experiencias vividas con las comunidades. Nos satisface haber aportado para que niños, jóvenes y adultos fueran permeados por el teatro. Unos directamente con las técnicas del oficio del actor y otros con los cientos de historias que fueron representadas en los escenarios que logramos adaptar. Igualmente haber aportado a otras expresiones distintas al teatro como la música, la danza, la poesía, la plástica. A las comunidades y organizaciones sociales de San José mil gracias por permitirnos compartir”.

Antigua sede del TICH.

En esta nueva etapa, el TICH desarrollará sus programaciones, por ahora, en otras salas de la Ruta del Teatro y en el auditorio del Colegio Boston que amablemente ha puesto a su disposición el espacio, mientras se adapta la nueva sede en un escenario cerca a Villa Kempis cedido por la Alcaldía de Manizales. “Así realizaremos la 9a Muestra Internacional Alternativa a la que llegarán 3 países (Argentina, Perú y Venezuela) y otros grupos de la región”, anuncia Jurado.

La nueva sala debe someterse a algunas obras civiles y adaptaciones para continuar como Sala Concertada del Ministerio de Cultura. “Vemos un potencial interesante en el espacio, porque pueden llevarse a cabo actividades al aire libre por estar cerca parque El Arenillo, recientemente acondicionado y por tanto muy concurrido. El paisaje es hermoso”.

Piedad Jurado y los integrantes del grupo de teatro TICH de Manizales hacen un llamado a los manizaleños para que sigan acompañando esta indispensable y potencial compañía cultural de la ciudad. “Hay personas que vienen haciendo sus aportes para ayudarnos a cumplir nuestro sueño de seguir con una sala teatral donde logremos hacer lo que más nos gusta. Esperamos que con la LEP y las ayudas del gobierno podamos hacerlo realidad”.

El emprendimiento Donata y su torta vasca, hace un aporte al TICH en cabeza de su directora Piedad Jurado.

Psicosis 4.48, la tragedia contemporánea en su más cruda versión

Crítica teatral.
Grupo: La Luciérnaga Teatro.
Dirección: John Mario Sepúlveda.
Actuación: Katherine Toscano.
Obra: Psicosis 4.48
Obra presentada en el Festival de Unipersonales “Un cuerpo, muchas voces”, realizado por la sala de teatro El Escondite.

El texto original es de Zara Kane, en gran parte autobiográfico, nace de un estado depresivo, lucido y delirante, una especie de autopsia mental o grito adolorido de alguien que se debate entre la vida y la muerte. 4.48 es la hora en que Zara se despierta y desaparecen los efectos de los fármacos, la hora de la liberación total, en la cual vuelan las almas atormentadas a buscar el descanso eterno.

En el centro de la obra está la “enfermedad mental”, entre ella de manera muy especial la tendencia suicida, si puede llamarse así. Y precisamente su autora documenta allí todo su padecer personal… logra su objetivo final… segundo acto de la obra.

Esta pieza no es precisamente un divertimento, se sufre, se siente allí todo el caos interior del depresivo, el amanuense hace un ejercicio de “escritura automática”, da fe de todo lo que siente, documenta los ciclos y describe el horror, el fastidio y la mierda que tiene que vivir producto de lo que es llamado: “enfermedad mental”.

No es la intensión del grupo trabajar asuntos de “salud mental” ´o “pedagogía en salud”, hay un interés general, estético, social y no específico. Sin embargo, en palabras de Mario, el teatro lleva un mensaje y procura un interés social, se refiere a aspectos de gran preocupación humana. Psicosis es una versión de la obra original, tratada en aspectos determinados de acuerdo al contexto y asumida con el rigor profesional caracterizado por La Luciérnaga.

La obra es una especie de exorcismo, donde la autora saca todos sus demonios y expone de una manera absolutamente realista lo que puede vivir una persona en condiciones similares. Tal vez la obra misma requiera un examen psiquiátrico, o tal vez haya que des-psiquiatrizarla y mejor observar el mundo que produce ese tipo de “libretos” y fenómenos en cantidad industrial.

La interpretación es muy convincente, es creíble y Katherine hace un trabajo muy versátil, pues en sus personajes logra una dinámica interesante, por el juego y el cambio entre la máscara y el personaje natural, parecen escindidos, logran identidad propia. Allí es presentada, de alguna manera, la tragedia contemporánea en su más cruda versión con la muerte como protagonista. Zara, el personaje, cae de la camilla, como metáfora que le permite aun abrir los ojos. El teatro le dio la opción que la vida le negó. El estado de consciencia es perpetuado por el teatro, como un exorcismo dónde se hacen visibles las voces y el arte milenario sigue cumpliendo su función: darle cuerpo, palabra y atmósfera al sino fatal, fuerza impersonal y cósmica…

… Y aunque es tragedia total, hay un momento cómico cuando corren el riesgo de intervenir sobre la platea y a través de un espectador van hacia el público, hacen la “ronda médica” con los pacientes, enunciando sus diagnósticos y exhibiendo la droga y las enfermedades comunes en los hospitales psiquiátricos, es un juego que distrae y relaja la pesadez de la escena, ante la improvisación teatral y el rigor institucional se genera un momento divertido.

La dramaturgia misma es un exceso de realidad, no hay interés en elaborar la metáfora, no hay distancia estética, es el discurso obsesivo y penetrante, no vale lo analógico, es una forma directa, un estilo literal, sin efectos, es lo experiencial traducido al texto. La estructura juega a lo fragmentario, son personajes, voces, máscaras, en estados transitorios, ilusorios y letales.

El teatro es el lugar de los conflictos no resueltos y precisamente estos son temas álgidos en la actualidad, y al tratar a las personas, se tratan los síntomas, cuando las causas proliferan y el caldo de cultivo está en el vacío existencial, en las pantallas, en la velocidad, y en la afición a la alquimia natural y la añoranza del paraíso.

Mi compañera de butaca guardando la compostura y como cierre de escena expresó: “… pero es como para salir corriendo… el suicidio no es recomendable, no hemos terminado el semestre aún…”

* Crítico teatral

 

“La más fuerte”

Puesta en escena del Grupo Teatro Tich de Manizales, dirigida por Piedad Jurado. Pieza teatral del dramaturgo Sueco August Strindberg (1849-1912).

El elenco de esta obra, evidencia la trayectoria y madurez de dos artistas escénicas manizaleñas, ahora con una distinción internacional: “Premio a la mejor obra escenificada en el XXIV Festival Iberoamericano de Teatro-Mujeres que cuentan”- realizado en Mar del Plata (Argentina) el pasado mes de marzo de 2026.

“La más fuerte”, es una pieza teatral de finales del siglo XIX, período artístico del teatro en el cual surgió una generación de dramaturgos como Strindberg, quienes irrumpieron en la larga tradición realista, con un nuevo drama Expresionista, caracterizado por la ruptura de la linealidad del Arco dramático del realismo, o” pieza bien resuelta” que representa en la escena la vida tal como es y cuya relación con el espectador es la identificación emocional e ilusionista hasta el desahogo. Las piezas de estos dramas llenaron las salas convencionales, e incluso, todavía marcan el éxito de los dramas comerciales en series. Por su parte, el nuevo drama que anuncia ya un expresionismo, mezcla sueño y realidad, da prelación a los mundos de la subjetividad, hace de la realidad algo incómodo más allá de las idealizaciones propias de un rancio y acartonado romanticismo.

Ahora con Strindberg, el teatro puede hacer uso del lenguaje de manera incorrecta, exhibe el desorden espiritual de los caracteres humanos, utiliza la máscara para resaltar o extrañar los estados de ánimo o ideas, el lenguaje ya no es una gramática ortodoxa sino un mundo de ambigüedad y de doble sentido. Algo sustancial en este expresionismo dramático, es que se reta la identificación del espectador hacia la extrañeza y la tensión como desarrollo del conflicto fundamentado en los mundos internos del sujeto, más allá de la exposición realista o “rebanada de vida” centrada en los modos de los comportamientos sociales e históricos.

La exposición anterior de contexto, para resaltar el hecho de que ahora es una compañía manizaleña, en este caso el Grupo Teatro Tich, con la dirección escénica de Piedad Jurado, la que ha logrado entregar nuevamente una puesta en escena de “La más fuerte”, evidenciando un  alto valor artístico y vigencia dramatúrgica,  lo que nos reconforta como espectadores del siglo XXI, o siglo del sujeto fracturado, donde la vida también transcurre en las tensiones que en el teatro se pueden ver y sentir de manera asombrosa y que nos permite unos momentos de goce estético desde las mismas locuras y flaquezas del ser humano, como sus amores y desencantos, las tiranteces entre los códigos y convencionalismos sociales y sus necesarias rupturas.

Desde el comienzo la obra se va descubriendo paso a paso en el detalle de los personajes, la situación y el   cuidado en la forma de las acciones físicas apreciadas por el público y de cada uno de los demás lenguajes escénicos (música, escenografía, vestuario, maquillaje, composición textual y objetual).  Gracias a una fina y delicada elaboración, se evidencia madurez y desafío en las impecables actuaciones de Piedad Jurado Ramírez representando a Amelia o señorita Y, Olga Patricia Friedman Giraldo como la señora X, además la presencia de las nuevas generaciones de mujeres para el teatro como Lady Yuliana Saraza Saraza, actuando de mucama o asistenta y para completar este elenco femenino, se incluye en su ficha técnica a la actriz Elizabeth Castañeda. La puesta en escena del Grupo Tich crea el espacio presencial de una auténtica experiencia teatral que deja claro que cualquier texto dramático depende del talento y disciplina de sus intérpretes escénicos en el ritual de su encuentro: el acontecimiento de la Función Teatral frente al público. En dramaturgia, el elemento que da la identidad al teatro como expresión artística de la presencialidad frente a la de la literatura, es la distancia cenestésica o de tensión entre el texto dramático y la puesta en escena como arte vivo.

La puesta en escena de “La más fuerte”, transcurre como un monólogo de Amelia, al encontrarse con otra mujer, la señora X. Mientras pasa simplemente la acción de compartir un café, lo sorprendente es la profunda y compleja situación que se va creando como es la de vivir una relación cercana entre ambas mujeres, pero con la existencia de una realidad oculta entre ellas: La señora X ha estado involucrada con el marido de Amelia, hasta el extremo de que ésta, viva el mundo material de la otra, con sus gustos de ropa, colores y en general el mundo objetual de las cotidianidades comunes con el marido. Así que, en su debilidad por sostenerse en los convencionalismos de conservar el hogar y a su esposo, Amelia vive en los ruidos y reclamos que hace hasta la desesperación a la otra mujer, la que, como respuesta, solo le comunica un eco fantasmal de un rostro maquillado con el blanco de máscara cómica que se burla con el poder siniestro y oscuro. Amelia cree que está siendo “La más fuerte”, pero en realidad, es una vida débil y ridícula, con el miedo y los convencionalismos que mantienen la institucionalidad de una sociedad hipócrita y decadente.

 La obra recrea el elogio del silencio y el sarcasmo ante el desespero de la palabra en estado de incapacidad emocional. En la puesta, se permite al espectador vivir el detalle, la limpieza de la dicción, el gesto y el movimiento escénico. Es lo justo puesto en escena lo que cobra sentido. Hasta la risa en los espectadores parece acompasar la musicalidad del tiempo de la obra. Se destaca el contraste entre un personaje, Amelia, quien vive el mundo de la percepción subjetiva de los hechos que la hacen frágil e inestable, frente a la señora X, quien aparece en la escena como el poder del silencio, hasta llegar a hacer sentir al espectador su no presencia material, solo la evocación de una máscara que ríe con el trueno tenebroso del poder de la más fuerte. Con una estructura de cuadros cortos, este monólogo transcurre como un apasionante diálogo donde solo un personaje habla (Amelia), mientras la otra, la señora X, permanece en silencio hermosamente poblado de ironía que lo dice todo, gracias a esa estupenda actuación minimalista de esta actriz manizaleña Patricia Friedman y el mundo de conflicto interno subjetivo creado con lujo de detalles por Piedad Jurado al interpretar a Amelia, ambas actuaciones lejos muy lejos de los pastiches figurativos y de las caricaturas emocionales tan de moda en el teatro Wow,  propio del consumismo en el arte por estos días.

Un sentido reconocimiento a todo el elenco del Grupo Tich, por entregarnos esta puesta con el brillo y resonancia en escenarios locales, nacionales y ahora en eventos internacionales como el referido en Argentina, justo antes de que esta agrupación local se prepare la celebración de los Cincuenta Años de una fructífera actividad artística en las tablas, como con emoción nos lo hizo saber la actriz Patricia Friedman, al terminar el nutrido aplauso de quienes asistimos a una de las funciones recientes de la obra en la actual sede de la Casa de la cultura del Barrio San José. Y sea esta una oportunidad de dar reconocimiento a la Alcaldía de Manizales y Secretaría de Cultura y Civismo, que a través del programa de Estímulos a la creación artística y a las convocatorias LEP (Ley de Espectáculos Públicos), están permitiendo llegar los recursos económicos para que nuestros artistas locales puedan nutrir la ejecución de sus proyectos en las diferentes áreas del hacer cultural y artístico.

* Magister en Educación y Cultura-director teatral. Integrante Teatro Portátil.

 Manizales, mayo 6 de 2026

  

 

 

 

 

CAFETO o el Arte de ser niñ@s

Obra teatral “CAFETO”. De la Corporación Hablando por los Niñ@s. Dirección David Carmona Patiño.

Fue Jairo Aníbal Niño, Moniquirá, Boyacá (1941-2010), poeta, dramaturgo y autor de literatura infantil, quien formuló la siguiente expresión: “Y usted, ¿qué piensa ser cuando sea un niño?”. Permítanme recordar tan bella pregunta que resulta muy apropiada para compartir la sensación que cualquier espectador niñ@ o adulto, creo que experimentó con solo llegar a la sala y ver al centro-fondo del escenario, el Gran Libro y sus páginas de hermosas letras y viñetas coloridas, que son el Pórtico de la Casa, taller de Fantasía, la escenografía de papel que al rasgarse, permitió la salida de los personajes y sus mundos de imaginación, creatividad, ternura y magia de la obra “CAFETO”, estrenada la noche del viernes 24 de octubre en la sala Los Chicos del Jardín, dirigida por David Carmona Patiño y las actuaciones de Luz Nancy Rodríguez Sánchez y Luis Sánchez Londoño.

Esta nueva creación del Teatro, es un excelente ejemplo de la capacidad y crecimiento de los artistas Teatrales locales y otorgará aún más resonancias en los escenarios del país. Lo que evidencia su grado de evolución en cuanto al Profesionalismo Artístico y la Calidad de sus trabajos.

Al escribir estas notas, no lo hago actuando como crítico especializado, que no lo soy, sino como un espectador, componente fundamental de ese sí, el Arte Teatral, mi pasión, práctica y vocación existencial, que espero poder disfrutar hasta mi última gota vital.

Inicio compartiendo el afortunado acierto de David Carmona, al hacer la versión del cuento Pinocho, del escritor y periodista Italiano Carlo Collodi, Florencia (1826-1890), escrita en 1881 y que constituye un hito de la narrativa infantil en occidente, con versiones teatrales y cinematográficas realizadas por muchos artistas en el mundo. El nombre CAFETO, de esta versión, ya dice el nivel de identidad y contexto de Pinocho en nuestra cultura local cafetera. El viejo Carpintero Geppeto, es ahora don José, un viejo tallador, pero de un tronco mágico del caturra o borbón, arbustos de nuestras fincas cafeteras caldenses; de ese tronco, el viejo y humilde carpintero, talla en madera a Cafeto, nuestro niño, correspondiente a Pinocho. Y su Pepe Grillo, conserva ese sello de conciencia que acompaña y marca el horizonte a Pinocho, el muñeco que cobra vida humana. En esta versión, Pedro- Grillo es quien le señala lo correcto e incorrecto, su voz interior. También se muestra ese Comefuego del cuento original, ahora convertido en Mago -Tinto, el símbolo de la autoridad severa pero justa, que, con el artificio de la magia crea los contrastes entre la realidad y las apariencias. Y desde luego, esa figura hermosa del Hada Azul, en el original de Collodi, puesta en escena con gracia y virtuosismo como Hada Narradora, a la usanza de una Chapolera o matrona, con todo el sabor, identidad y raigambre de nosotros como región cafetera y su memoria cultural, que se deja entrever durante toda la obra a través de los actos del habla de sus personajes, expresados en dichos, canciones, bailes tan cercanos a nuestras cotidianidades que nos generan asombro, la limpieza y literalidad del mundo fantástico de esos “locos bajitos”, que desinstalan las lógicas lineales del mundo de los adultos, logrando siempre arrancar una tierna sonrisa y el buen absurdo del humor infantil que “acariña” los actos cotidianos.

Esta versión lleva a cabo el arco dramático del cuento original, sin alterar los hechos fundamentales de la trama, como que Geppeto representa el amor paternal y el deseo de constituir su nicho afectivo familiar con un hijo para educar y enseñarle los valores de la vida en armonía, integrándolo al mundo institucional de la escuela, ideales que se enfrentan a la realidad con sus riesgos e incertidumbres, lo que hace que el niño Cafeto viva los dilemas entre obedecer y desobedecer, ser aplicado o travieso, ajustarse a la verdad o mentir. En el fondo, es la mirada profunda desde el existencialismo a la respuesta que todo ser humano enfrenta al arrobamiento de vivir en los valores de la cultura y su transgresión.

Pues bien, los recursos escénicos de la obra Cafeto han sido creados y puestos en escena con laboriosidad y cuidado en todos los detalles que sumados componen la pieza con la armonía y belleza narrativa que abre puertas a la fantasía (la máscara, los vestuarios, la música, maquillajes, usos del lenguaje de idiosincrasia sutil y elaborada en líneas y diálogos sin exageraciones, etc.).

Veamos algunos aspectos claves que constituyen a Cafeto, como auténtica obra del Teatro Infantil de excelente elaboración: Desde el principio, por ejemplo, Don José, interpretado con la justeza narrativa y tonalidad expresiva del actor Luis Sánchez Londoño, permite el viaje del espectador hacia la sensibilidad del mundo de la infancia y la nostalgia del adulto que no renuncia a seguir en busca de los caminos del afecto. Y aparece la solidez narrativa e interpretativa de la actriz Luz Nancy Rodríguez Sánchez, quien crea el mundo fantástico de lo posible e imposible como Hada Azul que da vida humana al muñeco de madera, el niño inocente y travieso, obediente pero enfrentado a las tentaciones de romper las reglas, pues tiene un cuestionamiento, una pregunta que sospecha de lo establecido, quizás la evidencia acerca de lo que cada uno de nosotros llevamos en el corazón como niños.

En Cafeto, se siente el ritmo como un suave y agradable juego que transcurre a la manera de un regalo de la imaginación que no se detiene, dado fundamentalmente por la técnica del arte de manipulación del muñeco o títere de mesa, en el que se hace la Transferencia de acción del personaje creado por el actor de carne y hueso al muñeco o títere y viceversa, todo delante del público. Enfatizando la alegoría profunda de la presencia desnuda de la verdad ante la mentira, esta si, disfrazada en argucias y apariencias de trucos que asombran. Esta técnica de personaje extendido, es desarrollada por los dos actores de la obra con suficiencia y sencillez; expresión del tono poético de sus movimientos, gestualidades y manejo vocal y corporal, sin extravagancias para comprometer la participación del público.

Y el gran acierto pedagógico de la obra es convertir el juego y los recursos del teatro como mediadores hacia la imaginación creativa y el pensamiento crítico de cualquier ser humano, en este caso, el público de cada función. Como lo explican Luz Nancy, quien además es psicóloga y su esposo Luis, un jubilado de la Policía Nacional, la obra está pensada para desarrollarla con público infantil, adolescentes y sus cuidadores y por esto, dicen, “nos apoyamos en varias técnicas, personajes, títeres, entre otras manifestaciones artísticas”.

Agregaría, finalmente, que estos dos artistas y esposos con la obra Cafeto y sus personajes llenos de humanidad y esperanza, de la mano de su director Escénico David Carmona Patiño, nos recobran ese ánimo, en un mundo y país, que debe hacer resistencia a extraviar el arte del buen vivir, expresado en los actos amorosos y de perdón de los juegos infantiles. Cafeto, es la obra teatral con la que cada espectador, niño, joven o adulto, vive una experiencia de imaginación en la que nos reconocemos desde unas sensibilidades y mundos compartidos hacia un buen vivir.

Manizales, octubre 26 de 2025.

* Director de teatro, dramaturgo, actor.

El complejo reto —y desafortunado ejercicio— de adaptar a Chéjov

La importancia de Anton Chéjov en la narrativa mundial es indiscutible. Su influencia en occidente se ha hecho sentir a través de autores norteamericanos como Ernest Hemingway y Raymond Carver y en la literatura mundial, nombres de la talla de Haruki Murakami (también heredero de Carver) no ocultan la deuda que tienen con el maestro ruso. En la dramaturgia de este autor —y también en sus cuentos— podemos ver un claro cambio del paradigma clásico narrativo a uno moderno: expresado en la correspondencia con entusiastas escritores de la época, Chéjov manifiesta su intención de alejar el énfasis de sus narraciones de lo que el autor quiere afirmar a convertirlas en exploraciones de los conflictos y temas. Menos contundente, menos impactante y menos claro, esta forma de escritura tiene claramente también menos lectores, es menos comercial y menos conocida en los círculos mainstream.

Tanto así que el estreno de La gaviota en 1896 fue un fracaso y necesitó del montaje de 1898 dirigida por uno de los padres del teatro moderno, Konstantin Stanislavski del Teatro de Arte de Moscú, para poder ser apreciada por el público, gracias al método inventado por este director y conocido popularmente como «el método». Es decir, la dramaturgia de Chéjov fue representativa para la historia del teatro al solicitar para su lectura y apreciación adecuada un cambio en las formas tradicionales de representación teatral. El trabajo conjunto entre dramaturgo y director abrió en el espacio escénico un lugar para lo no dicho, sus obras gravitaron alrededor de conflictos y drama menos evidente.

Yellow Factory y Teatro Combo contemporánea a través de su montaje Hay que matar a Tréplev se pusieron el reto de adaptar La gaviota, añadiéndose dificultad al elegir irrespetarlo y manifestar una actitud irreverente con respecto a la obra del autor y a las convenciones tradicionales del teatro en una búsqueda de conservar el espíritu renovador de la obra original. Con un vestuario casual y contemporáneo, habla rola, el cambio de sexo de un personaje y la supresión de muchos otros, aunque conservando los nombres originales, esta adaptación, presentada en el reciente Festival Internacional de Teatro de Manizales, empieza con fuerza. Su actitud iconoclasta e irrespetuosa hacia el texto original y las convenciones del teatro se disuelve en los primeros minutos. Aquí la obra de Chéjov, con sus momentos intensamente dramáticos y, a la vez, profundamente cómicos —una de las muestras de su genio— se pierden por completo en ese final reescrito, el cual desplaza el emocionante reencuentro final entre Tréplev y Nina por una escena melodramática de un exceso emocional que se siente tan impostado que termina invalidando toda la propuesta de montaje anterior y también el texto original.

No pertenezco al mundo del teatro, pero no necesito hacerlo para ser consciente de las dificultades de montar a Chéjov o de adaptarlo. Al autor lo caracteriza esa permanente mirada de dios implacable y amoroso hacia sus personajes: es sumamente cruel a la vez que profundamente compasivo. Esto es lo que hace única la postura de Chéjov, que nos muestra calidez en medio de estos grupos de personajes llenos de defectos, incluyendo a algunos que quizás juzguemos irredimibles, pero que gracias a su mirada curiosa y compasiva podemos apreciar plenamente en medio de esa humanidad frágil y quebrantada.

Curiosamente esta compasión ubicua en Chéjov es acompañada por una distancia cuasi-irónica que equilibra esta calidez chejoviana, permitiéndole desprenderse del sentimentalismo excesivo y hasta risible del melodrama sin llegar a caer en el puro cinismo tan característico del humor contemporáneo en el que las expresiones de afecto y emoción desmedidas se observan desde una distancia que invita a la risa. Este balance tan fino, esta posición en la que se ubica gracias a una técnica dramatúrgica tan cuidadosa entre el límite de lo dramático y lo cómico es uno de los signos de grandeza de este autor, así como de su importancia para la actualidad, como guía para quienes persiguen (como lectores, espectadores o creadores) el afecto real, en contraposición a la frialdad y distancia típicas de la estética postmoderna.

Y es esta delicado balance el que no logran alcanzar en Yellow Factory y Teatro Combo contemporánea, que al adaptar al presente La gaviota en Hay que matar a Tréplev, cambian casi por completo el último acto y hacen del momento íntimo y contenido entre los protagonistas de la obra original un derroche de sentimentalismo junto con una sensibilidad telenovelesca innecesaria y hasta ofensiva al convertir a Nina en modelo webcam y futura actriz pornográfica. Por último, la decisión de hacer que Tréplev asesine a su familia en medio de su frustración se siente como de un personaje diferente, el cual hubiera sido interesante ver desde el principio desarrollado, explotando de ira y actuando con violencia hacia el exterior, lo que hubiera tenido más sentido que esta sorpresa que pareciera tener el objetivo de desconcertar a los conocedores de la obra original.

Hay una serie de decisiones de puesta en escena atrevidas y rebeldes: poner a los actores a calentar en escena, el interludio entre acto III y IV en el que los actores cantan al unísono con Brandon Flowers mientras el intérprete del tío Sorin, hasta ese entonces sentado en una silla de ruedas, se levanta a bailar el tema entero de Mr. Brightside, e incluso la decisión de utilizar música de The Killers al inicio y al final de la representación, sumado a este prólogo en el que nos hablan del teatro como actores haciendo como alguien que no son y espectadores haciendo como si les creyeran —y aprovecho para anotar lo anticuado que resulta para mí este paradigma, según quien introduce la obra, de un autor que entendía poco del arte dramático: Jorge Luis Borges—. Decisiones que parecen no tener propósito y que me transmiten una sensación de vacío, que parecen maneras más que elecciones conscientes y con intención por parte de la dirección, que nos permiten conocer sus gustos musicales, pero que poco le aportan al montaje.

Aunque sí hay un detalle clave en la utilización de la canción Mr. Brightside, cuya letra habla sobre un hombre enamorado de una mujer a quien imagina con celos en privado con otro hombre teniendo relaciones sexuales, y esto nos ofrece la lectura que hace la compañía de La gaviota, quizás nos explica, aunque nunca justifique, la decisión del cambio de nombre por Hay que matar a Tréplev.

Mientras La gaviota es una obra en la que se nos ofrece, como un espejo mágico que apunta al futuro, dos parejas de artistas, unos jóvenes y llenos de ilusión frente a otros en un momento de lenta decadencia. Además, entre estas dos parejas se dan dos triángulos amorosos simétricos: Tréplev, su joven amiga Nina y el escritor curtido Trigorin, al tiempo que vemos el triángulo Tréplev, su madre Arkádina y de nuevo Trigorin. Si bien el drama deriva de estas tensiones producidas por los cuatro personajes, la obra es una metaficción que explora los temas de la creación, el teatro, los sueños juveniles, el sacrificio y la renuncia, pero esta se pone en escena como una telenovela que enfatiza el triángulo amoroso conformado por Tréplev, Nina y Trigorin.

Claro que esto es importante en la obra, pero apenas representa una excusa. El amor romántico es el elemento que permite captar la atención del público, no el objetivo de la narración, por lo que la adaptación se queda tan corta. De esta manera, la complejidad del texto de Chéjov se simplifica al ponerse en escena desde la unidimensionalidad del drama superficial, ignorando las heridas espirituales de sus personajes, en busca de reconocimiento a como dé lugar, independiente de si viene de un familiar, una pareja o el público y de cómo estas diferencias y similitudes de los personajes configuran la exploración temática de este texto.

Pero claro, esto es difícil de leer, de poner en escena y de recibir como espectador. La opción de la salida telenovelesca, o de la búsqueda de estéticas más cercanas con formas y medios ahora convencionales mientras se utiliza una actitud juvenil desafiante resulta paradójica. En esta época, particularmente, esa actitud tan popularizada, parece una apuesta tradicional y segura, una movida para captar público. Cosa que resulta curiosa para una obra que no lo busca ni lo desea sino que, por el contrario, plantea tantas dificultades.

* Escritor.

Fotos Festival Internacional de Teatro de Manizales.

Se cerró el telón de la edición 57° Festival Internacional de Teatro de Manizales

Durante diez días, Manizales fue el escenario principal para las artes escénicas, recordando que antes que el like fue el aplauso: las salas se llenaron con la emoción, los espacios públicos respiraron malabares, risas y gags, los parques se volvieron puntos de encuentro entre acentos, gestos y miradas que, más allá del idioma, hablaron el mismo lenguaje: el del teatro. Con las funciones finales, el Festival Internacional de Teatro de Manizales cerró su edición número 57 con la misma intensidad con la que comenzó: la de una ciudad que, por más de una semana, fue la capital escénica de Iberoamérica.

El espíritu del Festival volvió a hacer de cada espacio un territorio artístico, donde la cultura se mezcló con las artes escénicas. En el auditorio de la Universidad Nacional, la compañía Yellow Factory en asocio con Teatro Combo presentó Hay que matar a Treplev, una obra que re-interpretó a Antón Chéjov desde una mirada contemporánea. La pieza, inspirada en La Gaviota, del autor ruso, puso en escena el pulso eterno entre el arte y la vida, entre madres e hijos, entre lo que se sueña y lo que el tiempo concede. Como ha señalado la crítica nacional, “Hay que matar a Treplev no como condena, sino como renacimiento: el gesto de matar lo viejo para permitir que nazca algo nuevo”.

El elenco celebró la calidez del público manizaleño. “El Festival nos ha parecido muy chévere. Ante todo, agradecerles esta invitación. El público, súper bonito, súper receptivo. Desde el inicio, la verdad es que nos sentimos siempre muy acogidos. La gente en Manizales es increíble y el Festival ha sido lo mejor, de verdad”, expresó Santiago Manchego, actor protagónico de la obra Hay que Matar a Treplev.

Desde la mirada de ese público de referencia, la emoción fue compartida, como expresó Juan David Osorio: “no soy de la ciudad, pero me animé a venir al Festival Internacional de Teatro de Manizales y me pareció genial. Espero que hayan disfrutado toda esta semana y cojan fuerzas para el próximo porque la idea es que cada año sea mucho mejor. En este caso vimos una obra de Hay que matar al Treplev y nos llevó de todo un poquito, de nostalgia, un poco de humor y mucha intensidad”, comentó.

En el parque Ernesto Gutiérrez, las presentaciones de Tambor Hembra y Rockadura pusieron el toque musical a las jornadas teatrales, reforzando la idea de que el teatro también se vive en la calle. Así lo expresó el artista Yvytu Ryapu, quien destacó la importancia de estos encuentros que devuelven al arte su esencia pública y comunitaria: “Es necesario salirse de las salas, de los lugares a los que antes el Festival no estaba acostumbrado, porque antes era, que yo recuerdo, siempre era pura calle. Entonces es excelente que se replique nuevamente”.

El cierre de esta edición fue un reflejo fiel de su espíritu: poesía, emoción y osadía dialogando desde distintas orillas. En el Teatro Los Fundadores, el actor español Alberto San Juan y su banda de músicos presentaron Lorca en Nueva York, una pieza que revivió la intervención del poeta Federico García Lorca en la gran manzana en los años 30”. Con un micrófono, una banda y la contundencia de su voz, San Juan recorrió los paisajes de un Lorca que se asombra, denuncia y arde frente al vértigo moderno. Críticos han descrito la obra como “una ceremonia de palabra y música”, donde la poesía se funde con la improvisación y el ritmo urbano. “Soy Alberto San Juan. He venido con la obra Lorca en Nueva York a Manizales en su 57 edición y estoy feliz y agradecido de estar aquí”, señaló el actor tras su presentación.

Entre el público, la emoción fue palpable. “Soy Alejandro Arango Agudelo. Muy contento de haber venido a ver Lorca en Nueva York, una obra maravillosa en muchos sentidos, una obra minimalista con muy poca escenografía, solamente una interpretación muy poderosa del actor principal. Me conmovió profundamente, no solo por el hecho de que yo ya conozco la obra y que efectivamente dentro de muy poco la voy a trabajar en mi clase; yo trabajo a Lorca siempre en literatura española, pero esta manera de llevarlo, esta manera de encontrarse con él me parece maravillosa; la sencillez, la tranquilidad, la manera como canta y a veces narra y a veces juega con esto, sin contar que todas las interpretaciones antes del poema o de los poemas se convierten en un ensayo muy, muy precioso a esta visión de Lorca sobre la sencillez, sobre el color, sobre la imagen, sobre todo lo que significa”.

Desde su inauguración, el pasado 26 de septiembre el FITM57 fue el protagonista del encuentro entre la escena y los públicos, con compañías de Colombia, México, Uruguay, Chile, Argentina y España como país invitado de honor. El teatro no fue solo representación: fue experiencia, encuentro y comunidad. Los encuentros en los espacios como el Centro Cultural y de Convenciones Teatro Los Fundadores, el auditorio de la Universidad Nacional, el auditorio de Confa, los teatros independientes El Escondite y Punto de Partida, los escenarios y colegios públicos avivaron la emoción con este encuentro de arte.

En paralelo, el Séptimo Congreso Iberoamericano de Teatro realizado entre el 30 de septiembre y el 3 de octubre, reunió a investigadores, directores y dramaturgos de 19 países. Durante esos días, se debatió desde múltiples perspectivas el eje temático de esta edición: “La política y lo político en el teatro iberoamericano”. Además, de abordar los desafíos de la creación en tiempos de productividad y tecnología, en un encuentro de diálogo entre la teoría y la práctica.

En total, 23 obras con 51 funciones de teatro de sala y siete obras con nueve funciones en escenarios de calle dejaron en pie el fortalecimiento del teatro en Manizales. A ello se sumaron eventos paralelos como el Concurso Internacional de Malabares de la IRC Suramérica, que por primera vez se realizó en el marco del FITM y en escenario al aire libre y eligió a los tres representantes que competirán a escala mundial.

Y así, entre luces, cuerpos y palabras, la capital de Caldas volvió a ser el epicentro donde lo artístico no solo se muestra, sino que se comparte; donde el público se convierte en cómplice y el teatro, en una forma de resistencia y esperanza.

Al caer el último aplauso, el Festival Internacional de Teatro de Manizales agradeció a las compañías nacionales e internacionales que viajaron a la ‘ciudad de las puertas abiertas’, a los artistas locales que demostraron que el talento manizaleño está más vivo que nunca, y a los aliados, patrocinadores, instituciones y medios que hicieron posible cada encuentro.

“Esta edición del Festival de Teatro nos trajo alegrías, diversidad creativa, emociones diversas; todos los géneros teatrales estuvieron presentes en Manizales. Gracias a eso, el público disfrutó de diez días que estremecieron al mundo del teatro: las salas llenas, la gente vital aplaudiendo y un encuentro teatral para toda esa comunidad que desde Manizales genera un abrazo al mundo, un abrazo teatral y creativo”, señaló Octavio Arbeláez Tobón, director artístico del Festival. Arbeláez anunció, en medio de este ‘hasta pronto’ que el certamen ya comenzó la cuenta regresiva para su próxima edición: “Bienvenidos a la próxima edición que estamos construyendo, el Festival número 58”, expresó.

El FITM bajó el telón de esta edición, pero el teatro se queda: con las compañías locales y en las salas independientes, con la Ruta del Teatro y la Asociación de Teatro Independiente de Manizales ATIM, que tienen programación permanente. Porque, como cada año, este no fue solo un Festival, fue una fiesta cultural, un encuentro en donde recordamos porqué, antes que el like, fue el aplauso y en este 2025 mandamos a la mierda el algoritmo para volver a encontrarnos en lo humano.

 

Procesos que vale la pena sostener

El cierre de la Muestra Internacional Alternativa de Teatro Manizales 2025, por parte del grupo Havanafama de Miami, ratifica que VIII versiones de este proyecto han valido la tenacidad, resistencia y trabajo arduo del grupo teatral TICH, por ofrecer una oferta artística con obras de calidad, que permitan movilizar a un público ávido de propuestas teatrales que nos traslade a esas historias cotidianas, embellecidas a través de una dramaturgia de luces y una dramaturgia sonora que nutre la carga dramática, además, puesta en dos actores con amplia experiencia en la escena que logran sostener un aroma a teatro clásico, donde la interpretación prima sobre el dominio externo de elementos posmodernos que, usualmente se interponen en el deleite de un buen texto. La poética de lo objetual se destacó en la función de cierre: “Balada de un verano”, donde lo sencillo de algunos objetos nos volcó la mirada a ellos, logrando que se tejiera un diálogo clave para comprender los silencios y la información que solo el texto podría dejar en el aire, para que nosotros hiciéramos la segunda parte, vivir la historia.

Agradezco infinitamente al TICH, por la oportunidad de comulgar con obras como esta, donde la vida nos pasó a todos los espectadores y como si fuera poco, nos permitió salir hablando de ella, ¡magistral forma de cerrar 13 días de teatro!

En 13 días de realización la Muestra llegó a colegios oficiales y privados, con la campaña TEATRO PARA TODOS, con la que se logró llevar teatro local, nacional e internacional a niñ@s que gozaron de la magia de las presentaciones.

Artistas locales y foráneos, público y organizadores quedamos felices por esta VIII versión, que cada vez se consolida como un espacio destacado de la escena teatral de Manizales Con 30 funciones, 5 salas, 5 países invitados que hicieron presencia en barrios y colegios de la ciudad.

En la foto obra: Balada de un Verano grupo Havanafama de Miami, director Juan Roca. Fotografía: Valentina Torres

Entre la tradición y la vanguardia

Dos producciones protagonizadas por el talento manizaleño, que oscilan entre la tradición y la vanguardia, destacaron en las recientes celebraciones teatrales llevadas a cabo en la ciudad durante la última semana de septiembre de 2025. El Sagaz Manuelucho se presentó en la Muestra Alternativa de Teatro, mientras que La Casa Ensoñada formó parte del Festival Internacional de Teatro.

EL SAGAZ MAUELUCHO. Director Luis Armando Solarte.

Sergio Londoño Orozco, reconocido como el pionero del teatro de títeres de guante en Colombia, fue músico, compositor, pintor, poeta y ventrílocuo. Hace 105 años, creó al emblemático personaje titiritero “Manuelucho Sepúlveda: La Mera Astilla Remediana”. Su legado incluye 105 muñecos, entre ellos 14 marionetas con 150 años de antigüedad, confeccionadas por el español Juan Casola. Actualmente, este valioso acervo está bajo la custodia de la familia del artista y del grupo teatral Punto de Partida, mientras se espera la creación de un museo que preserve y exhiba este patrimonio cultural. Este año, bajo la dirección de Luis Armando Solarte, egresado en Artes Escénicas de la Universidad de Caldas, la historia de los títeres fue adaptada para actores en escena mediante el título El Sagaz Manuelucho.

¿Cómo y por qué se gestó la propuesta de montar El Sagaz Manuelucho con actores?
Yo siento que fue por intuición. En un primer caso Juan Carlos Moyano, con quien hice un taller, hablaba mucho del tema de la intuición y se me quedó muy grabado el acto de escuchar la pieza o escuchar la obra. Es como si estuviera una piedra esperando a que llegue alguien y le dé la forma interna que ya ha existido previamente. Conocí El Sagaz Manuelucho porque Augusto Muñoz me propuso que lo montáramos en títeres, su formato original, y ese fue mi primer acercamiento. Yo les tenía mucho temor a los títeres, pero terminé enamorando, no sé si por la obra o por los títeres. Hicimos el montaje hace tres años, y desde ese momento, por intuición como lo dije en un inicio, empiezo a proponerle que adaptáramos la obra a teatro con actores, él me decía que no porque el.texto es para títeres. Mi intuición me decía que se podía hacer para teatro si se realizaban algunos cambios, o más que cambios, añadir elementos.
Se dio la oportunidad este año por un error mío muy gracioso. Fallé en la documentación de otro proyecto y esa circunstancia nos daba la oportunidad de participar con una iniciativa de creación y no la teníamos. Entonces se me ocurrió proponer El Sagaz Manuelucho en teatro y lo aprobaron, bajo mi dirección y Augusto Muñoz como Manuelucho. Me preocupaba el pueblo de Belén, los personajes que habitan este pueblo y la estética de Sergio Londoño Orozco, el precursor de toda esta historia, de todo este mundo titiritero. Desde la parte estética de la obra, Sergio Londoño tenía algo que me parece maravilloso y es la mezcla de los objetos de una forma impresionante. Todos sus títeres tienen tela fina muy bella con una tapa de botella pegada con un clavo, eso para mí le representa mucho a Colombia. Acogí la estética de mezclar el pasado con lo moderno, y también la intuición de montar la obra en dos niveles y esos dos niveles se transforman en el pasado y en la modernidad, atrás hay una tarima y adelante no, y ese es el acto donde nace El Sagaz Manuelucho y por qué nace.

¿Qué le quieren comunicar al público adaptando a teatro una obra de títeres que tiene más de 100 años de creada?
Hay una visión que me preocupa muchísimo. Es el tema de que a veces el pasado tiene algunas cosas que son nocivas, que, si uno no les da el tratamiento o el cuidado necesario, esas cosas nocivas del pasado se pueden seguir replicando. Fue uno de los tratamientos que intenté hacer con El Sagaz Manuelucho porque de la obra original no comprendo todavía si la intención del autor era, por ejemplo, generar personajes que sean machistas, misóginos, resaltarlos o burlarse. Yo lo que trato de decirle al público con la obra es que miren, existió un pasado, un pasado de la región, un pasado que de pronto es bueno que nos sentemos a analizar qué consecuencias nos dejó. ¿Estará bien replicar esas acciones nocivas? ¿Estará bien que la religión nos siga diciendo qué es lo bueno y qué es lo malo desde su mirada, como religión más no como personas, como seres humanos? Entonces siento que el acto de traer esta obra del pasado a la modernidad, es dejarnos esa duda. ¿Qué pasaba antes? ¿Qué sigue pasando ahora? ¿Qué cosas es bueno que sigan pasando y qué cosas no es bueno que sigan pasando? Es una preocupación mía ya que la primera vez que leí el texto me asusté en el sentido de que ¿cómo una propuesta de estas es para niños? ¿Qué mensaje le van a dejar a un niño escenas muy violentas, bruscas? Pero ahí está la responsabilidad de nosotros como creadores. No ocultemos de dónde venimos, al contrario, tengamos orgullo, pero resignifiquémoslo, hay cosas que sí deben cambiar en nosotros como seres humanos. Ese es el mensaje con la obra al traerla en una puesta en escena con actores, entre comillas moderna, en traer este texto de hace 100 años a la época actual.

LA CASA ENSOÑADA. Director Daniel Ariza.

La Casa Ensoñada, es un archivo vivo de las artes vivas. “Es muy importante saber que, para la propuesta, las fotografías, vídeos y sonidos de las diferentes obras, se fueron mezclando por lo que podríamos decir que la obra es un gran híbrido que resume cerca de 15 años de trabajos escénicos”. Dice su director Daniel Ariza, investigador, creador escénico y profesor. Para el crítico de teatro Rubén Darío Zuluaga, “esta propuesta en particular es rara, extraña, los monólogos y diálogos son de un profundo simbolismo, así como todos los recursos utilizados, la atmósfera creada a partir del trabajo arqueológico, cruza experiencias estéticas diversas, de tiempos distintos: excavando en la memoria para encontrar los restos, huellas del pasado, para fundirlas y tamizarlas con sentidos inéditos, encontrar en su fondo sedimentaciones del alma. Hay un nivel de experimentación, extendido en el tiempo, escaso en el arte contemporáneo; la posmodernidad es rápida, fluida y de poco peso, el algoritmo flota peligrosamente”.

¿Cómo se gestó este montaje?

El montaje es el resultado de un proyecto de investigación – creación sobre el archivo y memoria de las creaciones escénicas que hemos hecho en el Departamento de Artes Escénicas de la Universidad de Caldas entre el año 2007 y 2024. La labor arqueológica de conseguir imágenes, textos, vídeos, personajes y sonidos de cada uno de los productos, resultado de los proyectos de investigación – creación. Por ello, puede decirse que La Casa Ensoñada fue configurada por un sinnúmero de obras, habitada por siete personajes o presencias de diferentes obras que, son más expansiones de las obras de origen. Los múltiples autores estuvieron presentes a través de sus obras visuales, textuales, sonoras en la instalación. El equipo humano, como creador de la experiencia estética, reinterpretó dichas obras y las dispuso de manera intermedial y transmedial al punto de lindar con la idea de ensoñación, la cual dio origen a la producción de múltiples relaciones posibles entre elementos sin conexión aparente o evidente.

¿En qué subgénero del teatro se inscribe La Casa Ensoñada?

Insistiría en decir que se trata de una instalación performática y, por ello, es una mezcla (todo es mezcla en la obra) entre las artes escénicas, plásticas y audiovisuales. Ponerle un género específico sería muy complejo, prefiero decir que es una obra “liminal” que linda con varios géneros pero que no se agota en uno solo.

¿Qué mensaje pretenden darle al público?

Bueno, hay múltiples mensajes. El primero de ellos es que las artes vivas requieren de otro tipo de archivos y que no están sujetos a textos o fotografías, y, en ese sentido, La Casa Ensoñada, se convierte en un contenedor de archivo que el público puede habitar, recorrer y creo que no habría una mejor forma para el teatro que habitar una obra llena de archivos. Hay otros mensajes que cruzan las diferentes historias de los personajes, entre ellos, mensajes sobre el abuso sexual, la violencia en la casa, la violencia basada en género que padecen los hombres.

¿Qué importancia tiene para esta puesta en escena la participación y comunicación con el público?

Este es el punto más importante de todo el proyecto ya que intentamos que el público deje de ser un espectador más y si convierta en un habitante de la casa, en alguien que recorre los diferentes espacios y que va construyendo su propia historia. Que va produciendo su propia obra. Por momento ve las escenas, por otros juega con los objetos, por otros se queda desde un solo punto de vista y desde allí ve a los demás interactuando con los objetos, los personajes y la obra. Estamos hablando de un espectador múltiple que tiene diferentes opciones para estar en la obra. En ello nos arriesgamos en producir una obra que exceda el formalismo de la mirada y que permita la divagación, el recorrido libre o la conexión con las escenas. En este sentido, todo es posible para el espectador desde que ingresa a la casa. Incluso, algunos lo que hacen es tomarse fotos con los objetos o “selfis”, todo ello es posible en un ambiente lleno de juegos visuales que llevan a la ensoñación.

 

 

Esta versión intenta hablarle al mundo actual

CRÍTICA TEATRAL
57 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES
GRUPO: TEATRO EL GALPÓN
OBRA: RICARDO III

“A veces coronamos monstruos porque no los vemos, tienen una apariencia distinta de lo que son, van al oratorio y sonríen, se muestran como mansas ovejas y esconden el aguijón”

Es una obra de Shakespeare sobre el poder y todo el entramado humano y de perversidad que se mueve en esas instancias, analógicamente en la política y en todos los niveles donde se mueven categorías, posesiones, tesoros, y el control sobre los demás.

La puesta en escena es adaptación, una versión hecha colectivamente, pues los textos escritos deben interpretarse, no hay una manera específica y única de hacerlo; hay muchos indicios, la literatura los da, pero esto personajes ya son símbolos en la historia de la humanidad, entonces entran los imaginarios de manera contundente, la contemporaneidad que permita hacer una lectura de los tiempos que corren; contextualizar era el interés del equipo creativo de El Galpón de Montevideo.
Lo que describe Shakespeare en sus historias tiene un carácter universal, pasó ayer y pasa hoy. Lo importante es que sea creíble, verdadero, entonces es necesario imprimir carácter a los personajes. La obra pone más acento en los personajes femeninos, son muy aguerridas, ellas luchan por cuidar la vida de su familia.

Ricardo es un guerrerista (en Colombia tenemos muchos Ricardos, en todos los flancos hay quienes se benefician de la guerra), muchos personajes, en apariencia pacifista, nacen para hacer la guerra. La versión intenta hablarle al mundo actual, hacerla comprensible hoy y reducir la gran maraña de personajes y situaciones que en general pueblan el teatro Isabelino.

El ambiente de toda la pieza es lúgubre, obvio, no es una comedia romántica, toda la atmósfera es funeraria, se planea o se ejecuta un vil asesinato, y aunque es lenta, el espacio del teatro Los Fundadores contribuye por la distancia a la escasa conexión, por identificación o por oposición con los personajes. El vestuario no es estrictamente de época, la ambientación musical no es muy presente, y el lenguaje conserva cierto acento tradicional del autor, pero seguramente allí hubo una gran transformación en pro de la comprensión de la trama.

Una obra más en el Festival referida al lado oscuro de la vida, a la sombra que ha recorrido todos los siglos y ahora vive con más potencia que nunca. Shakespeare fue un genio para presentar esa fatídica energía que nos asedia en la misma medida que su contrapuesto, la luz, las fuerzas que buscan restituir la vida, lo Dionisiaco que abraza la paz y alimenta la vida.

El autor en mención siempre será un maestro para presentar la contradictoria semblanza de la vida humana, sin moralizar, Dios y Demonio en el combate eterno, no habrá vencedor ni vencido. Tal vez, en el arte hay un resquicio de comprensión, de aceptación y tal vez… digo tal vez… de sublimación (atentamente Freud).

Mi compañera de butaca anonadada por el espíritu clásico, expreso en cálido consentimiento: Rubén tenía razón, hay que ver los clásicos… pero en Los Fundadores se ven tan lejos…

* Crítico teatral