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Duelo de brujos

Por: Rubén Darío Zuluaga G. *

Fecha de publicación: 02/10/2026

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES 2026.
GRUPO: JENGIBRE TEATRO.
Crítica teatral.
PAIS: MÉXICO
(O de como un día pierdes la creatividad).
“En el país fantástico de Entelequia, Sulán y Beltrán temen haber perdido la creatividad, el mayor de sus poderes. Un malentendido los lleva a enfrentarse en un duelo de ideas que requiere de la participación del público para poder continuar”.
Bella premisa argumental de la obra cuyo conflicto central es recuperar la creatividad y para ello se apoya en un publico de niños y jóvenes que aún no la han perdido y a quienes va dirigida la pieza. Entendida la juventud no como un asunto de cronología, sino del espíritu.
Nosotros, los viejos espectadores de teatro, siempre esperamos la obra que llene todas las expectativas y algunas de ellas se aproximan bastante, pero en este caso “El Duelo de Brujos” cumplió con sobrado exceso todo lo esperado. Desde el afiche promocional se advierten los colores, la temática mítica, y una propuesta prometedora y fascinante. La obra lo tiene todo, es preciosista en cada detalle, empezando porque el público ideal son los niños y los jóvenes. Y sin temor, de metáfora en metáfora, van de manera elemental y simple al concepto de la creatividad, imaginación y fantasía.
La temática es inspirada en las comedias de enredos del siglo de oro español, por eso aparece allí la actuación, la música en vivo, la danza, los títeres y las sombras. Es muy importante en la obra la interacción con el público, hacen preguntas y se dejan influir por sus respuestas. La obra es una confrontación directa a los miedos, juicios y expectativas que bloquean la capacidad de imaginar y crear en la medida en que crecemos y nos institucionalizamos a través de la educación y asimilación de la cultura.
En la concepción estética de Jengibre está la capacidad de escucha a los niños, comprendiendo el talante que tienen de poetas, filósofos y sabios; ellos se dejan influir por sus ideas, entendiendo que allí está la intuición pura, la ingenuidad y la originalidad, sin la premeditación y el cálculo perverso de los intereses contrarios a la sana convivencia humana. Por ello, el conflicto entre brujos es dirimido por las ideas y es la creatividad de los niños, representados por títeres, los que terminan generando la solución a los conflictos que ellos sufren, especialmente.
Seguro que la vida en la contemporaneidad es más compleja que eso, sin embargo, analógicamente sabemos que la perversión humana, la sombra, existe por doquier y son precisamente los niños y los jóvenes quienes la advierten, la señalan y ponchan con su ironía y desdén.
Compañera de butaca: Ojalá hubiera visto esta obra cuando estaba pequeña. Aún no es tarde. La magia siempre está ahí.
* Crítico teatral.
Foto Festival Internacional de Teatro de Manizales.