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El coleccionista: un reciclador de discos abandonados

Por: Quehacer Cultural

Fecha de publicación: 21/07/2026

Mauricio Arboleda Hoyos participó en el encuentro de coleccionistas de vinilos “Semana de la escucha”, organizado por el Centro Cultural del Banco de la República de Manizales del 6 al 11 de julio. Se define a sí mismo como un reciclador de discos abandonados, una pasión que comenzó en 1989 cuando compró sus primeros LPs, inicialmente de rock, y luego expandió su interés a la salsa y ritmos afrocaribeños. Actualmente, su colección supera las 1,000 piezas. Mauricio comenta que él y otros coleccionistas suelen venir de familias donde la música es una forma de expresión y compartir. “Desde pequeños se nos enseñó a apreciar diversos géneros y se fue formando un criterio sobre la buena música”. Él hizo hincapié en su especial predilección por el bolero, la música afrocaribeña y la salsa.

Mauricio recuerda con nostalgia las reuniones familiares en épocas donde la tecnología no invadía los momentos íntimos. En aquel entonces, un solo tocadiscos o equipo de sonido era suficiente para escuchar una variedad de géneros musicales, desde baladas hasta música tropical. Los adultos decidían qué escuchar, y los más jóvenes simplemente seguían el gusto de ellos, un contraste significativo con los jóvenes de hoy que tienen autonomía para elegir su música con dispositivos personales.

Lo que diferencia a un coleccionista de vinilos, según Mauricio, es el valor del sonido y la curiosidad por explorar nuevos territorios musicales. Él prefiere no llamarse coleccionista, sino alguien que recicla lo que otros descartan, lo que le da la oportunidad de explorar diferentes sonidos. Para él, más que coleccionar, se trata de ser un melómano interesado tanto en el contenido musical como en el literario de las canciones.

Aunque poco activo en redes sociales o plataformas musicales, Mauricio se siente a gusto con los discos de acetato. Disfruta escucharlos y guardarlos cuidadosamente, reproduciéndolos periódicamente. “Muchos discos se compran por una sola canción, olvidando las demás que también merecen ser escuchadas”.

Recientemente ha habido un resurgimiento del interés por los vinilos, apreciados por su calidad sonora. Sin embargo, Arboleda señala que su desaparición se debió en parte al espacio necesario para almacenarlos, ya que los hogares actuales tienden a ser más reducidos y almacenar grandes cantidades de música es complicado.

Mauricio es parte de la Asociación Buenavista Social Club, un grupo de 15 amigos quienes, durante 20 años se reúnen periódicamente y  han participado en eventos nacionales difundiendo este tipo de música con un enfoque educativo y cultural.

Cada coleccionista mantiene preciados discos que consideran como las joyas de la corona de su colección. El alto costo actual de los discos, debido a compradores extranjeros con alto poder adquisitivo y vendedores que prefieren hacer la transacción en dólares, hace muy difícil adquirir música hoy. Muchas veces se tienen que esperar promociones o acceder a reediciones más económicas. “Yo solo consideraría vender las joyas de mi corona por una necesidad económica extrema”.