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El poder de la prensa

Por: Germán Sarasty Moncada*

Fecha de publicación: 03/05/2026

Los escritores siempre han sabido auscultar los tiempos e interpretar a su manera las diferentes situaciones que atraviesan las sociedades y más si son en las que están inmersos, pues además las tienen que soportar. Esto lo hizo magistralmente Mario Vargas Llosa sobre su país de origen, el Perú, en una época de ingrata recordación, la dictadura Fujimori-Montesinos (1990-2000); fue un periodo de diez años caracterizado por la reestructuración económica radical, el fin del terrorismo de Sendero Luminoso y un estilo de gobierno autoritario, altos niveles de corrupción y graves violaciones de los derechos humanos.

Uno de los personajes más siniestros de esa época fue  Vladimiro Montesinos quien  actuó como asesor principal de Alberto Fujimori y jefe de facto del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Lo caracterizó su autoritarismo, corrupción sistemática, y el dominio absoluto de las fuerzas armadas y medios de comunicación. Constituía indudablemente el poder detrás del trono y precisamente, al querer tener el control sobre todo, hizo que se documentaran minuciosamente sus fechorías, lo cual sería su perdición y la del régimen.  

Además de la curiosidad propia de los escritores, también es necesario tener en cuenta que en las elecciones presidenciales de 1990 Mario Vargas Llosa fue candidato presidencial en Perú, liderando la coalición de centroderecha FREDEMO. Aunque era el favorito, perdió en segunda vuelta, ganada por Alberto Fujimori, de todas formas esto marcó su paso de la literatura a la política activa y le crearía un interés especial por analizar el desempeño de su adversario político.

Su versión novelada de la situación vivida en esa época la constituye su libro Cinco esquinas publicado en el 2016 cuando ya los nefastos hechos de ese periodo se habían divulgado. Se trataba de encontrar en ellos diversas explicaciones y así hacer un análisis objetivo de esa terrible época. En su obra denuncia cómo la prensa amarilla fue instrumentalizada por quien denomina el Doctor para destruir la reputación de adversarios políticos, siendo la “orgía de la noticia falsa” un tema central. Se enfatiza en el clima de miedo y chantaje bajo el régimen.

Destapes duraba ya tres años. Le iba bastante bien ahora, se decía que gracias al Doctor quien según los rumores, se había convertido en mecenas del semanario, el amo secreto de su existencia más bien marginal. La revista era un relativo éxito de ventas pero casi no tenia publicidad, de modo que apenas pagaba sus gastos. Rolando Garro completaba sus ingresos personales extorsionando a vedettes y productores con amenazas de divulgar sus pecadillos secretos y, a veces, recibiendo dinero de gentes que querían hacer daño a otras personas –competidores y enemigos— desprestigiándolas y ridiculizándolas.

Se presenta un caleidoscopio de personajes representando todas las condiciones sociales desde las más encumbradas hasta las más humildes, desde los marginales que no saben si comerán mañana o ignoran donde dormirán, hasta aquellos con segunda vivienda en otros países y con los gustos mas estrambóticos y además forma de degustarlos. La decadencia se ve no solo en los personajes sino en los sitios exclusivos antes, como el barrio de Cinco esquinas, centro de lujos y esplendores, ahora muy venido a menos habitado por personas humildes y uno que otro indeseable socialmente.

El ingeniero dueño de minas Enrique Cárdenas en una noche de desenfreno fue sin darse cuenta fotografiado en poses comprometedoras y esto desencadenará tragedias impensables pues este material llega a manos del director del medio amarillista, quien las aprovecha para solicitarle al empresario apoyo económico para su medio Destapes a lo cual éste se niega y comienza un largo calvario en el cual uno de los más perjudicados será el mismo Rolando Garro, y luego se sabrá la ejemplarizante razón.

Que malvados, que sanguinarios, le habían chancado la cara con una piedra y acribillado el cuerpo a puñaladas. Eso no podía ser obra de un simple pericote, de uno de esos pobres diablos que robaban carteras o arranchaban relojes. Ésa había sido una venganza. Un asesinato bien planeado y, seguramente, muy bien pagado. Un asesinato de sicarios, de profesionales del crimen.

El ingeniero había ido adonde su amigo el abogado Luciano Casasbellas y sería quien, comprendiendo la angustia de Enrique, le prometió su incondicional ayuda, incluso llegó a decirle que si era necesario parar el escándalo habría que hablar directamente con el Doctor, como efectivamente lo hizo. El clima de miedo y de chantaje que permea la sociedad en ese entonces se ve reflejada constantemente, sobre todo, en la forma como se tramitan las situaciones conflictivas como las que atraviesa el ingeniero. Al asesinato del director había que buscarle un culpable y entre más humilde mejor pues no tendría posibilidad de reaccionar en su defensa ante el peso de la evidencia, acomodada por autoridades superiores a un pobre poeta que en su momento perjudicó Garro y quien no cesaba de escribir contra el director en diferentes medios. Su íntimo amigo lo citó para advertirle del montaje en su contra.

El antiguo recitador tenia la extraña sensación de que aquello no estaba ocurriendo , era una pesadilla y en cualquier momento se iba a despertar y a reírse del susto que había pasado ante lo que no había ocurrido y tampoco iba a ocurrir. Pero ahí estaba su amigo Willy el Ruletero mirándolo apenado.

Para salvar Destapes, creado por Rolando Garro, se le ocurrió a la Retaquita, Julieta Leguizamón, principal y única reportera del medio, salir adelante haciendo lo que fuera, sabiendo que el peligro no estaba en ellos ni en sus detractores, sino en lo que hacían con la honra de los demás, así fuera selectiva. A todas estas fue clandestinamente contactada por el Doctor quien le dejó muy claro que la lealtad era lo principal en la relación que establecerían. Le surgieron muchas dudas: ¿Por qué tenía que pedirle Rolando Garro permiso al jefe del Servicio de Inteligencia para hacer lo que había hecho? ¿Trabajaba Rolando para este sujeto, entonces? ¿Era verdad eso que ella había creído siempre un mero rumor difundido por los enemigos de su jefe? Que este trabajaba para aquel, que formaba parte de sus perros de presa periodísticos.

El ganarse la confianza fue la clave para lograr destapar tanta inmundicia, tanta violencia, tanta corrupción y rendir de esa manera un homenaje a su mentor y salvar la sociedad de las temibles garras Fujimori-Montesinos. Cada entrevista con el Doctor, ahora su jefe, clandestina y arriesgadamente, la grabó pues sería clave para respaldar su denuncia.

Volviendo a la realidad, en septiembre de 2000 apareció el primer vladivideo en el que Montesinos le entregaba US$15.000 al congresista de la oposición Alberto Kouri para que se pasara a las filas del partido de Fujimori. Una semana después se fugó hacia Panamá tras la divulgación de una gran cantidad de filmaciones y grabaciones de voz en donde aparecía repartiendo dinero y favores a empresarios y políticos peruanos. Las investigaciones revelaron la implicación de Montesinos en una amplia gama de actividades ilegales, como malversación, tráfico de drogas y organización de ejecuciones extrajudiciales. Posteriormente fue capturado, juzgado y condenado por múltiples cargos.

Definitivamente la verdad se impone por más medios que se utilicen para ocultarla, y frente a la maldad, la justicia debe resplandecer como en este y muchos otros casos, pero sí hace falta la decisión de los medios independientes de investigar hasta las últimas consecuencias para  constituirse de esa manera en el respetable cuarto poder capaz de influir en la sociedad y estar vigilante a los excesos de toda índole.

Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.