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El VIII Congreso Nacional de Teatro reunió artistas de todo el país

Por: Quehacer Cultural

Fecha de publicación: 11/09/2025

Después de seis años sin celebrarse, el Congreso Nacional de Teatro regresó en su octava edición este agosto en Carmen de Viboral, un municipio antioqueño destacado por su vibrante proceso teatral. Este lugar cuenta con cinco salas de teatro, organiza un festival internacional y goza de un sólido apoyo institucional que respalda sus iniciativas artísticas.

El congreso reunió a cerca de 200 representantes del ámbito teatral colombiano, provenientes de todos los rincones del país, desde el Amazonas hasta la Guajira, y desde el Chocó hasta el Guaviare, abarcando cada región. Piedad Jurado, directora del Tich de Manizales y delegada de la Comisión Nacional de Salas Concertadas, describió este encuentro como un esfuerzo muy bien estructurado, basado en una metodología escalonada. Se abordaron los diversos matices del teatro partiendo de lo funcional hacia lo más profundo, con preguntas clave sobre modalidades como salas de teatro, grupos sin espacio propio, teatro callejero, comunitario, de títeres y narración oral.

Entre los temas discutidos se incluyeron la gobernanza cultural, la integración de los artistas en el Sistema Nacional de Cultura, las políticas públicas culturales, el teatro emergente, el nuevo teatro y las posibles reformas a la Ley General de Cultura que actualmente se revisa en el Congreso Nacional. También se exploraron el sistema para la educación y formación artística y  los mecanismos de concertación y becas. Adicionalmente, se organizó una mesa especial dedicada a los festivales teatrales.

Según Jurado, una de las condiciones necesarias para participar en este congreso era haber asistido previamente a los encuentros municipales, departamentales y regionales. Esto garantizó que todos los asistentes llegaran al evento con un conocimiento sólido y una perspectiva informada sobre los temas tratados.

Las conclusiones oficiales del VIII Congreso Nacional de Teatro están por publicarse en los próximos días. Mientras tanto, Piedad Jurado reflexiona sobre la relevancia del teatro en las comunidades: las salas son puntos de encuentro y pueden transformarse en centros culturales clave dentro de sus municipios al ofrecer mucho más que producciones teatrales. En ellas se llevan a cabo actividades como talleres de formación artística en música, danza y poesía; además, sirven de espacio para grupos sin lugar propio donde ensayar. Según Jurado, el teatro sigue siendo un arte vivo y esencial. Tras el impacto de la pandemia, ha experimentado un renacer con mayor fuerza. Además, prevé que eventualmente las personas buscarán un diálogo más directo y genuino, alejándose del exceso digital para reencontrarse con experiencias vivenciales que solo el teatro puede ofrecer.