Por: Quehacer Cultural
Fecha de publicación: 22/05/2025
Las artistas plásticas Yisell Tsoi y Camila León, inmersas en sus ideas, obras y actividades, cuentan la historia de su emprendimiento Cebolla Estudio en Manizales, la ciudad que las acogió.
Mi nombre es Giselle Montaño Soy. Nací en Valledupar, pero desde hace ocho años resido en Manizales. Vine aquí con el propósito de estudiar Artes Plásticas y trabajar en lo que siempre ha sido mi vocación. No fue una decisión basada en buscar algo más fácil de aprender, sino que elegí lo que siempre había soñado desde niña. Decidí trasladarme a Manizales porque, entre otras cosas, estaba bastante lejos de Valledupar, y necesitaba ese cambio. Provengo de una familia de muchas matronas: mi mamá, mi abuela y mi bisabuela siempre me cobijaron con un afecto inmenso, pero yo sentía la necesidad de encontrar más independencia. Sabía que, si escogía un lugar cercano, como Cartagena por ejemplo, terminarían cuidándome igual: lavándome la ropa, cocinando para mí o acompañándome a todos lados. De alguna forma, quería salir de ese entorno protector para explorar mi propio camino.
Cuando llegué a Manizales, me sorprendió lo frío que era comparado con mi tierra. Viví en Chipre, y algo que disfrutaba muchísimo era bajar caminando a la universidad, deleitándome con la neblina que envolvía el paisaje. Me enamoré de esta ciudad tan tranquila, donde puedes caminar, sacar tu teléfono sin miedo y disfrutar de la seguridad que siento aquí. Aunque ocurren cosas como en cualquier lugar, Manizales me parece un sitio pacífico, lleno de calidez humana.
Yo soy María Camila Alzate León, aunque generalmente me presento como Camila León porque utilizo el apellido de mi mamá. Nací en Palmira, pero también llevo muchos años viviendo en esta ciudad. Desde muy joven tuve claro que quería estudiar Artes Plásticas; era algo que sentía como parte de mí desde siempre.
Ambas somos tesistas de la Universidad de Caldas y compartimos un amor por las actividades del hogar. Hace dos años nos conocimos en la universidad y fue allí cuando comenzamos a soñar con tener un taller propio. Hace tres meses surgió esta oportunidad inesperada. Todo ocurrió tan rápido que apenas pasamos frente a esta casa, vimos el aviso de arriendo, llamamos y a la semana ya estábamos instalándonos aquí, un sueño llevaba tiempo gestándose. Conversábamos sobre la falta de espacios para artistas emergentes en la ciudad y cómo los pocos lugares existentes solían estar destinados a círculos cerrados o un tipo específico de propuesta artística. Así nació la idea de abrir este espacio, primero para nuestros compañeros de carrera, quienes tienen un talento increíble, pero carecen de oportunidades para mostrar su trabajo debido a las largas listas de espera en las salas de exposición. También queríamos ofrecer un lugar donde pudiéramos ejercer desde la práctica artística y generar otro tipo de experiencias porque el arte no solo se trata de exposiciones; también nace dentro de los talleres, las charlas y las dinámicas colectivas.
Así fue como surgió Cebolla Estudios, un proyecto que responde a nuestras necesidades como artistas en busca de ambientes diversos y dinámicos. Elegimos este nombre porque ambas amamos cocinar y nos identificamos con los ingredientes y los procesos que se dan en la cocina. La cebolla es mágica: tiene varias capas, flores hermosas y múltiples colores; para nosotras simboliza algo multidisciplinario y acogedor que incluye a todo y todos. El ambiente aquí es como el de una casa, algo esencial en Cebolla Estudio desde el inicio. Quienes nos visitan se sienten cómodos y como en su hogar.
Cebolla Estudio crece orgánicamente. De manera permanente ofrecemos café, chocolate y cerveza para quienes vienen al espacio. En los eventos preparamos comida de nuestra inspiración. A lo largo de estos meses hemos organizado varias exposiciones, incluida una subasta con motivo de la quinta Semana de los Museos y Espacios Expositivos que se efectuó en Manizales; también realizamos recitales de poesía cada quince días. Otro evento interesante que hemos desarrollado es Noches de Vino y Tinta, donde exploramos la relación entre el arte y esa bebida fascinante. Así mismo hemos tenido noches relajadas de juegos como parqués acompañadas por boleros. Feria del Revuelto en la que comercializamos diversas creaciones: pinturas, prendas, ilustraciones, grabados en espejos, tatuajes e incluso comida, junto con música a cargo de varios DJ. Una venta especial de arte de archivo con trabajos que tanto nosotras como otros artistas tenían guardados.
Lo fundamental para Cebolla Estudio es conectar personas nuevas y reunirlas en torno al arte y la conversación. Muchos espacios no abren la puerta al diálogo; aquí eso ocurre naturalmente. La distribución del lugar invita a conversar mientras compartes la gastronomía o interactúas con extraños en alguna actividad artística o lúdica.
Dirección: Calle 76 No. 19-86. Barrio Milán. Teléfono 3248804945

