Por: Quehacer Cultural
Fecha de publicación: 08/10/2025
Dos producciones protagonizadas por el talento manizaleño, que oscilan entre la tradición y la vanguardia, destacaron en las recientes celebraciones teatrales llevadas a cabo en la ciudad durante la última semana de septiembre de 2025. El Sagaz Manuelucho se presentó en la Muestra Alternativa de Teatro, mientras que La Casa Ensoñada formó parte del Festival Internacional de Teatro.
EL SAGAZ MAUELUCHO. Director Luis Armando Solarte.

Sergio Londoño Orozco, reconocido como el pionero del teatro de títeres de guante en Colombia, fue músico, compositor, pintor, poeta y ventrílocuo. Hace 105 años, creó al emblemático personaje titiritero “Manuelucho Sepúlveda: La Mera Astilla Remediana”. Su legado incluye 105 muñecos, entre ellos 14 marionetas con 150 años de antigüedad, confeccionadas por el español Juan Casola. Actualmente, este valioso acervo está bajo la custodia de la familia del artista y del grupo teatral Punto de Partida, mientras se espera la creación de un museo que preserve y exhiba este patrimonio cultural. Este año, bajo la dirección de Luis Armando Solarte, egresado en Artes Escénicas de la Universidad de Caldas, la historia de los títeres fue adaptada para actores en escena mediante el título El Sagaz Manuelucho.
¿Cómo y por qué se gestó la propuesta de montar El Sagaz Manuelucho con actores?
Yo siento que fue por intuición. En un primer caso Juan Carlos Moyano, con quien hice un taller, hablaba mucho del tema de la intuición y se me quedó muy grabado el acto de escuchar la pieza o escuchar la obra. Es como si estuviera una piedra esperando a que llegue alguien y le dé la forma interna que ya ha existido previamente. Conocí El Sagaz Manuelucho porque Augusto Muñoz me propuso que lo montáramos en títeres, su formato original, y ese fue mi primer acercamiento. Yo les tenía mucho temor a los títeres, pero terminé enamorando, no sé si por la obra o por los títeres. Hicimos el montaje hace tres años, y desde ese momento, por intuición como lo dije en un inicio, empiezo a proponerle que adaptáramos la obra a teatro con actores, él me decía que no porque el.texto es para títeres. Mi intuición me decía que se podía hacer para teatro si se realizaban algunos cambios, o más que cambios, añadir elementos.
Se dio la oportunidad este año por un error mío muy gracioso. Fallé en la documentación de otro proyecto y esa circunstancia nos daba la oportunidad de participar con una iniciativa de creación y no la teníamos. Entonces se me ocurrió proponer El Sagaz Manuelucho en teatro y lo aprobaron, bajo mi dirección y Augusto Muñoz como Manuelucho. Me preocupaba el pueblo de Belén, los personajes que habitan este pueblo y la estética de Sergio Londoño Orozco, el precursor de toda esta historia, de todo este mundo titiritero. Desde la parte estética de la obra, Sergio Londoño tenía algo que me parece maravilloso y es la mezcla de los objetos de una forma impresionante. Todos sus títeres tienen tela fina muy bella con una tapa de botella pegada con un clavo, eso para mí le representa mucho a Colombia. Acogí la estética de mezclar el pasado con lo moderno, y también la intuición de montar la obra en dos niveles y esos dos niveles se transforman en el pasado y en la modernidad, atrás hay una tarima y adelante no, y ese es el acto donde nace El Sagaz Manuelucho y por qué nace.
¿Qué le quieren comunicar al público adaptando a teatro una obra de títeres que tiene más de 100 años de creada?
Hay una visión que me preocupa muchísimo. Es el tema de que a veces el pasado tiene algunas cosas que son nocivas, que, si uno no les da el tratamiento o el cuidado necesario, esas cosas nocivas del pasado se pueden seguir replicando. Fue uno de los tratamientos que intenté hacer con El Sagaz Manuelucho porque de la obra original no comprendo todavía si la intención del autor era, por ejemplo, generar personajes que sean machistas, misóginos, resaltarlos o burlarse. Yo lo que trato de decirle al público con la obra es que miren, existió un pasado, un pasado de la región, un pasado que de pronto es bueno que nos sentemos a analizar qué consecuencias nos dejó. ¿Estará bien replicar esas acciones nocivas? ¿Estará bien que la religión nos siga diciendo qué es lo bueno y qué es lo malo desde su mirada, como religión más no como personas, como seres humanos? Entonces siento que el acto de traer esta obra del pasado a la modernidad, es dejarnos esa duda. ¿Qué pasaba antes? ¿Qué sigue pasando ahora? ¿Qué cosas es bueno que sigan pasando y qué cosas no es bueno que sigan pasando? Es una preocupación mía ya que la primera vez que leí el texto me asusté en el sentido de que ¿cómo una propuesta de estas es para niños? ¿Qué mensaje le van a dejar a un niño escenas muy violentas, bruscas? Pero ahí está la responsabilidad de nosotros como creadores. No ocultemos de dónde venimos, al contrario, tengamos orgullo, pero resignifiquémoslo, hay cosas que sí deben cambiar en nosotros como seres humanos. Ese es el mensaje con la obra al traerla en una puesta en escena con actores, entre comillas moderna, en traer este texto de hace 100 años a la época actual.
LA CASA ENSOÑADA. Director Daniel Ariza.

La Casa Ensoñada, es un archivo vivo de las artes vivas. “Es muy importante saber que, para la propuesta, las fotografías, vídeos y sonidos de las diferentes obras, se fueron mezclando por lo que podríamos decir que la obra es un gran híbrido que resume cerca de 15 años de trabajos escénicos”. Dice su director Daniel Ariza, investigador, creador escénico y profesor. Para el crítico de teatro Rubén Darío Zuluaga, “esta propuesta en particular es rara, extraña, los monólogos y diálogos son de un profundo simbolismo, así como todos los recursos utilizados, la atmósfera creada a partir del trabajo arqueológico, cruza experiencias estéticas diversas, de tiempos distintos: excavando en la memoria para encontrar los restos, huellas del pasado, para fundirlas y tamizarlas con sentidos inéditos, encontrar en su fondo sedimentaciones del alma. Hay un nivel de experimentación, extendido en el tiempo, escaso en el arte contemporáneo; la posmodernidad es rápida, fluida y de poco peso, el algoritmo flota peligrosamente”.
¿Cómo se gestó este montaje?
El montaje es el resultado de un proyecto de investigación – creación sobre el archivo y memoria de las creaciones escénicas que hemos hecho en el Departamento de Artes Escénicas de la Universidad de Caldas entre el año 2007 y 2024. La labor arqueológica de conseguir imágenes, textos, vídeos, personajes y sonidos de cada uno de los productos, resultado de los proyectos de investigación – creación. Por ello, puede decirse que La Casa Ensoñada fue configurada por un sinnúmero de obras, habitada por siete personajes o presencias de diferentes obras que, son más expansiones de las obras de origen. Los múltiples autores estuvieron presentes a través de sus obras visuales, textuales, sonoras en la instalación. El equipo humano, como creador de la experiencia estética, reinterpretó dichas obras y las dispuso de manera intermedial y transmedial al punto de lindar con la idea de ensoñación, la cual dio origen a la producción de múltiples relaciones posibles entre elementos sin conexión aparente o evidente.
¿En qué subgénero del teatro se inscribe La Casa Ensoñada?
Insistiría en decir que se trata de una instalación performática y, por ello, es una mezcla (todo es mezcla en la obra) entre las artes escénicas, plásticas y audiovisuales. Ponerle un género específico sería muy complejo, prefiero decir que es una obra “liminal” que linda con varios géneros pero que no se agota en uno solo.
¿Qué mensaje pretenden darle al público?
Bueno, hay múltiples mensajes. El primero de ellos es que las artes vivas requieren de otro tipo de archivos y que no están sujetos a textos o fotografías, y, en ese sentido, La Casa Ensoñada, se convierte en un contenedor de archivo que el público puede habitar, recorrer y creo que no habría una mejor forma para el teatro que habitar una obra llena de archivos. Hay otros mensajes que cruzan las diferentes historias de los personajes, entre ellos, mensajes sobre el abuso sexual, la violencia en la casa, la violencia basada en género que padecen los hombres.
¿Qué importancia tiene para esta puesta en escena la participación y comunicación con el público?
Este es el punto más importante de todo el proyecto ya que intentamos que el público deje de ser un espectador más y si convierta en un habitante de la casa, en alguien que recorre los diferentes espacios y que va construyendo su propia historia. Que va produciendo su propia obra. Por momento ve las escenas, por otros juega con los objetos, por otros se queda desde un solo punto de vista y desde allí ve a los demás interactuando con los objetos, los personajes y la obra. Estamos hablando de un espectador múltiple que tiene diferentes opciones para estar en la obra. En ello nos arriesgamos en producir una obra que exceda el formalismo de la mirada y que permita la divagación, el recorrido libre o la conexión con las escenas. En este sentido, todo es posible para el espectador desde que ingresa a la casa. Incluso, algunos lo que hacen es tomarse fotos con los objetos o “selfis”, todo ello es posible en un ambiente lleno de juegos visuales que llevan a la ensoñación.