Por: Rubén Darío Zuluaga G.*
Fecha de publicación: 01/10/2025
CRÍTICA TEATRAL
57 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES
GRUPO: MALICHO VASCA- CHILE
OBRA: REMINISCENCIA
“Que significa dejar un mensaje en un lugar que no fue destinado para ser mensajero”.
Este es un tipo de representación no convencional en el sentido del desarrollo dramático del teatro. De pronto llega un hombre vestido de blanco y se sienta frente al computador y con una voz muy suave empieza a proyectar su rostro en la pantalla y a referir experiencias de la Pandemia, además inicia su relato poniendo a cantar al público una canción de los Panchos: Sin ti. El inicio es muy frio y deslucido, pues cuando estamos esperando “la magia de la escena”, aparece una especie de conferencista apoyado en “Google Maps” y en una georreferenciación que parecía estar fuera de lugar. Primero hace un recorrido por Santiago de Chile y se detiene en lugares específicos: el hospital donde nació, la casa en que vive, el barrio y otros detalles geográficos y arquitectónicos.
El monólogo va tomando interés en la medida en que avanza y se va estructurando como un ensayo documental que fusiona la autobiografía con la historia reciente de Santiago, con herramientas digitales. Y realmente van empezando a aparecer elementos muy fuertes en la narración como los abuelos, la calle de los vecinos, inscripciones poéticas en placas callejeras, las revueltas, el estallido social; todo se compone en una dramaturgia con mucho sentido, tiernamente contada, donde una abuela pierde la memoria y un abuelo la recupera a través de la música. Ellos cantan y en un momento de la grabación ella dice: ¿Será que hay otros que se amen como tú y yo?
No es teatro convencional, pero hay un ambiente discusivo que atrapa al espectador y poco a poco lo envuelve en una melosería que termina acariciando los recuerdos de todos. Hay mucha ternura en la participación de los abuelos y las comitivas barriales, las celebraciones comunales. Luego aparece el propio Malicho en sus fotos de niño y de juventud, elemento con mucha fuerza, pues es protagonista de la historia que cuenta. Santiago se recorre de punta a punta con las herramientas tecnológicas, se reconocen las huellas hídricas del pasado en las avenidas, la transformación de la ciudad y el olvido que pregunta por una memoria que no se sabe dónde va. La voz suave deambula por la ciudad y se asombra con el afecto por todo lo que estuvo y ya no está.
La pregunta por si es teatro o no, desaparece por la fuerza de la narración, por la manera como se van encadenando las historias y su carácter inmersivo. Hay un capítulo importante dedicado al “estallido social” y a las luchas por reivindicaciones sociales, se relacionan las diferentes formas de resistir de los jóvenes, la relevancia de luchar por una educación gratuita y de calidad, de las cuales el oferente no fue ajeno. Incluso en uno de los videos aparece Boric, el presidente de Chile y el Malicho no oculta su aprecio por él y su referencia en el discurso a las causas sociales que representa.
Finalmente podríamos pensar que esto que inicio como una conferencia, obligada en épocas de pandemia, termina siendo una excelente experiencia de teatro íntimo, con muchos recursos contemporáneos, fuertemente asido en la memoria y la necesidad de resistirse al olvido.
De nuevo la compañera de butaca al final de la obra se pregunta: ¿Por qué será que me gusta tanto esto si no hay teatro?
* Crítico teatral