Por: Rubén Darío Zuluaga G. *
Fecha de publicación: 04/10/2025
CRÍTICA TEATRAL
57 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES
GRUPOS: ANDRÓMEDA 3.0, TEATRO INVERSO, HURÓN TEATRO, TEATRO ESTRIDENTE. UNIVERSIDAD DE CALDAS
OBRA: LA CASA ENSOÑADA
Corresponde al proyecto de investigación creación “Memoria Expandida 2.0. Montaje digital de productos de Investigación Creación del grupo de investigación Teatro, Cultura y Sociedad” de la Universidad de Caldas.
“La Casa Ensoñada” se constituye en una deriva más de lo que hemos considerado como memoria expandida. La obra está configurada a partir de la idea de hibridez que se dispuso en un dispositivo contenedor de imágenes fijas, móviles y performáticas que los participantes podían ver y con las que, en algunos casos, pudieron interactuar”.
Realmente la obra es una instalación performática, no es teatro convencional y nace a partir de un ensamblaje de productos estéticos que fueron representados con antelación y de los que quedaba la nostalgia de su efervescencia. Son retazos de obras que están en la memoria y se arma un collage maravilloso, que da origen a otra obra con vida propia: imágenes, acciones y personaje, escenografías, elementos, proyecciones, que derivan en una experiencia estética expandida y resultan ser una excepcional vivencia, experiencia para los espectadores.
Es la única propuesta de este tipo en el Festival/25, donde no pululan las nuevas tecnologías y el teatro parece retornar al desarrollo dramático convencional; en el arte también hay modas, permanecer es el secreto de los artistas y las obras. Daniel Ariza, es un ejemplo de constancia y de investigación en el camino del arte y las tecnologías. Cada año nos sorprende gratamente con sus interesantes experimentos, para los que encuentra coequiperos en todo el mundo.
Esta propuesta en particular es rara, extraña, los monólogos y diálogos son de un profundo simbolismo, así como todos los recursos utilizados, la atmósfera creada a partir del trabajo arqueológico, cruza experiencias estéticas diversas, de tiempos distintos: excavando en la memoria para encontrar los restos, huellas del pasado, para fundirlas y tamizarlas con sentidos inéditos, encontrar en su fondo sedimentaciones del alma. Hay un nivel de experimentación, extendido en el tiempo, escaso en el arte contemporáneo; la posmodernidad es rápida, fluida y de poco peso, el algoritmo flota peligrosamente.
Estamos en la Casa Ensoñada, aquí los lenguajes parecen lanzar sus primeros acordes, hay breves apariciones, fantasmas, niñas núbiles, enfermeras, viejos de facciones fijas, personajes eternos; tal vez Dionisio nos visita con su estridencia esencial, el delirio necesario en épocas de exceso de realismo, que nos mata dos veces. (Los Dioses nos dan la locura y la capacidad profética, el loco termina en el fondo del río, el profeta en la plaza pública hablando en nombre de las estrellas).
En la casa hablan todos los elementos, todos deambulamos por ella con la extraña sensación de estar acariciados por alguna magia liberadora, algo allí se comunica desde lo más profundo. Entra uno y sale otro, quién sale, quién entra… buena pregunta.
Esta es la performance de la memoria, donde se articulan trozos de recuerdos, como un cementerio embellecido de productos estéticos que permanecen en alguna parte, invisible, y que solo el genio del artista puede darle forma y expresión a su fenomenología.
Mi compañera de butaca, perdón, de recorrido, enunció exaltada: “… el milagro del teatro existe, he visto a Dios”… se volvió humo…
* Crítico teatral.