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Gustavo Adolfo Garcés entre uno y otro silencio

Por: Juan Carlos Acevedo *

Fecha de publicación: 24/07/2026

El pasado 11 de julio murió el poeta colombiano Gustavo Adolfo Garcés. Vivió en Manizales durante la primera década de este siglo. Trabajaba para La Procuraduría General de la Nación como asesor de la Procuraduría Delegada para la prevención en materia de derechos humanos y asuntos étnicos.

Lo conocimos todos los poetas en esos años, trabó amistad especial con el poeta Flóbert Zapata Arias, juntos y en compañía de los también poetas colombianos Jorge Cadavid, Alberto Vélez, Antonio Céspedes, Patricia Valenzuela y bajo la coordinación editorial de Rubén Darío Galeano, financiado por ellos, publicaron un plegable que llegó a más de 36 números bajo el nombre de Musa Levis. Allí, nombres de jóvenes escritores y de escritores consagrados aparecían cada mes. Era el 2 de septiembre del 2004.

La primera vez que lo leí fue en el libro BREVES DÍAS, el mismo que le valió el Premio Nacional de Poesía de Colcultura en 1992, cuyos libros llegaban a las bibliotecas públicas del país y a instituciones y organizaciones culturales.

Este concurso tuvo unos jurados de lujo: el gran José Manuel Arango, la inolvidable María Mercedes Carranza y el reconocido poeta mexicano Tomás Segovia. Garcés se dio a conocer en 1987 con el LIBRO DE POEMAS, e inicia así un sólido camino en la literatura nacional.

Traslada, en los años 80, su residencia a Bogotá, traba amistad con los directores de la Revista Ulrika, órgano de difusión y consolidación del Festival de Poesía de Bogotá. Nombres como Rafael del Castillo Matamoros, Jorge Mario Echeverry, los hermanos Guillermo y Fernando Linero, le fueron cercanos.

Tuvo un emotivo homenaje por su labor literaria en la edición número 31 del Festival Internacional de Poesía de Bogotá, así como en la FILBo (Feria Internacional del Libro de Bogotá) en el año 2023. Con este motivo la revista Ulrika y el Instituto Caro y Cuervo publicaron INTENTO UN VERSO DE ESPÍRITU LEVE, una antología que recoge parte de su valiosa obra.

Publicó más de quince libros de poemas. Como todos lo sabemos, su poesía se destacó por su brevedad, casi epigramática. Todos los temas le fueron cercanos, desde la guerra y lo social, las poéticas y la naturaleza, la celebración de otros autores, hasta la infancia y el amor. El silencio en el poema fue muy cuidado por Gustavo Adolfo Garcés, más que nombrar, sugirió todo el tiempo en sus versos y tal vez, desde las poéticas de su amigo José Manuel Arango, supo que el silencio en el silencio habla, como dice el poeta argentino Hugo Mujica.

El poeta español Francisco José Cruz en el prólogo a su libro UNA PALABRA CADA DÍA, publicado el 2 de enero de 2015 en la colección de Poesía a Letra a Letra, al cuidado de Luz Eugenia Sierra, nos dice sobre sus poemas “Una palabra cada día mantiene en todos los aspectos creativos la  despejada y sutil atmósfera de sus libros anteriores, acordes con las fijaciones sensibles y emotivas de un poeta auténtico que sabe que las experiencias diarias,  por mucho que se repitan –o precisamente por ello– nunca se agotan”.

Ahora desde estas páginas lo recordamos a través de algunos de sus poemas como un tributo póstumo al poeta colombiano Gustavo Adolfo Garcés.

Infancia

La infancia

regresa en silencio

siento que me aprietan

las manos de mi padre

 

Abuelo

En las noches

por el ruido

de tu respiración

te sabíamos

presa de fantasmas

pero los mediodías

te llegaban

con un calor dulce

y dormías como un ángel

con quién sueñas

Francisco

ahora que llevas

tantos días de siesta

 

Mis amigos

Tuve un insomnio feliz

pasé la noche en vela

pensando en mis amigos

increíble tanta risa

en la memoria

 

Dificultades de la poesía

La idea era

beber un poco

ponernos alegres

pero nos emborrachamos

en exceso

y lo que hicimos

fue tener una opinión

demasiado buena

de nosotros mismos

 

Li Po

 Ebrio

caminé por el bosque

hasta llegar al riachuelo

llené el cuenco de agua

se salieron todas las estrellas

 

936

Palabras

que llegan

después

de un día

oscuro

 

el poema

 

La oración de Noé

Dios mío

permite

que las lenguas

de mis hijos

encuentren

las palabras

del amor

nunca quise

alcanzar otro cielo

 

Las voces del agua

La última invención

fue la lluvia

esa noticia hermosa

del cielo

entonces la nostalgia

cambió de bien perdido

y las voces del agua

cantaron la oración

 

El mar

Rezo

agradezco

el alba

oigo

el aliento

de Dios

* Escritor. Bibliotecario. Gestor Cultural.