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Iluminación y Epifanía en la Creación

Por: Javier Humberto Arias Ospina*

Fecha de publicación: 20/01/2025

El concepto de “Creación”, tiene su origen en la expresión griega “Poiesis”.

Consecuentemente, es costumbre utilizar el término Poiesis a todo proceso creativo o también a una forma de juego y conocimiento. Por su parte, el filósofo Aristóteles (Grecia 384-322 a.C), se refiere en su obra La Poética, a la “Poiesis” como el equivalente de la Poesía y la literatura.

Establecido conceptualmente el uso del vocablo Poiesis, me permito plantear dos proposiciones clásicas: El Poeta tiene momentos de iluminación y Epifanía.

Hay quien hace poesía y hay poetas.

Desde luego, queda para cada lector el asumir con responsabilidad asignarles su juicio de valor.

Para comenzar, la Poesía, como proceso creativo, necesariamente requiere estados de iluminación, palabra que es sinónimo de Inspiración. Desde el punto de vista de la condición humana, la Inspiración es entendida como aquel momento desencadenante de un impulso interior o como aquel soplo de aliento dado por una entidad sobrenatural o la influencia de una entidad divina sobre una persona. Pero en este caso, se entiende como esa especie de arrobamiento que permite ver luz o “Lumen” que estimula e influencia niveles de actividad. Y aquí encontramos la conexión entre inspiración e iluminación. Pero también, la iluminación es un momento al que se llega por un largo camino.

Digamos que el trayecto tiene la posibilidad de asumir tramos en los que todo se puede transformar, especie de estado de conturbación del caminante que se ha preparado para observar, para experimentar, para leer y vivir el mundo circundante. Y es ahí en ese instante que se puede revelar el momento de una comprensión profunda a través de una energía que fluye y que no se puede dejar escapar. Dicho de otra forma, la Inspiración o Iluminación pasa desapercibida por quien no se ha preparado arduamente para trasegar un largo camino. Aquí la sistematización académica puede hacerse necesaria muchas veces, pero no es suficiente. En este caso, casi siempre en las Academias se enseña a esperar la lectura y muy pocas veces da la oportunidad de descubrirla. Pero, la inspiración o iluminación del Poeta, no de quien hace poesía, es una especie de flecha ya tendida que debe salir del arco de emocionalidad superficial hasta anidar en el profundo y convulsionado mundo de sentimientos o reino de las alegorías y metáforas. Al respecto, el filósofo coreano B. Chul Han, señala que *“La tarea del escritor es metaforizar el mundo, poetizarlo. Su mirada poética descubre las ocultas relaciones amorosas entre las cosas” y luego resalta la expresión filosófica de Nietzsche “La lenta flecha de la belleza”, la que se insinúa lentamente, se apodera de nosotros casi sin que nos demos cuenta.

En el instante de la inspiración, el poeta no reflexiona, pues la razón puede enfriar el instante de la palabra.

Ahora abordemos el llamado instante de Epifanía, el cual se toma como sinónimo del instante de iluminación o inspiración. Pero realmente la Epifanía (fiesta de reyes), proviene de un estado más místico con la divinidad. Semánticamente, en la tradición religiosa católica, es una manifestación, aparición o revelación. Constituye un auténtico acto de fe religiosa. Específicamente en el mundo cristiano es el instante en que Dios ha enviado su espíritu para ayudar a los lectores de las sagradas escrituras bíblicas, entender a Él como divinidad suprema, sus promesas y provisiones. Por esto siempre se termina con la expresión: “como lo dijo Él”. Enfatiza en el imperativo que antepone el acto incontrovertible, el valor de verdad de la revelación como acto creador, como experiencia mística.

De esta manera, puede columbrarse esa semejanza y diferencia a la vez entre inspiración y epifanía, o momento de complejidad paradojal filosófica.

Desde el punto de vista del razonamiento lógico por ejemplo que dan las matemáticas, no es otra cosa que la consabida paradoja entre la Teoría y la Práctica. En este sentido, la modelación consiste en el límite cuando la diferencia entre la teoría y la práctica tiende o se acerca al grado cero. En el típico Acto Creativo, se entiende desde la misma complejidad, pero cuando la inspiración o iluminación tiende o se acerca al infinito, es un sentir interminable en una brevedad, momento de plenitud estética o como se expresó anteriormente “la lentitud de la flecha de la belleza o mundo del erotismo del acto poético, lo que precisamente se opone a la queja actual de “la rapidez de la emocionalidad de un mundo pornográfico”.

Entonces, y es válido para todo tipo de arte, el asumir que en La Creación Poética hay un límite entre la Inspiración y la Expresión, ese límite se llama Creatividad e Imaginación. El resultado es la forma que deviene en la estructura de la obra artística. En el caso particular del poeta, en el poema.

El límite, puede ser visto como el punto en el cual el Poeta logra encontrar un equilibrio entre la Inspiración y la forma; entre la Creatividad y la Estructura. Este equilibrio es por esencia la profundidad, la trascendencia y significación de la creación poética.

Así, entonces, cuanto más tienda al infinito la Inspiración, el Poeta tiene el gran desafío de hacer trasegar esa inspiración en formas coherentes y significativas que viajan en la lentitud de la belleza.

Lo demás es emocionalidad de un mundo hecho a la medida del consumo de quienes “hacen poesía” y cada vez más viajan en la rapidez de la pornografía delirante. En este viaje civilizatorio parece extraviarse cada vez más la esencia de la condición humana amorosa y edificante que plasman los Poetas: El Erotismo.

*Byung-Chul Han, La Salvación de lo bello, Herder Editorial, SL., 5 impresión, 2018, Barcelona, pág.103.

*Dramaturgo, actor.

Ilustración tomada de Internet.