Por: Germán Sarasty Moncada*
Fecha de publicación: 06/10/2025
Para ambientar la presentación inicialmente se escuchan los boleros Quizás, quizás, quizás y Sabor a mí, luego entenderemos el porqué. Será Malicho Vaca Valenzuela quien con una pantalla gigante, un computador y su destreza informática combinada con su ansia de crear, nos presentará su obra, por medio de teatro documental con elementos biográficos, políticos y socioeconómicos. Su idea se concretó durante la pandemia y por medio de la autoficción y recursos tecnológicos logró impactarnos.
Dirigida por Malicho Vaca Valenzuela, ‘Reminiscencia’ es una obra chilena que ha recorrido más de 40 festivales en América y Europa. Desde una mirada de la existencia y el legado, narra una historia llena de reflexiones personales con las que el público en general logra identificarse.
Comienza mostrándonos a Santiago de Chile, por medio de fotografías, videos y medios de georeferenciacion, ampliándolos hasta el extremo, haciendo acercamientos y alejamientos convenientemente ajustados a lo que pretende presentar. La creación, presentada durante el Festival Internacional de Teatro de Manizales, de grandes estructuras como hospitales, su evolución, sus lugares icónicos y luego su desaparición por el progreso o por la obsolescencia, vaya a saberse, comienza a interpelarnos.
Durante la presentación y a causa de los cambios en los lugares, a través del tiempo, le surgen al expositor preguntas tan profundas como:
¿Qué va a pasar con nuestras huellas cuando ya no estemos aquí? ¿Quedarán nuestras voces en las calles en la carpeta de una memoria externa? ¿Qué relato de nosotros contará Google cuando ya no estemos acá? ¿Podremos volver a encontrarnos, a tocarnos, a evocar juntos la realidad que queremos?
No solo para rescatar la historia, sino para mostrarnos las posibilidades de registro y su uso, presenta los hechos recientes de Chile en 2019, cuando el país por falta de acceso a educación gratuita y de calidad, el alza en el costo de la vida y el incremento del transporte público, produjeron un estallido social en el cual millones se volcaron a las calles con pancartas para protestar ante el gobierno quien no quería escuchar. Se dejaban mensajes en las paredes y por todos lados. Él se pregunta: “¿Qué significa dejar un mensaje en un lugar que no fue destinado para ser mensajero? Y así desarrolla toda una explicación filosófica muy interesante.
De esa misma manera y recorriendo la ciudad encontró varias placas metálicas en el piso con bellos poemas escritos en ellas, se pregunta su origen e intención, igual que pretende explicarse lo que sucede con corredores en algún edificio al los que falta algún tramo, quizá por el uso o el paso del tiempo, son cicatrices, al igual que los mensajes dejados en sitios no aptos para ello.
Su inquietud surge sobre la forma de recordar, cómo lo hacemos y de qué manera queremos que nos recuerden y se pregunta si ¿quedará algo de cartografía de nosotros en un recuerdo? Para ello comienza de lo más general, va descendiendo y detallando y finalmente llega a lo intimo de su familia y así nos va revelando metodología, recursos y verdades a veces felices, otras no tanto. Aparecen aspectos políticos, marchas multitudinarias, fiestas pequeñas y grandes eventos, en los cuales él participó.
Luego se adentra en la historia de sus abuelos y lo hace con un amor que se siente así su admiración por ellos quienes vivían cerca a su casa.
“Mi abuelo siempre se encargaba de la música en reuniones”, dice ‘Malicho’ y lo ilustra con un corto video en donde se observa la pareja cantando y bailando un bolero, luego aparecen una serie de fotografías y otros cortos en una incesante serie como si se quisiera que ese recuerdo permaneciera. Las letras de los boleros nos hacen rememorar aquellos momentos inolvidables de nuestras vidas y de esa manera surge de inmediato una clara identificación, con esa bella inspiración de esa linda pareja y ese verdadero amor, como lo dice el bolero.
Sin ti / Es inútil vivir / Como inútil será / El quererte olvidar”, de la célebre canción “Sin ti” del trío latinoamericano Los Panchos, quienes lograron marcar varias generaciones con sus poderosos boleros.
Con el paso del tiempo, la abuela empezó a sufrir de alzheimer y el único vehículo que encontró el abuelo para mantenerla en el presente fueron los boleros. “Comenzó a olvidarnos a todos”, dice mientras observábamos unas imágenes de ella en cama cantando. Su increíble memoria resaltaba de manera irónica, pues si bien en algunos tramos le costaba atinarle a palabras precisas, en la mayoría de los casos los hacía muy bien. Su memoria ya no estaba ligada al presente, era la música la encargada de reactivar su memoria involuntaria y revivir a partir de experiencias y recuerdos.
Esta pieza biográfica de teatro documental ha sido uno de los éxitos de público y crítica el país austral y es la tercera obra chilena invitada en la historia del prestigioso Festival de Avignon. El montaje trasciende el ámbito familiar del artista para convertirse en un manifiesto de los sueños y las búsquedas de justicia social de todos los latinoamericanos. Bello homenaje a los ancestros y la herencia por medio de la ternura.
Todo este despliegue de tecnología e investigación histórica, cartográfica, socioeconómica y otra cantidad de parámetros ha sido solo un marco para resaltar no solo el amor del autor hacia sus abuelos, sino el amor entre ellos que debió haber sido una conquista del abuelo con los boleros dedicados a su pareja y luego que le fuera arrebatada por el cruel alzhéimer lograr recuperarla a través de ellos nuevamente. Precioso y sentido homenaje.
Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.