Por: Quehacer Cultural
Fecha de publicación: 03/09/2024
Carlos Augusto Jaramillo Parra en estos momentos de su vida combina dos de sus pasiones: la edición de libros y la gastronomía. ¿Dónde se juntan?, le preguntamos: “Como en el arte de construir, la comida, la gastronomía, es juntar ingredientes para crear algo nuevo y hacer libros es un poco como eso, es juntar un autor, un ilustrador, un diseñador y crear algo nuevo que le apetezca al ojo, me parece que ahí se junta esa pasión mía por los libros hermosos, por el color, por los platos, por los sabores”.
En el mundo del libro Carlos Augusto ha ocupado los roles de librero, bibliotecario, editor, autor. En sus tres matrimonios, siempre ha sido el que cocina en la casa, ha tenidos un restaurante, dos cafés, incluso negocios callejeros. “Me he movido en esos dos mundos hasta de una manera paralela”.
También es escritor “lento y muy autocrítico, me cuesta mucho publicar”. Sin embargo, ya tiene 5 libros circulando: Adriana y otros po, “pecados de poesía de mi juventud”; Una mujer, en cuatro golpes y otros relatos, ganador de un concurso de cuento del departamento de Caldas; El hacedor de imposibles, un libro de crónica sobre Gustavo Robledo Isaza; La ruta del cóndor, una crónica sobre un viaje por el Parque Natural de los Nevados; y el más reciente, Mi pez se ha ido al mar, un libro para niños.
Además, Carlos Augusto ha ejercido el oficio de Periodista. Empezó en La Patria a los 18 años de edad como editor de Papel Salmón, durante 15 años trabajó en diferentes medios de comunicación.
La labor de la edición la ha ejercido así mismo en la Universidad de Caldas y en Matiz Taller Editorial y ahora cuando acaba de crear su propia empresa editorial: Jaravela Editores.
Al preguntarle si no es este un gran riesgo en una ciudad que no tiene política pública del libro responde: “Hay que crear espacios para que eso ocurra. Un día me levanté y dije, lo mío es hacer libros y me embarqué en esto con un par de socios que creyeron en mí. Hacer libros es muy difícil, uno imprime 1.000 libros, espera venderlos en un año y la plata no se ve. Quiero tratar de que se vea porque la idea es editar libros muy bonitos, queremos promover escritores jóvenes, escritores no tan jóvenes pero que sean nuevos con propuestas novedosas”.
Él y sus coequiperos se sueñan una editorial en la que el libro sea un objeto tan importante como el mismo texto. “Un papel bonito, un buen diseño, que dé gusto cogerlo, leerlo, me imagino una editorial que en un mundo lleno de cosas políticamente correctas sea más irreverente, publiquemos autores que estén dispuestos a contar y a decir cosas nuevas”.
Jaravela Editores comprende dos géneros específicos: uno de naturaleza y otro de literatura, el propósito es sea una editorial acorde con un mundo amable con el medio ambiente.
En cuanto a la posición en el mercado de las editoriales independientes frente a las grandes editoriales, Carlos Augusto explica por qué nunca podrán competir. “Hay un público muy específico para las editoriales independientes, y es precisamente el de los lectores a quienes les gustan los libros bonitos, bien hechos. Eso no pasa en general con las grandes editoriales que publican lo que uno llama libros de bolsillo, en papel parecido al periódico que después de un año se pone amarilloso, son libros de combate con tirajes grandísimos, muy importantes para animar a la lectura a los jóvenes, como sucedió con el libro de Harry Potter, por ejemplo. Las editoriales pequeñas hacemos libros que uno quiere coleccionar, que uno sabe que salieron 500 y tal vez nunca vuelvan a salir. Creo que tenemos nichos diferentes y podemos coexistir con vínculos que hacen que nos necesitemos las unas a las otras”.

Jaravela Editores estará en unas 55 librerías del país, número correspondiente al 10% de las librerías de Colombia, con su primer libro: Bestiario de la Vorágine, presentado en la reciente Feria del Libro de Manizales. Escrito por Gloria Beatriz Salazar de la Cuesta e ilustrado por Lina Pérez, experta en naturaleza. “Lo que hicimos fue leer La Vorágine de nuevo, aprovechando la celebración de sus 100 años, señalar los animales que se mencionan, ilustrarlos y contarle a la gente qué ha pasado con ellos, si están en peligro de extinción, cuáles son sus características. Que quien esté leyendo La Vorágine, coja nuestro libro y vea el personaje al mismo tiempo, esa sería la mayor satisfacción para mí. Sin embargo, sin leer La Vorágine se puede disfrutar el libro porque son animales de la Amazonía y la Orinoquía colombiana y vale la pena conocerlos”.
Se trata de una edición preciosa, obra de Gloria Beatriz y Carlos Augusto, hecha en papel ecológico, cocido a mano, tiene todo el proceso artesanal que la hace valiosa como objeto y valiosa por su contenido, producida en Matiz Taller Editorial. “Este libro es producto local, lo que corrobora que en Manizales se pueden hacer cosas tan maravillosas como en cualquier parte del país”.
Jaravela Editores producirá este año tres libros más, según anuncia Carlos Augusto: “Uno sobre orquídeas miméticas, aquellas que quieren parecerse a animales u otras plantas para que las polinicen, de Eliana García, bióloga de la Universidad de Caldas, ilustrado por Sebastián López. Un libro de relatos amazónicos del escritor y antropólogo de Chinchiná, Marco Tobón, quien vive hace 15 años en la frontera entre Colombia, Brasil, Perú, unos cuentos sobre la hibridación entre lo indígena, lo urbano, lo rural, lo selvático. Y finalmente una novela del escritor de Manizales, Julián Bernal.