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La aceptación del autismo abre un mundo de múltiples posibilidades

Por: Quehacer Cultural

Fecha de publicación: 31/03/2025

Piedad Botero, reconocida chelista formada en Batuta Caldas y egresada del programa de Música de la Universidad de Caldas, ha dedicado más de dos décadas a la Orquesta Sinfónica de Caldas, a la que ingresó a los 12 años. Aunque interrumpió su participación para perfeccionar sus estudios en Venezuela, hoy no solo forma parte de esta orquesta, sino que también enseña su instrumento en los programas de maestría y licenciatura de su alma mater.

En paralelo con su carrera como músico y docente, Piedad vive otra faceta profundamente significativa: es madre de un niño autista. Esta experiencia personal la ha llevado durante los últimos cinco años a organizar, cada octubre, actividades para conmemorar el Día Mundial de la Conciencia del Autismo. Según Piedad, el enfoque ya no debe limitarse a la “conciencia autista”, sino que debe evolucionar hacia la aceptación. “Se trata de enseñar a la sociedad a ver el autismo desde las potencialidades, no desde las limitaciones”, afirma.

Una de las actividades centrales es un concierto inclusivo dirigido especialmente a la comunidad autista que reúne a la Orquesta Sinfónica de Caldas, estudiantes del programa de Artes Escénicas de la Universidad de Caldas y apoyo de narradores, terapeutas y elementos visuales el cual tendrá lugar el 23 de octubre.

Sin embargo, este año, el 3 de abril a las 7:00 p.m. en el Teatro Los Fundadores de Manizales, la conmemoración tendrá un componente extraordinario: el estreno en Colombia de la sinfonía “Un amanecer inolvidable”, compuesta por Jacob Rock, un joven estadounidense con autismo no verbal.

La historia de Jacob es profundamente conmovedora. A los 3 años fue diagnosticado con autismo severo, una condición que le dificultaba comunicarse y lo hacía propenso a crisis autolesivas. En 2020, con 16 años, descubrió una aplicación para iPad que le permitió por primera vez conectarse con su familia y expresar su mundo interior.

Una de sus primeras revelaciones fue que llevaba en su mente una sinfonía completa que deseaba plasmar en papel. Con la ayuda de su padre Paul Rock y del productor musical Rob Laufer, quien trabajó pacientemente al piano para transcribir lo que Jacob tenía en su cabeza, la sinfonía se hizo realidad con 6 movimientos y 70 minutos de duración tras dos años de colaboración intensiva. Durante este proceso, Jacob era meticuloso: corregía y reajustaba cada detalle hasta alcanzar el resultado que imaginaba. Jacob describe su sinfonía como un reflejo emocional de su vida. “Quiero que la gente sienta mi dolor y mis malos momentos, pero también que vea la esperanza. Esta sinfonía es mi historia; estarás en mi cabeza durante 70 minutos”, comenta. Aunque no podrá asistir al estreno en Manizales, seguirá el evento de manera virtual.

Piedad Botero destaca la riqueza musical y emotiva de la obra. “Es una composición profundamente rítmica con influencias del jazz y la música norteamericana, enriquecida por la presencia del piano, el arpa y una percusión prominente”. Según ella, más allá de la música misma, esta sinfonía transmite con claridad lo que Jacob ha sentido durante tantos años sin poder expresarse verbalmente: el anhelo de comunicación en un mundo que avanza vertiginosamente.

Piedad conoció la historia de Jacob el año pasado y contactó a su padre para traer esta obra única a Colombia. Hasta la fecha solo existe una grabación de la sinfonía interpretada por la orquesta de estudiantes de Thorthon School of Music. Una solicitud especial de Jacob fue realizar una segunda grabación profesional durante este estreno en Manizales.

El día del concierto también se contará con una feria en el hall del teatro entre las 6 y las 7 de la noche, donde personas autistas y sus familias presentarán sus emprendimientos. Para Piedad, esto refuerza el mensaje principal del evento: valorar las habilidades por encima del diagnóstico. “Queremos mostrar que el autismo es una condición que ofrece oportunidades”.

Como madre de un niño autista, Botero comprende el miedo y los prejuicios que enfrentan muchas familias al recibir este diagnóstico. No obstante, su visión esperanzadora busca inspirar un cambio cultural hacia la aceptación real y significativa del autismo como parte integral de nuestra sociedad. “Esta sinfonía y esta historia de Jacob son una prueba perfecta de que lo que necesita un niño con el diagnóstico de autismo es todo el apoyo de su familia y todo el apoyo terapéutico para poder llegar a ser lo que ellos realmente quieren ser”.

Jacob nunca tuvo formación musical, pero eso no fue un impedimento para que todos creyeran en lo que él realmente decía y en lo que tenía en mente: una obra maravillosa que Manizales tendrá la oportunidad de disfrutar en toda su plenitud.

En la foto Jacob Rock con su padre Paul Rock.