Por: Germán Sarasty Moncada*
Fecha de publicación: 01/10/2026
En un ambiente pletórico de alegría contagiosa, luces y música, nos recibe Alirio Alicante para contarnos sus aventuras, desventuras, logros y frustraciones. Se trata de un luchador incansable, una persona que no se le quita a nada y que sabe afrontar las adversidades de una manera que no lo arrastren al desespero. Pero es que ahora a la hora de hacer el balance se da cuenta que su gran proyecto como músico exitoso que fue, se está yendo al traste y eso sí lo desmoraliza, pues aunque diga que es un plan a largo plazo, ya ha transcurrido tanto para su concreción que parece lejana como lo es cuando lo presentó a la disquera que no le ha podido definir sus derechos. La nostalgia siempre aflora y como él dice:
Debería decirle que nuestra música fue una revolución juvenil, pero hoy es apenas la añoranza de unos viejos que ya no sabemos si estamos vivos o muertos, pero que en diciembre todos nos convocan; un viejo llamado “Chuco chuco” agoniza y no de tristeza. Debería decirle que sí, que esa es la verdad, que ya estamos muertos y no tenemos epitafio…
Es tal su capacidad de adaptación que hoy posa de agente funerario administrando el negocio de un amigo que le dio el chance de ganarse la vida de una manera no tan alegre como la que solía con su grupo musical Los Boys Ritmo Gold, pero al menos le garantiza la subsistencia mientras le definen en la disquera. Aquellos bellos y exitosos tiempos sabe no volverán, pero se prepara para disfrutar ¡todo lo que le permitió cosechar esa racha de éxito! eso dice. Seguir soñando no cuesta nada.
Esa alegría que desborda con su dejo de melancolía, pero que nos permite identificar esa época pletórica que nos retrotrae, nos conmueve y nos hace valorar el haberla disfrutado, pero también el haber encontrado nuestro propio ritmo y rumbo, por lo cual podemos seguir disfrutando aquello. Esa capacidad narrativa la explicita su director César Castaño:
En teatro, el monologo ha llegado a ser la prueba máxima de interpretación para un actor, el turno para tomarse el tablado por cuenta propia. Es equiparable al momento en que el violinista se levanta de su silla para apartarse de la orquesta y ejecutar un solo que recibirá el reconocimiento especifico del público. Es la combinación exacta entre la elaboración por notas sobre el pentagrama y la virtud en la ejecución del instrumento. Para el monólogo, lo mismo: no habrá buena interpretación actoral si no hay una buena escritura. Dicho de otro modo: el actor volará sobre la tarima únicamente si el escritor voló sobre el teclado.
La Compañía Teatro El Paso, de Pereira y su Director General César Castaño, Magister en Estética y Creación, de la Universidad Tecnológica de Pereira, nos trajeron al Festival Internacional de Teatro de Manizales su obra Los tumbaos, la cual fue magníficamente interpretada por el actor y director del grupo de teatro Actores en Escena, Leonardo Arias. María Camila Sanz Ceballos fue la productora, con la Dirección Musical y composición sonora de William Fernando Ortiz, diseño de vestuario a cargo de Marcela Martínez y Edición Sonora de Daniel Herrera.
* Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.
Foto Festival Internacional de Teatro de Manizales.