Por: Quehacer Cultural
Fecha de publicación: 27/09/2024
Por diversión pero también por curiosidad la artista Natalia Castañeda Arbeláez visita desde hace 20 años consuetudinariamente el Parque Nacional Natural de los Nevados, experiencia que además ha derivado en la realización de su trabajo de grado del doctorado en artes, Cuerpos glaciares, ancestros hídricos de una extinción futura. Se trata de hacer divulgación científica desde el arte mediante un trabajo interdisciplinario a partir de diversas áreas “y la dicha de un espacio reflexivo para hablar con la montaña tratando de descifrar las intimidades que la arrastran a una sistemática transformación con el paso del tiempo”.
Natalia Castañeda, una de nuestras artistas de alcance nacional e internacional, nació en Manizales en 1982. Desde muy pequeña tomó cursos de extensión en Artes Plásticas en la escuela de Bellas Artes de Manizales. Luego viajó a Bogotá a estudiar artes en la Universidad de los Andes. Es artista visual e investigadora. Doctora en Artes (2022) de la Universitat de Barcelona, donde reside y también realizó el Master en Creación Artística Contemporánea y Especialización en Creación multimedia en École National Supérieur de Beaux-Arts en París.
Su trabajo artístico ha estado enfocado en dos temáticas: paisaje y pintura. De cómo se aborda la relación con el entorno, con lo que llamamos naturaleza que al final es lo que nos rodea como territorio. Una de sus obras hace parte de la exposición “Miradas”, en el Centro Cultural del Banco de la República de Manizales, selección de la Colección Permanente del Museo de Arte de Caldas.

“Soy de Manizales y aquí hay una particularidad con la topografía quebrada, con los nevados, con el Valle del Cauca, con las vistas y cuando te vas de aquí hay algo que te falta y aflora esa necesidad de narrar ese lugar. Cuando estaba viviendo en Bogotá, el lugar entre las dos ciudades me parecía importante. Cuando venía a visitar a mis padres comencé con la rutina de subir al nevado, porque me interesa el paisaje, porque me gusta la montaña, porque el volcán es impresionante, porque llegas a esa especie de desierto lunar y porque tocas la nieve, porque requiere un esfuerzo importante. Esa periodicidad me dio una perspectiva de que el paisaje de alguna manera estaba cambiando”

Natalia pinta los nevados desde hace 20 años. Para su doctorado le interesaba proponer un trabajo de investigación-creación y cómo desde el arte puede hacer una documentación pictórica, cartográfica y audiovisual de un territorio sensible al cambio como lo es el Parque Nacional Los Nevados, protegido hace casi 50 años, patrimonio ambiental hídrico de la nación, que aunque esté protegido, hay variables globales que hacen que se transforme. Todo lo que tiene vida está ligado a evoluciones muy rápidas, expresa Castañeda.
La artista ha realizado con Editorial Nómada de Medellín varios libros con visiones del mundo desde el arte. Con la cartografía en las manos, registró el costado oriental y occidental de la montaña, los 7 relictos que había en el 2020, residuos que quedan del glacial, documentó con la toponimia que le dio el glaciólogo, con la localización que para ella era importante para de una manera interpretativa poder acceder a este conocimiento y entender los cambios del páramo, el superpáramo a esto que llamamos aquí desierto lunar o glacial.
Hace poco tiempo subieron hasta el Nevado del Tolima, un volcán activo, estable, un casquete glacial que se ha reducido tanto que apenas desde el año pasado es visible el fondo del cráter, revela la artista.

Con el apoyo de glaciólogos, geólogos, cartógrafos, geógrafos, montañistas “hago la cartografía intentando narrarla desde la ciencia, pero también con la poética de contar los aspectos sensibles, paisajísticos de la montaña, pero entender también la complejidad estructural del volcán”.
¿Cómo se narra desde el punto de vista del arte esta investigación? El año pasado terminé una videoinstalación, un documento bastante personal de dos canales, una película experimental de 40 minutos en la cual hago un recorrido por toda la montaña de norte a sur pasando primero por el volcán, luego por la vertiente, luego por el desierto lunar, luego por los cuerpos de agua, luego por el Nevado del Tolima, por el relicto glacial y hasta el final de la cuenca. La película duré 7 años grabándola en conversaciones con glaciólogos y contiene dibujos, mapas y pinturas mías.
La montaña tiene sus complejidades y su ánimo y su pulso como volcanes también que son, fue como una película de largo aliento, dice Natalia. La presentó el año pasado en el Premio Luis Caballero y paralelo a esto hizo un pequeño documental experimental que expuso en la pasada Feria del Libro en Manizales, denominado Cuerpo Glacial. “Este mini documental me permitió abrir mi archivo, de como yo narraba y expandía los discursos científicos con los glaciólogos y extendía perspectivas, pero también con visiones de la literatura, de escritores que ya habían escrito sobre los nevados. En el documental aparecen algunas personas leyendo fragmentos como por ejemplo de Tomas Mann, Fernando González cuando atravesó a pie la montaña de Herveo y está mi voz en off que de alguna manera vuelve a preguntarse por estas aguas que siguen congeladas, pero siguen sus fluidos y siguiendo ese curso pensar que estamos bebiendo agua del glacial o del páramo lo que nos da una relación de más proyecciones en torno a nuestras conexiones con el territorio”.
