Por: Quehacer Cultural
Fecha de publicación: 27/05/2026
Artes para la Paz es una iniciativa impulsada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. A través del nodo gestionado por la Universidad de Caldas, el proyecto ha integrado a 923 artistas formadores en 560 instituciones educativas, abarcando más de 180 municipios ubicados en seis departamentos. En total, esta labor alcanza a 82,400 niños y niñas en el territorio.
El programa nació en el año 2023 bajo la dirección del viceministro Jorge Zorro, pianista y reconocido director de coros nacionales. En sus inicios, fue denominado Sonidos para la Construcción de Paz y estuvo enfocado exclusivamente en la música. Sin embargo, con la llegada de la ministra Yanai Kadamani, se amplió su alcance a otras disciplinas artísticas, transformándose en Artes para la Construcción de Paz. Hoy día incluye, además de música, expresiones como danza, teatro, escritura creativa y audiovisuales.
La Universidad de Caldas en su momento lideró exitosamente Sonidos para la Construcción de Paz, destacándose desde lo artístico hasta lo administrativo y financiero. Producto de esos resultados, en 2025 el Ministerio adjudicó a esta universidad el mayor de los seis proyectos que componen actualmente Artes para la Paz, iniciativa gestionada por seis universidades del país.

El convenio firmado con la Universidad de Caldas inició con un presupuesto de 21 mil millones de pesos para 2025.A estemontosesumaron10 mil millones más en el primer semestre de 2026,extendiéndose su vigencia hasta el 30 de junio. Bajo la dirección del flautista y docente Yovanny Betancur, el proyecto de este nodo se lleva adelante en los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca, Tolima y Cundinamarca, zonas densamente pobladas.
Más allá de los recursos económicos destinados, el objetivo central radica en ofrecer formación artística en cinco disciplinas a estudiantes de escuelas públicas en estos departamentos. Alcanza más de 180 municipios y 560 instituciones públicas, trabajando tanto en zonas urbanas como rurales, incluyendo comunidades indígenas, negras y territorios afectados por violencia. Según relata Betancur, esta labor enfrenta desafíos diarios relacionados con alertas de seguridad y orden público.
Otra de las fortalezas del proyecto, resalta Betancur, es la generación de empleo a artistas profesionales y sabedores locales con experiencia previa, lo que ha proporcionado una dinámica significativa al sector artístico, históricamente precarizado. “Ha permitido dignificar la vida laboral de muchos artistas, quienes incluso acceden por primera vez a servicios bancarios o regularizan su situación militar. El proceso ha evidenciado las difíciles condiciones en las que suelen vivir los artistas”.
La ejecución del proyecto opera a través de un equipo multidisciplinario compuesto por pedagogos, comunicadores, investigadores, juristas y personal administrativo, entre otros. En total, unas 42 personas conforman el núcleo central del equipo. Adicionalmente, los seis departamentos participantes están divididos en 33 nodos locales con estructura organizativa propia: cada nodo cuenta con un gestor territorial y equipos encargados de pedagogía, enfoques y soporte operativo. En total, 132 colaboradores lideran la coordinación territorial junto a los 923 artistas formadores que llegan directamente a las comunidades.
Durante el desarrollo del proyecto, se ha descubierto, además, un aspecto clave: el arte no necesariamente transforma por sí solo la realidad personal o social. Según explica el maestro, es indispensable un componente transversal relacionado con los enfoques psicosociales y humanos del programa. Este elemento busca fomentar herramientas sociales, espacios de diálogo y convivencia que promuevan relaciones más saludables entre las personas. El significado profundo del nombre Artes para la Paz radica en esta concepción integral: las disciplinas artísticas son el medio para fomentar una cultura de paz. “Mientras que las actividades artísticas impulsan el talento y la expresión creativa, el componente psicosocial trabaja como una base transformadora que conecta a niños, jóvenes y adultos en diversidad de contextos”.

El maestro Yovanny Betancur muestra algunas de las 80 mil cartas recibidas en el nodo de la Universidad de Caldas, redactadas por niños y jóvenes en las que expresan mensajes vinculados a la paz, el amor, la empatía y el compartir. Una prueba más del impacto humano que Artes para la Paz está dejando en todo el territorio.