Volver
Las soledades
Por: Germán Sarasty Moncada*
Fecha de publicación: 30/09/2025
Una obra de teatro debe recurrir a ficciones para poder hacer su realidad, pero en El lugar del otro, parece ser que la única ficción es la de haber sido recreada en el metro de Bogotá, el cual obviamente no existe, pero por lo demás las historias desarrolladas allí son y seguirán siendo posibles en un mundo tan deshumanizado, con tantas diferencias no solo sociales y económicas, sino de toda índole.
La historia muestra unos personajes solitarios, desarraigados y casi que sin futuro pues la vida los ha estigmatizado y discriminado de tal forma que, a pesar de la lucha diaria por sobrevivir, están en un punto tal de desahucio, que no les permite vislumbrar una decorosa salida. El encuentro después de diez años, del padre y del hijo abandonado por éste se inicia con una repulsión y un rechazo de parte del hijo por la ausencia tan necesaria en su crianza, de su progenitor, ahora además huérfano de madre.
El hijo trata de ganarse la vida con un espectáculo callejero de ventrílocuo acompañado de un muñeco que constituye su única compañía y su padre sigue siendo el albañil que conoció, engañó y abandonó a su mamá. En el primer encuentro cada uno se refiere a su trabajo como a su obra, el uno como artista de teatro y el otro como maestro de obra. Vana justificación pues ambos son seres abandonados el uno por su padre, el otro por la suerte. Los personajes adicionales son la encarnación de los fantasmas de la inseguridad, el terrorismo, la desigualdad y la intolerancia de la fuerza pública que no acepta el trabajo callejero, además de obstaculizarlo, lo persigue.
Las realidades son patéticas, las razones del uno y del otro deben ser consideradas para poder comprender a fondo el drama de cada uno y la soledad en la que se encuentran, sin mucho aliciente para continuar. Lo más querido para el muchacho es el osito con el que se crió y ahora su muñeco, compañero inseparable de luchas y frustraciones. El padre está muy enfermo y no quiere admitir, pues no tiene recursos que lo amparen.
Después del encuentro y la separación con los reclamos de parte y parte, surgen en cada uno sueños o mejor pesadillas sobre qué podría pasar en la ausencia del uno o del otro, en el fondo hay un amor y un respeto mutuo, difícil de aceptar. Solo colocándose en el lugar del otro llegarán a comprenderse.
La ternura que aflora del uno hacia el otro una vez se han comprendido, constituye en medio de tanta carencia y soledad un verdadero acicate para continuar en la lucha. La violencia y el terrorismo que siempre acechan así sean a veces imperceptibles, trastocarán todos los planes por estructurados que parezcan, la necesidad de supervivencia ante la posible indigencia, el exceso de la autoridad por conservar el espacio público, desencadenarán una tragedia de inconmensurables dimensiones.
Al padre solo le queda honrar el nombre de su hijo reencontrado y hacerse responsable aunque tardíamente de él y su memoria. La vida es muy cruel y a veces se ensaña sobre los más desvalidos. Tratar de comprender la tragedia de los demás nos llevara a la solidaridad tan necesaria siempre.
El lugar del otro es la obra que trajo al Festival Internacional de Teatro de Manizales, la compañía La Congregación Teatro, cuyo autor y director es Johan Velandia. La escenografía nuestra un vagón del metro de Bogotá en donde pasa la mayor parte de la historia y el resto se sucede en la calle como escenario del artista, además de las lúgubres habitaciones que son refugio de soledades del padre y del hijo.
La música, de Sui Generis, emblemática agrupación argentina de los años 70 integrada por Nito Mestre y Charly García, se convierte en la banda sonora de esta experiencia escénica. El montaje transporta al espectador a un universo que huele a calle, a memoria y a resistencia.
Este éxito de temporada en Bogotá ha logrado agotar localidades y ahora en Manizales. Sus intérpretes han recibido destacados reconocimientos en los Premios Bravo del Sindicato de Actores (ACA): Cristian Villamil (Mejor Protagonista), César Álvarez (Actor de Reparto) y Juan Villalobos (Revelación). Laura Ángel, además, fue nominada como Actriz de Reparto.
* Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.
Fotografía Festival Internacional de Teatro de Manizales.