Por: Rubén Darío Zuluaga G. *
Fecha de publicación: 06/05/2025
Crítica Teatral
Dramaturgia: Néstor Gustavo Díaz.
Dirección: Germán Camilo Díaz.
Coreografía: Diego Alejandro Henao.
“Bienvenidos al infierno”
Esta obra es la proyección de un trabajo académico de la Licenciatura en Artes Escénicas de la Universidad de Caldas. La dramaturgia es de un autor caldense de finales del siglo pasado (publicado en 1984), texto singular y propio del contexto que vivía Manizales en el momento de su concepción: denuncia y satanización de los claustros religiosos. Caldas y Manizales con la catedral entronizada en su plaza principal, son territorios del Dios cristiano y este texto representó para la época una herejía, pues convierte en personaje maligno a una monja, la Madre Anatolia Meza. Leyenda o verdad histórica, imposible de verificar. Todo sucede al interior de un convento: era un hombre, embarazaba monjas, mataba criaturas, su casa era un burdel. Ficción escénica donde baila lo santo y lo profano.
Es una Puesta en Escena estructurada a partir de coreografías, son diablos semidesnudos en danza erótica infernal. Anatolia, desnuda e insólita, sufre y se retuerce. La orgia los lleva a la voluptuosa intensidad, desafuero total. Escena impúdica y desvergonzada entre libertinos, (imaginadla ahora en un convento, entre santas mujeres). Los cuerpos son sexualizados al extremo, hermafroditas, acróbatas, simbología del delirio humano. Testimonio subjetivo, impactante y contundente de un emporio dogmático y perverso. Performance arriesgado y expresión de libertad creativa.
Es un teatro de época, inscrito en lo que se dio en llamar “La estética del escándalo”, preconizado por los “Nadaístas” (movimiento de contracultura, irreverente), con Gonzalo Arango a la cabeza y de quien, Néstor Gustavo Díaz, estaba influenciado. Era un movimiento de pensadores íntegros: contestatarios, políticos, escritores, performáticos. Caldas con su fuerte influencia goda, no fue excepción para estos diablillos que estaban por doquier. Territorios dominados por aristocracia blanca: Obispos, ricos, reinas y toreros, todos en nombre de Dios y del café, se llenaron sus bolsillos, “prohibido tocarse”, pensar y como buenos conservadores y puritanos, no tuvieron escrúpulos a la hora de gobernar.
Con relación al “Ensamblaje” hacen una buena versión de la Dramaturgia, que para la época era incipiente, su preocupación no era estilística o literaria, sino efectista, querían impactar, proponer imágenes, una poética contundente. Era un teatro movilizador, ideologizado, de tesis, que no buscaba “medias tintas” o gaseosas interpretaciones; eran propuestas de contenido, claras y con un objetivo específico.
Es muy relevante el trabajo coreográfico de la pieza, estos diablillos son frenéticos, en movimiento sincronizado; propuesta maximalista, provocadora: nada prudente, inspirada y poseída, en un tono amenazante, que puede asquear, hasta vomitar. Hay dolor, La Madre sufre, cobija sus párvulos que se agitan y se quejan; son depravados, grises, infelices que se ahogan en su m… Se esconden tras la apariencia, huyen de la verdad.
Importante recuperación de una pieza histórica y no re-conocida en Manizales, de un teatro que pudo ser marginal en su época, valiente al plantear una realidad a una sociedad que no la quiere ver y que le parece fuera de “Madre”. La obra elabora una metáfora completa, iconoclasta y proscrita, incluso para el teatro. Si el teatro es “espejo” o “martillo” de la sociedad, estas escenas descubren realidades invisibles, mito o verdad, murmuraciones de provincia, tradición universal: siempre al lado del poder, negando el cuerpo, enfermando al animal, tras el ideal del paraíso en la muerte.
Buen trabajo de exploración y excelente resultado escénico a partir del rescate de dramaturgias desconocidas. La academia sigue aportando a la escena local.
“… Con todos estos elementos y con el diablo ya presente, a la madre Anatolia invocad, que del infierno regrese ¡Volad…volad…! allí viene ya…”
* Crítico teatral.
Fotografía Facultad de Artes y Humanidades. Universidad de Caldas.