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NEGRO- La Congregación teatro

Por: Rubén Darío Zuluaga Gómez*

Fecha de publicación: 05/09/2024

56 Festival Internacional de Manizales- 2024

Crítica teatral

Si se trata de generar emociones en los espectadores y mantenerlos hechizados con la mirada sobre el escenario, conmovidos todo el tiempo, fascinados, interpelados, sacudidos: entonces estamos frente a la “Congregación Teatro”. Tienen el secreto para hacer del escenario un imán para la atracción. La dramaturgia,  las historias y la forma de contarlas, el  juego escénico siempre sorpresivo, donde los aspectos surrealistas estimulan la intuición poética del espectador.  En “Negro” hay un acercamiento especial hacia el sufrimiento y el abandono de los niños, explotan la “sensiblería” de manera genial y no importa regalar una lágrima por ciertos arrebatos melodramáticos, de los que uno se cuidaría en otras circunstancias.

“Negro” es la historia de dos niños, medio hermanos  que se conocen y tienen que acostarse juntos, e inician allí una relación que es el espejo de una sociedad marcada por modelos arribistas, homofóbicos y violentos. Los niños sufren por las familias disfuncionales de padres borrachos, bipolares, negacionistas esencias y desde la perspectiva de los niños se vive el abandono, la inclemencia y observamos fragilidad y maltrato estructural. Estos actores, versátiles, grandes intérpretes, nos trasladan a lugares comunes de la problemática familiar muy nuestra.

Allí se da el milagro del teatro, allí la fascinación de la que hablara Peter Brook es cierta y el espectador siente que es parte de la función, que lo que pasa allí le compete, que quienes cuentan la historia saben que nosotros existimos y por eso son un  espejo de nuestros más sentidos sufrimientos y dolores como especie humana. Tal vez como ningún otro grupo que llegue al Festival de Manizales, la Congregación hace honor a su nombre y como ninguno otro, el aplauso es sincero,  de reconvención con el artista que lo ha entregado todo.

Con la “Congregación teatro” hay una experiencia compartida con todos los asistentes, siempre hay un silencio, pareciera que nos están susurrando al oído secretos que ya sabemos, pero olvidamos y tenemos un gran placer doloroso de recordar: con vergüenza, con pudor, pero extrañamente, necesitamos la memoria de algo esencial que viene de las profundidades y nos reconcilia con nosotros mismos. Son lenguajes de la marginalidad, minimalistas y por alguna razón,  locales y universales.

NOTAS AL MARGEN: Hay aquí una particular manera de narrar que no permite la distancia estética, es decir, se clausura la razón y solo podemos emocionarnos llevados de manera inteligente hacia la manipulación de la percepción; pero como espectadores nos entregamos a la experiencia, somos seducidos y nos tiramos de cabezas en el mar de las sensaciones.

Crítico teatral.

Foto Andrés Valencia