Por: Graciela Moser **
Fecha de publicación: 21/06/2024
Una estructura es más bien como una serie de base descomponible (…) El mapa es abierto, es conectable en todas sus dimensiones, desmontable, reversible, susceptible de recibir constantemente modificaciones.
Gilles Deleuze
Felix Guattari
En la urgencia de reivindicar el territorio, de representarlo y hacerlo Imagen, se suscitan una serie de condicionantes, propias de los contextos en los que estas han de emerger, como es el caso de Nosotros: Crónicas de Migrantes, del artista Adrián Preciado (Colombia – Venezuela. 1983), cimentadas en el desplazamiento actual de los venezolanos, una diáspora abyecta, desencadenada por la pulsión desbordadora de límites, enfocada en conseguir caminos dadores de espacios de crecimiento, espacios fértiles en posibilidades, de un habitar, de una reestructuración de significados, de símbolos, los cuales se han visto forzados a transformarse por los caminos escabrosos en los que transitan, de los que se desprenden miles de historias marcadas por la dureza del desarraigo, donde surge la complejidad de algunos conceptos como territorio, distancia, frontera, desplazamiento, sentido de pertenencia.
Adrián Preciado se apropia de estos conceptos y los aborda desde su espacio privado, desde su propia experiencia, para imponer un nuevo orden simbólico, una reestructuración que permite una movilidad de pensamiento, de estructura, dejando líneas que suturan el espacio de lo viejo con lo nuevo y a la vez diluyen las fronteras desde donde se permite (re)dibujar sus mapas, su Mundo, para (re)plantear sus cartografías personales, que se convierten en estructuras profundas, flexibles, en constante movimiento, modificándose y reconstruyéndose una y otra vez, desde sus líneas de fuga, con la capacidad transformadora de desterritorialización de los límites, de las fronteras.
En esta apropiación, se desprende una relación afectiva con la (re)organización de sus mapas, la movilidad o variabilidad de estos está estrechamente conectado con el desplazamiento de sus afectos, con los que el reconoce como suyos: su familia, sus amigos, su país y los nuevos territorios que se van convirtiendo parte de él. En su resignificación de territorio y en la mutabilidad de estos, se permite reordenar y controlar las fronteras, disolver las distancias para expandir su espacio vital, su posibilidad de seguir en crecimiento.

En este reordenamiento de su Mundo, el artista se vale de elementos simbólicos claves, la golondrina como alegoría de desplazamiento, el árbol que alude a la fuerza, la resistencia, el crecimiento y el arraigo, y el estandarte empleado como emblema de firmeza haciendo alusión a las cruzadas de la diáspora venezolana. En esta cadena de significantes que establece desde la constitución de lo simbólico en sus obras, Adrián Preciado los enlaza con su parte más sensible, su acción de crear, acompañada de su memoria familiar, su huella, proyectada en el centro de su concepción de crecimiento, de apertura, de sustento, representado en el trabajo de la costura, el bordado, labor heredada de su madre, y utilizada como elemento clave de creación en sus obras, cada puntada es un trazo, un camino recorrido y a la vez, un camino por recorrer.
* La exposición se encuentra en la Alianza Francesa de Manizales.
** Artista y Curadora nacida en Venezuela.