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Perderse- Teatro Petra

Por: Rubén Darío Zuluaga Gómez*

Fecha de publicación: 04/09/2024

56 Festival Internacional de Manizales – 2024
Crítica teatral

“Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia”. La Vorágine, de José Eustasio Rivera, es una novela que cumple cien años de publicada y es una de las más importantes de Colombia y latinoamérica. Es una novela de denuncia social sobre la violencia y muestra la explotación de la selva amazónica producida por la fiebre del caucho a principios del siglo XIX y principios del XX. La obra es narrada por Arturo Cova y fue escrita con un estilo influido por el romanticismo y el modernismo.

“Perderse” inicia mostrándonos una escenografía de escritorios y una maraña de cables con los que se logra una analogía con la vorágine selvática; todo el elemento ambiental se logra a partir de imágenes del enredo. Allí aparecen algunos de los personajes de la novela, según la versión del grupo, donde el sarcasmo, el humor negro, los efectos, la gritería y el esperpento de pronto aparecen para darle dinámica y emoción a la escena. Hay momentos de verdadero estrépito en la obra que pareciera ser una tragedia, pero deriva en lo cómico y muchas hojas de papel se tiran al aire para crear un ambiente de apocalipsis.

Como en casi todas las obras de “Petra”, el escenario siempre está atosigado de cosas: escritorios, cajas, vestuarios, escaparates y muchos otros objetos inútiles que hacen bulto en escena y generan sensación de atosigamiento. Hay verdadera acidez, tonos grises, tristeza, muerte y muestra una realidad del contexto, sobre la que académicos discuten mientras pasan las escenas. Es un documento de alto sentido sociológico, que intenta evidenciar lo horrores del pasado de nuestra amada patria y que más allá de ser una novela romántica, es un desesperado grito de auxilio que el grupo sabe mostrar de manera muy contundente.

De nuevo en Manizales nuestro querido “Teatro Petra”, es infaltable ya por estos lares y son bienvenidos, tienen un coro de aplausos garantizados, fanáticos y furibundos que baten las palmas y gritan voz en cuello. Se merecen tal expresión de afecto, siempre están en la jugada de lo más actual y de lo que piden las políticas oficiales. Es necesario reconocer que lo hacen muy bien, Marcela siempre tan extrovertida y bullosa, comandando toda la compañía. Pero todos los intérpretes acompañantes son una pléyade de artistas inmejorables, muy bien seleccionados y cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo hace a tiempo, que es lo importante. “Perderse” realmente no es tan divertida, la verdad es un poco pesada, pero vale la pena el sacrificio; es un poco cáustica y cómo reírse a mandíbula batiente de semejante crimen contra las etnias, sin embargo, uno que otro chiste flojo aparece por ahí. Es necesario distanciar la tragedia, para que la fanaticada se conserve y no haga mutis por el foro.

* Crítico Teatral.

Foto Andrés Valencia.