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Prohibido suicidarse en primavera

Por: Rubén Darío Zuluaga Gómez*

Fecha de publicación: 05/03/2025

Crítica teatral

Grupo de Teatro El Escondite.
Diseño y dirección: Bredy Yeins Gallego Giraldo.
Dramaturgia: Alejando Casona.

“No le pida nada a la vida. Espere. Y algún día la vida, le dará una sorpresa maravillosa”.

“El hogar del suicida”, una curiosa casa donde llegan algunos desesperados buscando tirarse al abismo de la nada, allí intentan reanimarlos, pero si no lo logran, les ofrecen soluciones alternativas como una “muerte estética”, una laguna serena, un paisaje romántico y todas las ayudas que se pueden ofrecer en un “sanatorio de almas”. La obra trata el suicidio como una excusa para hablar de la felicidad y la infelicidad humana. Los comentaristas literarios consideran el texto como una Comedia romántica.

Alejandro Casona es un prolífico y premiado dramaturgo español de principios siglo XX, autor de muy diversos textos que reflejan su visión universal y amplia de la vida, su preocupación por la mitología, la filosofía y la crítica a una sociedad y una cultura en los cuales el sentido de la vida, los valores y la cordura, parecen extraviarse en ilusiones y pasatiempos que poco gratifican; la existencia recobra interés en la proximidad de la muerte. ¡Oh paradoja de los dioses!

La pieza es representada por un grupo de intérpretes con un muy buen nivel de formación en la academia (estudiantes y egresados de Artes Escénicas de la Universidad de Caldas), con una afortunada dirección, un argumento profundo y rico como propuesta escénica. El grupo fue creado por la sala de teatro El Escondite en el 2018, esta es la tercera Puesta en Escena y así nace un grupo en la ciudad que toma vuelo y afronta temáticas de gran contenido dramático. Bredy Yeins Gallego es su director, también docente universitario, hombre de gran experiencia en las tablas, con formación como Director, Técnico y Productor.

La obra de Casona es una tragedia con visos de comedia, inverosimilitud por momentos (no se le cree a los personajes), acto seguido esos personajes de manera extraña perturban la sensibilidad con su realismo. Es un juego macabro, inocente con la muerte, pero, cuando lo requiere, no pierde su carácter farsesco; es la caricatura de un laboratorio de la muerte. El símbolo distancia de la crudeza de esas acciones en la vida real; la primera impresión es cómica, los recién llegados se visten de cierta desfachatez, son maximalistas, melodramáticos y se van revelando profundamente humanos, demasiado humanos; lo que a primera vista es un trauma psiquiátrico, de pronto se va transformando en algo familiar, comprensivo y cercano.

La obra es tal vez una muestra de la imposibilidad absoluta de la felicidad, pero también de su necesidad; la imposibilidad también de la desgracia total. Hay allí una historia entre el amor ideal y el amor real, entre la experiencia ramplona y el idealismo de los soñadores: escritores románticos. El suicidio es el “Leitmotiv” de la obra y quizá el juego cómico que pretende; la Casa de Retiro parece no cumplir la función (según se queja Hans) y allí está la inoperancia, pues ningún suicida indeciso lo es, y hay una constante frustración con la muerte. Un personaje lo dice: quien realmente quiere morirse, no le da vueltas al asunto; los demás son poetas, bipolares, enamorados, locos, desadaptados de toda laya que buscan llamar la atención amenazando con regar su propia sangre.

El desenlace de la obra es realmente trágico. Esta es una comedia tomada en serio (y al parecer los que fueron a divertirse con los chistes comunes de nuestra farándula nacional, se aburrieron un poco), pues el tema termina profundizando en aspectos complejos de la existencia humana: traumas familiares, desilusión y aceptación; se va desvelando una verdad que de entrada, en la superficie, aparece de una manera y se transforma, nada ligera, nada risible y si muy conmovedora. El culmen de la obra está en la relación de dos hermanos en pugna y un amor ninguneado; coincidentemente llegan a la misma casa de campo los protagonistas y se destapa el gran conflicto; así mismo el enamorado y la cantante: un amor “platónico”; ella termina encontrando su caprichoso amor y se descubre la incongruencia de los mundos.

Excelentes niveles de interpretación del equipo. Por ahora es mayor el desarrollo como tragedia, es posible que en la medida en que afine, se ajuste como propuesta escénica y el equipo esté más integrado, tome fuerza el carácter cómico. A veces hay cierta incoherencia entre los personajes, parecen fragmentarse, perder importancia, (salir en falso, entrar poco seguros), para luego ganar presencia, en un clímax de emociones que suben el ritmo al compás de la atenta mirada de los espectadores.

Sin embargo, me parece que la fuerza de la pieza está en esa doble condición, que es la vida misma: la Comedia y la Tragedia. Sin duda, en la medida en que no pare el teatro, se pueden fortalecer otros lenguajes y crecer como propuesta escénica. El teatro va en crescendo en la medida en que se experimenta en las tablas y abre su “surtidor de signos” para que su eterno aliado, el público, actualice sus mitos.

* Crítico teatral.