Por: Rubén Darío Zuluaga G. *
Fecha de publicación: 30/06/2026
Crítica teatral.
Grupo: La Luciérnaga Teatro.
Dirección: John Mario Sepúlveda.
Actuación: Katherine Toscano.
Obra: Psicosis 4.48
Obra presentada en el Festival de Unipersonales “Un cuerpo, muchas voces”, realizado por la sala de teatro El Escondite.
El texto original es de Zara Kane, en gran parte autobiográfico, nace de un estado depresivo, lucido y delirante, una especie de autopsia mental o grito adolorido de alguien que se debate entre la vida y la muerte. 4.48 es la hora en que Zara se despierta y desaparecen los efectos de los fármacos, la hora de la liberación total, en la cual vuelan las almas atormentadas a buscar el descanso eterno.
En el centro de la obra está la “enfermedad mental”, entre ella de manera muy especial la tendencia suicida, si puede llamarse así. Y precisamente su autora documenta allí todo su padecer personal… logra su objetivo final… segundo acto de la obra.
Esta pieza no es precisamente un divertimento, se sufre, se siente allí todo el caos interior del depresivo, el amanuense hace un ejercicio de “escritura automática”, da fe de todo lo que siente, documenta los ciclos y describe el horror, el fastidio y la mierda que tiene que vivir producto de lo que es llamado: “enfermedad mental”.
No es la intensión del grupo trabajar asuntos de “salud mental” ´o “pedagogía en salud”, hay un interés general, estético, social y no específico. Sin embargo, en palabras de Mario, el teatro lleva un mensaje y procura un interés social, se refiere a aspectos de gran preocupación humana. Psicosis es una versión de la obra original, tratada en aspectos determinados de acuerdo al contexto y asumida con el rigor profesional caracterizado por La Luciérnaga.
La obra es una especie de exorcismo, donde la autora saca todos sus demonios y expone de una manera absolutamente realista lo que puede vivir una persona en condiciones similares. Tal vez la obra misma requiera un examen psiquiátrico, o tal vez haya que des-psiquiatrizarla y mejor observar el mundo que produce ese tipo de “libretos” y fenómenos en cantidad industrial.
La interpretación es muy convincente, es creíble y Katherine hace un trabajo muy versátil, pues en sus personajes logra una dinámica interesante, por el juego y el cambio entre la máscara y el personaje natural, parecen escindidos, logran identidad propia. Allí es presentada, de alguna manera, la tragedia contemporánea en su más cruda versión con la muerte como protagonista. Zara, el personaje, cae de la camilla, como metáfora que le permite aun abrir los ojos. El teatro le dio la opción que la vida le negó. El estado de consciencia es perpetuado por el teatro, como un exorcismo dónde se hacen visibles las voces y el arte milenario sigue cumpliendo su función: darle cuerpo, palabra y atmósfera al sino fatal, fuerza impersonal y cósmica…
… Y aunque es tragedia total, hay un momento cómico cuando corren el riesgo de intervenir sobre la platea y a través de un espectador van hacia el público, hacen la “ronda médica” con los pacientes, enunciando sus diagnósticos y exhibiendo la droga y las enfermedades comunes en los hospitales psiquiátricos, es un juego que distrae y relaja la pesadez de la escena, ante la improvisación teatral y el rigor institucional se genera un momento divertido.
La dramaturgia misma es un exceso de realidad, no hay interés en elaborar la metáfora, no hay distancia estética, es el discurso obsesivo y penetrante, no vale lo analógico, es una forma directa, un estilo literal, sin efectos, es lo experiencial traducido al texto. La estructura juega a lo fragmentario, son personajes, voces, máscaras, en estados transitorios, ilusorios y letales.
El teatro es el lugar de los conflictos no resueltos y precisamente estos son temas álgidos en la actualidad, y al tratar a las personas, se tratan los síntomas, cuando las causas proliferan y el caldo de cultivo está en el vacío existencial, en las pantallas, en la velocidad, y en la afición a la alquimia natural y la añoranza del paraíso.
Mi compañera de butaca guardando la compostura y como cierre de escena expresó: “… pero es como para salir corriendo… el suicidio no es recomendable, no hemos terminado el semestre aún…”
* Crítico teatral