Volver

Se necesita inteligencia vial para sobrevivir en las carreteras colombianas

Por: Juano Jurado *

Fecha de publicación: 15/08/2024

Dentro de los países en vía de desarrollo existe un fenómeno de movilidad vial donde predomina principalmente el uso de las motocicletas como principal medio de transporte. Colombia, no escapa a esta característica de subdesarrollo, y aunque las motos efectivamente facilitan a sus usuarios el rápido y económico desplazamiento por las vías del país, no se puede negar que dentro de las estadísticas de accidentalidad son las principales protagonistas.

Haciendo indagaciones en diferentes medios de comunicación y en instituciones oficiales como las Oficinas de Tránsito o el Instituto Nacional de Medicina Legal, se encuentran numerosos acontecimientos sobre accidentes de motocicletas con diferentes actores viales como peatones, automóviles, vehículos de transporte público, bicicletas, e incluso, colisiones entre dos motocicletas o entre motocicletas y objetos fijos.

Aunque con este escrito no se pretende un señalamiento o satanización de los motociclistas, si es pertinente traer de presente algunas apreciaciones sobre la accidentalidad donde están involucrados este tipo de vehículos, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud ha indicado 5 principales causas de accidentalidad:

En Colombia deberíamos sumar factores como el incumplimiento de las normas de tránsito, por ejemplo, el movilizarse entre los vehículos sin conservar distancia y carril, o el no utilizar los adecuados implementos de seguridad que permitan que estos actores viales sean fácilmente identificados en las carreteras para prevenir accidentes, o que al momento de la generación de los accidentes puedan contar con las medidas adecuadas de protección.

Lo anterior, va ligado a una falta de cultura vial, pero también a una idiosincrasia donde se prefiere la economía por encima de la salud, pues es muy frecuente encontrar motociclistas que no hacen mantenimiento a sus vehículos, conduciéndolos sin las luces reglamentarias. Hay personas que compran implementos de seguridad para el cuerpo que no cumplen con los estándares exigidos (cascos, chalecos, entre otros), todo por ahorrar algunos pesos, pero sacrificando la vida.

Respecto al uso del casco, se nos olvida que este cumple unas funciones indispensables, la misma Organización mundial de la salud indica que: “1) Reduce la desaceleración del cráneo y, por lo tanto, el movimiento del cerebro al absorber el impacto. El material mullido incorporado en el casco absorbe parte del impacto y, en consecuencia, la cabeza se detiene con más lentitud. Esto significa que el cerebro no choca contra el cráneo con tanta fuerza. 2) Dispersa la fuerza del impacto sobre una superficie más grande, de tal modo que no se concentre en áreas particulares del cráneo. 3) Previene el contacto directo entre el cráneo y el objeto que hace impacto, al actuar como una barrera mecánica entre la cabeza y el objeto.

Así que aquí la siniestralidad es multicausal: exceso de velocidad, imprudencia, impericia, falta de elementos de seguridad, incluso, el no tener los recursos económicos suficientes para poder generar un adecuado mantenimiento del vehículo, y es en este punto donde encontramos la relación entre subdesarrollo, uso excesivo de motocicletas, aumento de accidentalidad y falta de educación vial.

Juguemos un poco con los factores y que cada uno saque sus propias conclusiones. En un país con infraestructura vial deficiente donde en la mayoría de ciudades las mallas viales están en mal estado y con poca asistencia del gobierno, donde los medios de transporte público no funcionan adecuadamente, donde el salario no alcanza para pagar un mes de transporte público, donde la cultura vial no es respetada en la mayoría de ciudades ignorando las normas de tránsito, donde se venden motocicletas sin mayores exigencias y restricciones. En un país así, la problemática de la accidentalidad vial principalmente de motociclistas es el pan de cada día. Y eso que estamos dejando por fuera las condiciones climáticas y geográficas del territorio nacional porque la naturaleza no tiene la culpa.

Finalmente, como dije desde el inicio, no se trata de hacer un señalamiento a los y las motociclistas, se trata de caer en cuenta sobre los factores de accidentalidad y ser más conscientes en nuestras maniobras viales, con un poco de cultura vial y desarrollo humano seríamos más reflexivos y menos impulsivos a la hora de actuar cuando vamos conduciendo nuestros vehículos. Que el subdesarrollo económico no sea una razón para entrar también en un profundo subdesarrollo social y cultural.

Si el uso de las motocicletas sirve para que muchas familias subsistan; que la subsistencia diaria no se convierta en supervivencia cotidiana dentro de las selvas de cemento. 

Agosto de 2024.

* Músico, compositor, abogado y docente de la Universidad de Manizales y de otras universidades. Especialista en Investigación Criminal y Magíster en Derecho. Doctorando en Literatura.