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Se tenía que decir y se dijo

Por: Rubén Darío Zuluaga G.*

Fecha de publicación: 04/10/2025

CRÍTICA TEATRAL
57 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE MANIZALES
GRUPO: TEATRO EL ESCONDITE
OBRA: EL OJO DE LA CASA

Esta es una obra con un buen recorrido escénico, incluso fuera del país, y su autora, Liliana Hurtado, tiene el mérito y el reconocimiento nacional, por su trabajo en la escritura dramática. Además de autora interpreta el personaje y su directora es Yolanda Arias, también mujer del teatro y la danza en la ciudad de Manizales por muchos años y ahora con Uriel Giraldo, impulsan un importante espacio para el arte denominado: “El Escondite”.

Liliana trae una tradición ya muy consolidada en teatro social, político, que navega en la estética de la denuncia y su trabajo con la metáfora está muy cercano al alma popular, pues su inspiración es del dolor, del sufrimiento que pueden en Colombia padecer grupos y personas vulnerables, lejanas al estado y olvidadas de los grandes privilegios que tienen ciertas capas de la sociedad.

“El ojo de la casa”, aborda problemáticas como el desplazamiento, los falsos positivos, la discriminación y todo lo que sucede a las clases marginales de nuestro país. Es una dramaturgia directa y en palabras de su directora: “es necesario abordarlo así, porque tomar distancia de la realidad genera insensibilidad, que es lo que pasa en gran parte en las zonas centrales del país, donde la indolencia reina”. En la obra las cosas se llaman por su nombre, sin eufemismos, sin maquillaje; la obra está llena de figuras y símbolos elementales y conocidos, para nombrar los males que nos aquejan sin darles mucha vuelta y generando consciencia en las personas, volviendo a decir lo que la gente sabe, pero se le olvida.

En el “Ojo de la casa”, no pasa nada diferente a lo que todo el mundo sabe: El Documento de la Verdad lo revela, los órganos de control, los de Derechos Humanos, son heridas abiertas y sangrantes en el país del Sagrado Corazón de Jesús. Sin embargo, lo importante de la pieza es la manera como se cuenta, se le da cuerpo, gesto y palabra a la situación. La noticia pasa a ser una estadística más, en la escena la realidad se intensifica para el ruido de los medios y hay un acto meditativo, donde la mirada escruta de otra manera, comprende y sabe otras cosas. Es la mirada del artista creando atmósferas, proponiendo formas de captar un mundo familiar, de costumbres, que vemos con modelos prestados y no dicen nada, entonces hay que volver a mirar y para eso el arte es el maestro, el que nos da la apertura a una nueva percepción.

La especialidad de esta propuesta escénica es que es realizada por dos mujeres referentes del teatro y la danza en la ciudad y el país, que unen su talento y sensibilidad para presentar esta propuesta desgarradora y tal vez haya en la pieza un realismo exacerbado, pero el horror de lo que pasa no da para menos.

Propuesta elemental, minimalista, donde hacen gala de ir directo al meollo, se tenía que decir y se dijo, sin ambages ni temores. Tal vez, no queremos ponernos frente a la crudeza de la realidad personal y social, tal vez…

Mi compañera de butaca consternada apenas balbuceó: “… Pero esa realidad es apabullante… permiso, tengo que salir a respirar…”

* Crítico teatral