Por: Martín Rodas *
Fecha de publicación: 29/07/2025
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El 16 de julio de este año, en el marco del “16 Festival de Poesía de Manizales”, invitado por la Fundación Cultural La Nave de Papel, entre música, vino y poesía se presentó en el auditorio del Banco de la República el libro “Tan llenos de tristeza” del escritor manizaleño Mario Armando Valencia Cardona, quien desarrolla en sus páginas la tesis estética de escritura “Realismo poiético transfigurativo” , concepto ideado por el escritor con base en el ejercicio literario que él ha efectuado en su fructífera carrera académica y creativa.
En las páginas del libro las líneas entretejen una trama que se nutre de lo que él llama la “autoetnografía” y la “escritura de uno mismo”. Lo real y la ficción surgen desde lo más profundo de sus disquisiciones filosóficas y existenciales, que le sirven para ver el mundo, los mundos, desde su propia mirada y las miradas de los otros.
El autor, como Demiurgo, crea personajes que son alter egos de sí mismo los cuales deambulan por las calles y los lugares comunes de la infancia y adultez embriagadas en vahos de nostalgia y tristeza. Sobre una cartografía real-imaginaria, el protagonista va de Oriente a Occidente, de Norte a Sur, divagando y delirando entre recuerdos y anhelos frustrados.
En el centro de este laberinto está el gran símbolo, la gran metáfora de la incertidumbre de la vida, el toro. En redondel de la plaza, ataviado con el mejor traje de luces que pudo conseguir, Martel enfrenta al astado, al minotauro, ese monstruo imponente que lo reta a muerte, y como en Crónica de una muerte anunciada, quien muere es el torero, como hemos de morir todos enfrentados en esa corrida sin salida de la vida en donde la muerte siempre vence con la estocada final.
Martel, el protagonista, capotea desesperadamente, en una danza elegante y macabra, sus propios demonios. Él es el artista y la obra, como bocetos goyescos trazados con tinta y sangre. El Autor y Martel sucumben en el último pase, el definitivo. Martel muere… mientras El Autor viaja al Sur despidiéndose desde su nave, Singapur, de la Plaza de Toros de Manizales.
La nave blanca de El Autor-Ulises, Singapur, se bambolea en las aguas tempestuosas de la narración, llevando en su interior, como la ballena de Jonás o Moby Dick arrastrando miedos y furias, los marineros locos que integran la tripulación de personajes que Mario Armando crea desde los otros, mientras los otros lo van creando a él.
La novela también realiza una profunda crítica sobre la falsa identidad manizaleña con el ancestro español y el colonialismo interno antioqueño que hemos vivido durante toda la existencia de la ciudad, el dominio oligarca y racista de un grupo de familias sobre el resto del grueso de la población, la de los barrios, comunas y veredas de Manizales que nunca han tenido protagonismo en la construcción histórica de la misma y que solo son clientela para emborrachar en las ferias, tal crítica está poéticamente acentuada en el epílogo de la misma, en el microrrelato en torno al “monumento” a los colonizadores.
Esta autobiografía no es gratuita, pues ha sido validada en la experiencia cotidiana, una rutina en la cual me identifico plenamente, porque esas huellas de El Autor son mis propias huellas. En este libro siento una ruta que he vivido en mi realidad y en mis ficciones, es la escritura de mí mismo desde ese otro, que como yo estamos “Tan llenos de tristeza”.
Referencia bibliográfica: Valencia-Cardona, M. A. (2025). Tan llenos de tristeza. La Plata, Argentina: Hespérides.
* Poeta, anacronista y pintor; editor de «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».