Por: María Alejandra González
Fecha de publicación: 25/03/2026
El 20 de marzo de 2026, en el marco de la conmemoración por los 100 años del incendio de la antigua Catedral de Manizales, la Arquidiócesis de Manizales junto con Hoyos Editores, presentó un documento histórico en una revista. Este incluyó “La Oración del incendio” de Aquilino Villegas, una pieza que retrata con detalle el dolor y la desesperación vividos durante aquel trágico acontecimiento. También dos entrevistas realizadas en París al arquitecto Julien Porti, el 11 de marzo y el 15 de abril de 1928. Porti, autor del proyecto de la nueva y actual catedral y en su momento Jefe de los Monumentos Históricos de la capital francesa, compartió su visión sobre la construcción moderna. En el documento también se recogen valiosos dibujos y detalles de los planos elaborados por el arquitecto.
En el evento conmemorativo, María Alejandra González, directora de la Asociación Cívica Centro Histórico de Manizales, compartió las siguientes palabras:
“Desde la Asociación Cívica Centro Histórico de Manizales queremos agradecer su presencia en este espacio que, más que un lanzamiento es una invitación a la memoria, a la lectura del pasado y a la conversación con nuestra historia.
“El documento que hoy nos convoca tiene algo profundamente sugestivo. Además de ser un texto técnico y de naturaleza periodística, es también una ventana en el tiempo. A medida que uno lo recorre, es inevitable imaginar al arquitecto Julien Polti, señalando cada elemento, describiendo cada material, cada decisión constructiva, cada intención arquitectónica, casi como si estuviéramos asistiendo al nacimiento de una de las obras más significativas de la ciudad, sino la más.
“Leerlo hoy es también un ejercicio pedagógico. es como si pudiéramos caminar la catedral con esas palabras en la mano, deteniéndose en cada detalle entendiendo cómo está hecha y cómo fue pensada. y en ese ejercicio, el texto deja de ser pasado para convertirse en presente.
“Además de una capacidad de lectura de contexto, cuando con acierto, el arquitecto Polti, “estimó que ese paisaje grandioso exigía siluetas esbeltas y elegantes, capaces de hacer valer la gracia de la arquitectura frente a las formas rudas e imponentes de la naturaleza… un suelo en Perpetuo movimiento”, también gozó de la sensibilidad para imaginar y diseñar la apropiación del espacio al decir: “Por lo demás, cuando se desea el recogimiento, las puertas pueden cerrarse fácilmente vedando la entrada, pero facilitando la salida. Es deseable que la iglesia permanezca así durante las ceremonias o la predicación. Esta se realiza desde lo alto de un púlpito adosado a uno de los grandes pilares, cubierto por un tornavoz de amplio vuelo; el púlpito está situado de tal manera que la voz alcanza hasta el último Rincón de este vasto edificio y queda frente a la tribuna destinada al Seminario”.
“Es sin duda un traslado en el tiempo. un momento para ver cómo en medio de una ciudad que se reconstruía tras la adversidad, se gestaba una apuesta Monumental. Una obra que tanto respondía al clamor religioso, así como encarnaba una ambición cultural artística y urbana. Una expresión de confianza colectiva de visión y de identidad.
“Resulta incluso paradójico que esta conversación con la historia surja a partir de un hecho tan doloroso como los incendios que marcaron a Manizales. Y, sin embargo, es precisamente en esa atención donde emerge la fuerza de la ciudad: en su capacidad de rehacerse, proyectarse y de apostarle a lo extraordinario.
“Hoy, al traer este texto al español no solo lo hacemos más accesible a la catedral, la devolvemos a la ciudad, a sus habitantes y a sus lugares. Lo ponemos en circulación para que la catedral como expresión artística cultural y espiritual, siga siendo leída, interpretada y apropiada.
“Agradecemos a quienes hicieron posible este ejercicio, al Palacio Arzobispal en cabeza de monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, al padre Rigoberto Rivera y al padre Jairo Carmona, a la sociedad de Mejoras Públicas de Manizales, a la Sociedad Colombiana de Arquitectos regional Caldas, a Hoyos Editores y por supuesto, a nuestros asociados por apoyar esta iniciativa.
“Esperamos disfruten su lectura”.
