Volver

Un poeta en escena

Por: Martín Rodas *

Fecha de publicación: 26/09/2024

Casting

Los poetas rondan extraviados buscando epifanías que transforman en poemas. Es su condena, como judíos errantes… expulsados de paraísos que ellos tratan de reconstruir con palabras. La incertidumbre guía sus vidas flanqueadas de delirios y emociones. Los he visto llorar absurdamente simplemente porque les da la gana, porque quieren mojar las páginas de los libros que los alimentan morbosamente, porque ser poeta es lo más parecido a la nada… esa de la cual surgió la creación.

Para mí, la base el arte es la poesía, ella es la sinestesia por antonomasia, porque lo invade todo: la música, la danza, la pintura… el teatro. Y es desde el teatro en donde surge otra voz poética con su ópera prima. Se trata del actor y director Javier Humberto Arias Ospina y el libro “Hilos de un volatín”. Es larga la trayectoria teatral del autor, quien desde el año 1978 integró al entrañable T.P.M. (Teatro Popular de Manizales), uno de los grupos más emblemáticos de la escena cultural en nuestra ciudad. El T.P.M. estuvo activo hasta el año 2000, pero Javier Humberto continúa vigente como teatrero y desde el año 2010, junto a Jairo Gómez Hincapié, integra el grupo “Teatro Portátil”.

El quehacer teatral de Javier Humberto ha sido permanente y siempre lo hemos visto actuando en diferentes escenarios de la ciudad. Pero ahora ha asumido otra faceta que para mí también es muy teatral: la poesía. Su libro “Hilos de un volatín” se puede considerar como dramaturgia poética, la cual contempla diferentes escenarios existenciales y facetas actorales. Un ejemplo es su poema “Coleccionista de dinosaurios”, en donde se menciona al demiurgo que todos fuimos en la niñez: “Con la fe de la vida/y milenios de fantasía/cambia figuritas de dinosaurios/que sobrevivieron así/a eras y cataclismos geológicos,/por bolsitas plásticas de leche.”.

La dramaturgia poética en “Hilos de un volatín” también fluye en poemas de naufragios, tema recurrente en el teatro universal como el de Shakespeare (La tormenta) y que nuestro autor titula “Náufragos uno”, para decirnos… “Partir…/que arrecie el viento/y la lluvia limpie./Que todo pase,/solo se salve lo vivido./”

La poesía de Javier Humberto marca rumbos, intuiciones, olores… minimalismo: “Presentimiento de un aroma de café./al amanecer,/así de simple es,/la luz tenue de caminar/un poco más a la deriva./… Es un fluir a manera de epigramas que susurran y viajan en la intemporalidad de lo efímero.

El tono de las palabras en esta obra también resuena desde lo social, porque el poeta, en su trajinar como educador ha sido un luchador: “Los pueblos en silencio/y sin importarle a nadie/lentamente se mudan/hacia ninguna parte./”… y un aire ecológico se filtra en estos lamentos por nuestra tierra: “Sobreviven el totumo,/y el mata-ratón,/dos especies vegetales nativas/y el río Cauca/parduzco como siempre/con menos peces y más escombros/y más tragedias./

En la última escena de esta obra… de teatro… poética… de nuestro poeta en escena, Javier Humberto Arias, aparece el poema “Instante 3”, que también es una pieza de dramaturgia: “Tiempo de escena,/es noche…/La premura convoca…/olor a telón/sombra que reparte entre hilos y susurros/la llegada del espectador./El pánico escénico/siempre acude como la primera vez./La voz de un niño interior/descubre la ternura del actor y/el llamado a su personaje/a su relato/a su imaginación.”

Referencia bibliográfica: Arias Ospina, J. H. (2024). Hilos de un volatín. Manizales: Editorial Bisiesta.

* Poeta, anacronista y pintor; editor de «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».