Del 26 al 29 de mayo se realizó en Manizales, en el Centro Rogelio Salmona de la Universidad de Caldas, la tercera versión del evento Semana de la Inteligencia Artificial en las artes y la ciencia, organizado por el Centro Cultural del Banco de la República en Manizales y el Centro de Ciencia Francisco José de Caldas con el fin de reflexionar y experimentar alrededor de los desafíos y posibilidades que ofrecen estas tecnologías.
Los temas a tratar y su desarrollo fueron: En la IA y la creación artística: ¿Para qué sirve la IA en el acto creativo? ¿Puede la máquina tener sensibilidad estética? ¿Qué significa “crear” en un contexto donde la IA genera imágenes, música o textos? En IA y cultura ambiental: ¿Qué desafíos plantea la IA para el cambio climático? ¿Qué acciones de mitigación de este impacto se pueden desarrollar? En cuanto a ética e inteligencia artificial: ¿Cómo formar públicos respecto a las creaciones de la IA? ¿Cómo distinguir entre lo humano y lo artificial en la producción cultural? ¿Qué desafíos éticos plantea la IA en la creación y difusión de contenidos? En la IA, trabajo y transformación social: ¿reemplazará la IA el empleo en las industrias creativas y científicas? ¿Qué nuevos roles emergen con la IA como herramienta?
Con relación a la oferta académica haré referencia a algunas conferencias que me llamaron la atención como el caso de: Máquinas de estados infinitos: una aproximación poética a la técnica de los modelos de aprendizaje automático a cargo de Ana Guzmán: diseñadora de imagen y sonido, especialista en IA de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Fue investigadora junior en Diseño Audiovisual y Nuevas Poéticas Tecnológicas y docente en Teoría y Estética de los Medios en dicha universidad. Actualmente lidera el MediaLab de la Cinemateca de Bogotá y es la creadora de los proyectos Estación Espacial Kennedy (EEK) y Máquinas de Estados Infinitos (MEI).
“Su trabajo indaga los gestos poéticos presentes en las matemáticas teóricas y en los discursos científicos occidentales que configuran nuestra visión sobre la tecnología. Combinando métodos de producción y enfoques experimentales, integra herramientas artísticas que enriquecen la comprensión de las interacciones humano‑máquina y la historia tecnológica en el sur global”.
Muestra la relación que puede lograrse entre el arte y la técnica, pues desde las artes se abordan tendencias tecnológicas y cómo el lenguaje del arte está muy relacionado con el sentido común, el cual le cuesta mucha dificultad asimilarlo a la IA, se constituye en una fortaleza de expresión. Dentro de las diversas líneas de expresión con las cuales se puede hacer esa aproximación, esta artista escogió la línea desviacional, la cual está basada en las intervenciones, prácticas de experimentación, resistencia y desviación para deconstruir y reflexionar sobre su propia materialidad y elementos constitutivos. En suma consiste en intervenir los propios dispositivos tecnológicos para entender su composición e interrelación de sus componentes, ya sea con realidad virtual, realidad aumentada o IA, como en este caso en que se eligió para realizar su obra de arte.
Una de sus obras “Maquinas de estados infinitos” fue el motivo de su exposición y para mayor comprensión así se refirió a ella: máquinas son los cuerpos técnicos: modelos, datos, algoritmos, infraestructura, estados constituyen lo situado: geografías, afectos, políticas y finalmente infinitos hace referencia a su creación: arte, ficción, prototipo y derivas.
A partir del proyecto y de una red neuronal que intenta recrear la textura del cosmos dentro de las limitaciones materiales de una rasp berry (especie de microcomputador de limitada capacidad), se construye un dialogo entre el arte y las matemáticas y se establece una mirada crítica sobre las tecnologías, sus infraestructuras y sus límites.
La gran lección que hay detrás es la investigación, pues hoy en día la mayoría de los usuarios de la IA no se han preocupado por conocer y entender los fundamentos de esta gran herramienta que ha llegado para apoyar al hombre. Entre más se conozca de su estructuración, su entrenamiento y sus alcances y limitaciones, mayor será el beneficio logrado.
Otra de las conferencias que me llamó la atención fue “Retos de gobernanza de la I.A”, no solo por su contenido sino también por el conocimiento de su expositor Juan David Gutierrez, Ph.D. en Políticas Públicas de la Universidad de Oxford. Profesor asociado y Coordinador de la Maestría en Políticas Públicas de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, Máster en derecho y economía otorgado conjuntamente por la Universidad de Bolonia y la Universidad Erasmus de Rotterdam. Abogado de la Universidad Javeriana. Con casi 20 años de experiencia como consultor en asuntos legales y de políticas públicas, asesorando a gobiernos de América Latina y el Caribe, organizaciones multilaterales, organizaciones de la sociedad civil, asociaciones gremiales y empresas.
La pregunta fundamental es ¿cómo gobernar tecnologías que avanzan más rápido que muchas de nuestras instituciones? y su presentación hace referencia al sector público, pues desde hace varios años la IA generativa se está utilizando en él. Partiendo de la aseveración de que toda tecnología humana produce efectos múltiples se aclara la discusión de si la tecnología IA es buena o mala, todo depende de sus usos o abusos. Por ello es necesario establecer unas claras reglas de juego para así posibilitar los máximos benéficos y prevenir o minimizar los daños.
Para sentar bases es necesario definir lo que es un sistema de inteligencia artificial computacional. Está formado de hardware, datos y seres humanos que participan en el desarrollo del sistema, el cual tiene cierto grado de autonomía para cumplir algunos objetivos previamente definidos por seres humanos y que para el cumplimiento de esos objetivos y procedimientos imita algunas funciones cognitivas propias del hombre: reconocer, clasificar, optimizar, predecir, y generar. Entonces, la IA representa la inteligencia exhibida por máquinas, especialmente sistemas informáticos, para realizar tareas que tradicionalmente requieren de la inteligencia humana.

Veamos otros conceptos que es necesario precisar: machine learning (ML aprendizaje automático) es el conjunto de técnicas que permiten a los computadores aprender de los datos y tomar decisiones basadas en ellos. Deep learning (DL, aprendizaje profundo) es un subconjunto del aprendizaje automático que utiliza redes neuronales con múltiples capas de procesamiento para analizar factores complejos en los datos. IA generative (GenAI, inteligencia artificial generativa) crea contenido nuevo y original que imita el pensamiento y razonamiento humanos, en forma de texto, imágenes o videos, generalmente en respuesta a indicaciones (prompts).
Con estas configuraciones se logra usando la IA: identificar y reconocer, detectar eventos, predecir futuros resultados, personalizar (perfilar y recomendar), soporte de interacción humanos-máquinas, optimización orientada a objetivos y razonamientos con estructura de conocimiento.
Esta es la razón por la cual estas estructuras que fueron entrenadas con un data set (conjunto de datos) y con específicas instrucciones, siguen captando y aprehendiendo continuamente al interactuar con las diferentes plataformas como Youtube, Netflix, y las redes sociales como Facebook, Instagram, etc. Captan los datos que generamos con cada interacción en nuestros teléfonos inteligentes, tablets y pc´s, así nos perfilan y recomiendan según nuestros gustos captados con lo que hemos informado. Por eso nos aparece publicidad sobre algo que averiguamos, destinos turísticos, productos, restaurantes, espectáculos, recomendaciones, preferencias políticas, económicas y sociales, según nuestra interacción, etc., de alguna búsqueda que hicimos, y así vamos.

Estos sistemas actúan con algún grado de autonomía para así poder automatizar funciones sin que se tenga que supervisar en forma permanente, pero implica riesgos si no hay un ser humano atento, pues el sistema puede equivocarse, pues no es objetivo, ni infalible. Igualmente por su naturaleza y creación no tiene objetivos propios, pues estos son definidos por los seres humanos.
En la Universidad de los Andes han desarrollado el Proyecto de Sistemas de Algoritmos Públicos para América Latina y el Caribe, el cual tiene como características: ciencia abierta, interdisciplinariedad, contribución con la transparencia algorítmica, promoción de la innovación pública y aporte a la conversación global sobre la IA. A través de éste se han beneficiado diferentes países y han logrado avanzar en la implementación de estas herramientas en el sector oficial, obviamente hay algunos que han logrado desarrollos y aplicaciones muy eficientes.
Colombia es uno de esos líderes y viene utilizando estas herramientas desde hace una década. Como curiosidad, la utilización es del 47% en entidades nacionales y un 53% en niveles locales como alcaldías, gobernaciones y empresas públicas. Por sectores la utilización esta en nivel ejecutivo, organismos autónomos, poder judicial, empresas estatales, poder legislativo e instituciones de estudios superiores. Estas consideraciones deberán ser complementadas con estudios similares en el sector privado para así determinar cómo la IA transformará nuestra sociedad o para quien será transformadora esa IA.
Como las transformaciones no serán necesariamente positivas, serán las reglas de juego que logremos implementar las que permitirán regular esos desarrollos. Existen muchas herramientas para ese control: tipos de instrucciones, regulación, jurisprudencia, políticas públicas, directrices, autorregulación, contratos, reglamentación, etc. Todo debe responder a ¿Qué regular? ¿Para qué regular? ¿Cuándo regular? ¿Cómo regular? Y lo fundamental, ¿cómo implementar? La motivación que subyace para que el Estado actúe debe responder a abordar un problema público, proteger, respetar, y promover los derechos fundamentales y colectivos y así lograr un futuro deseable.
A propósito, del 15 al 17 de junio se reunieron en Europa los miembros del G7 integrado por siete de las principales economías industrializadas y democráticas del mundo: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, además la Unión Europea que participa como miembro de facto. Uno de los temas centrales del encuentro fue la inteligencia artificial, con invitación a líderes de esa industria como: Anthropic, OpenAI, Google y Mistral AI. La principal preocupación es que prácticamente no existen restricciones políticas para el acelerado desarrollo de la IA, y que con el auge del mercado, posiblemente éste continúe sin control. Vale la pena mencionar que la Unión Europea había aprobado unas normas estrictas que clasifican los sistemas según su nivel de riesgo y establecen requisitos rigurosos para los que podrían causar mayor daño, en contraste con la política de los Estados Unidos al respecto, que es más liberal, con el ánimo de acelerar nuevas ideas y contrarrestar el avance investigativo de China.
Por todo esto, merece reflexión lo afirmado por el escritor y filósofo Eric Sadin en uno sus últimos libros “La vida espectral. Pensar la era del metaverso y las inteligencias artificiales generativas” (2024):
Hoy nos encontramos en una encrucijada de caminos sea porque la industria de los datos, de las redes y de la inteligencia artificial aumenta sin descanso su influencia, sea porque se hace más sofisticada, lo cual contribuye a modificar infinitamente la sociedad, nuestras relaciones con los demás, con lo real y el esquema de nuestras subjetividades.
La respuesta a la convocatoria del Banco de la República y la Universidad de Caldas, que ofrecía unos expositores de mucho conocimiento, excelente preparación y alto nivel intelectual, unas conferencias, una selección de ponencias de calidad en unos temas de primer orden tecnológico, sociológico y económico, unos ambientes muy apropiados y una precisa divulgación, (además con entrada gratuita) para una ciudad como Manizales en donde se cuenta con tres universidades con carreras de ingeniería de sistemas y una de ellas enfocada precisamente a la inteligencia artificial, fue lamentable pues de todas las conferencias a las que asistí, a la más concurrida fueron 18 personas, al resto 11 o 12.
* Profesional en Filosofía y Letras Universidad de Caldas.
Fotografías tomadas del Facebook del Centro de Ciencia Universidad de Caldas.